Hemeroteca :: 01/05/2009
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Razas
Última actualización 29/04/2009@10:28:13 GMT+1
Viajamos hasta Asia Central para recuperar la historia de un caballo legendario, austero y sensible como pocos. Su origen hay que buscarlo miles de años atrás y hoy es un claro mejorador de otras importantes razas equinas.

Texto: N.P.


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Pocas razas han recibido un impulso tan importante como la Akhal Teke. Este caballo fue criado por las tribus de turkmenos hace más de 3.000 años. El nombre dice mucho de su Orión. Los expertos se ponen de acuerdo en el origen del nombre, que proviene del oasis llamado Aja, (en las estribaciones del macizo de Kopet Dag), zona donde vivió tradicionalmente la tribu Teké.

Esqueletos de caballos de constitución similar al Akhal Teke fueron hallados en yacimientos arqueológicos de 2.500 años de antigüedad en Ashgabat, capital de Turkmenistán. Asimismo, restos de equinos similares al Akhal Teke actual fueron hallados en las tumbas de Pazyryk, ubicadas en el macizo de Altai, en la cordillera de Asia Central, que ocupa los territorios de Rusia, China, Mongolia y Kazajistán.

El área geográfica de la cría del caballo turcomano se extendía en áreas del actual Turkmenistán, Uzbekistán, sur de Kazajstán, Irán y Afganistán. En esta zona habitaron y criaron los llamados argamaks (termino de origen mongol que designa a los caballos Akhal Teke) por parte de los pueblos partos, nimios, escitas y jutalski. La cría de los descendientes de estos antiquísimos caballos fue continuada por las tribus goklén, yomud, ersanita y teké.
Caballos de guerra
Durante siglos, los argamaks fueron criados como caballos de guerra. Su cría y su mantenimiento eran bastante peculiar. Mientras que las hembras eran mantenidas en manadas en el desierto, los machos (uno o dos como máximo) vivían junto a las yurtas (tiendas de fieltro de pelo de camello donde vivían los nómadas), atados a una estaca y cubiertos de gruesas mantas de fieltro que los protegían de las extremas temperaturas del desierto.

Como el forraje existía solo durante tres meses al año, la dieta de los argamaks se basaba en una mezcla de alfalfa, cebada, huevos y grasa de cordero. Las raciones se administraban a mano.

Este estilo de vida basado en tan estrecho contacto y dependencia determinó una relación muy especial entre el caballo y su dueño, característica que conserva el moderno Akhal Teke.

Mientras que los equinos de las otras tribus de la zona comenzaron a mezclarse con caballos de origen mongol y de otros conquistadores, como los árabes, solamente la tribu Teké, la más combativa y nómada de estas tribus, conservó la pureza de la raza, puesto, que la necesitaba para su ocupación principal, la guerra y el ataque a caravanas y pueblos enemigos.

La gran conquista rusa
En la segunda mitad del siglo XIX y tras siglos de fallidos intentos, los rusos consiguieron apoderarse de las regiones de Asia Central. Mientras que otras tribus del área fueron conquistadas sin grandes pérdidas, los tekés y sus caballos mantuvieron una tenaz y desesperada resistencia, hasta que fueron derrotados en la famosa batalla de Gueok-Tepé, cerca del macizo de Koper Dag, y en el corazón de Ajal.

El general Kuropatkin, que había tomado parte en la batalla, fue nombrado gobernador de la región. Impresionado por el caballo de los tekés, fundó con sus propios medios y algunas ayudas estatales la primera yeguada de Akhal Tekes de la historia. Sería la yeguada de Majtum Kala, cerca de la Ashgabat. Allí fueron llevados los mejores sementales, incluido ‘Cuello largo’, de edad avanzada, pero que se convertiría en el fundador de la mayoría de las líneas del moderno Akhal Teke. También fueron llevados los célebres ‘Bek Nazar Dor’, ‘Bek Nazar Al’ y ‘Posmán’. Gracias a la yeguada Transcaspiana. de Majtum Kala, se efectuaron los primeros registros oficiales de cría. Hasta ahora, el registro se había basado en la mera tradición oral de la tribu teké.

Sin embargo, la otra cara de la conquista rusa se presenta bastante dura para los tekés y sus equinos. Se calcula que hasta el siglo XIX, la tribu teké contaba con miles de cabezas. Incluso se ha llegado a barajar la cifra de 50.000 ejemplares. Con la llegada de los rusos y las nuevas formas de vida civilizada, el número de Akhal Tekes descendió peligrosamente. Las razones son varias: en primer lugar, la conquista rusa hizo que muchos de ellos huyeran con sus caballos a zonas del actual Irán y Afganistán. Por otra parte, sojuzgados los tekés, estos pasaron de guerreros a forzados granjeros, lo que provocó que se necesitase otro tipo de equino.

Asimismo, y como decía el general Grodehof, “quítale a un turkmeno su caballo y ya no poseerá el poder de aterrorizar a su vecino. Si queremos conquistar Merv (actual Mery), podríamos quitar a los tekés sus caballos. Así dejarán de ser ese pueblo terrible”.
A esto hay que añadir el hecho de que las nuevas condiciones de vida trajesen hambrunas a la zona, lo que hizo que numerosos hombres y caballos pereciesen de hambre. Por todo ello, se estima que hacia 1.900 solo quedaban unos cien caballos de pura raza.

A principios del siglo XX, la yeguada de Majtum Kala entró en crisis. Las ayudas estatales desaparecieron y Moscú solo se acordó del Akhal Teke para servirse de sus mejores ejemplares para el ejército durante la I Guerra Mundial. Sin embargo, gracias a los esfuerzos de Kuropatkin y su gente, el número de ejemplares no descendió, sino que aumentó.

La época soviética
Los años veinte trajeron luces y sombras a la raza. Mientras que el terremoto de 1924 en Ashgabat fue un duro golpe para el Akhal Teke, aunque se desconoce el número real de pérdidas, a finales de la década, científicos rusos empezaron a escribir los primeros Libros de Registro oficiales de la raza más antigua del mundo.

En este periodo se adoptó una medida hoy muy controvertida para los puristas del Akhal Teke: con el fin de lograr un animal más pesado, se empezó a cruzar yeguas Akhal Teke con Pura Sangre Inglés. Los resultados son controvertidos, aunque en realidad basculan entre decepcionantes y desastrosos. El Akhal Teke ganó altura y esqueleto (aunque hay autores que claman que esta ganancia se hubiese producido de todas formas con las modernas técnicas de cría y alimentación); pero perdió resistencia y salud: en momentos difíciles, muchos morían. Pese a ello, algunos autores afirman que ese cruce tenía que haber llegado de un momento a otro: la influencia de los tres grandes sementales ‘Boinou’, ‘Dor Bairam’ y ‘Bek Nazar’ era demasiado poderosa y de haber seguido así, la endogamia hubiese estado demasiado presente en el Akhal Teke.

El Libro de Registro fue cerrado en 1935. En ese momento, todos los Akhal Teke registrados en ese Stud Book (tuviesen sangre inglesa o no) serían considerados de pura raza, mientras que todos los productos nacidos de padres no registrados serían consignados en la sección de media carta.

En 1935, un grupo de koljosniks (habitantes de los koljoses, granjas colectivas estatales) realizó el famoso maratón Ashgabat-Moscú a lomos de caballos Akhal Tekes y yomud (4.300 kilómetros en 84 días). Esta aventura se repitió en 1988, un año antes de la caída del Muro de Berlín. En 1948, un terremoto azotó de nuevo Ashgabat. La cifra oficial de muertos es de 2.000, aunque se afirma que llegaron hasta 10.000. Se desconoce el número de bajas en las yeguadas.

Poco después se fundó la primera yeguada de Akhal Tekes fuera de Turkmenistán: un grupo de yeguas y dos sementales se enviaron al sur de Kazajstán, a una yeguada situada en la provincia de Dshambul (hoy en día Tarás). A principios de la década de los 50, los Akhal Tekes de la yeguada de Dshambul se transfirieron a una nueva yeguada, dentro de la misma provincia y cerca de la localidad de Lugovoi. Así nacería pues la mítica yeguada Lugovskoi, cuna del Akhal Teke de deporte y lugar donde el olímpico ‘Absent¡ pasó sus primeros y últimos años de existencia.

Tiempos difíciles
A finales de los años 50, el famoso criador ruso Vladimir Shamborant llevó 53 ejemplares de Akhal Teke al sur del Cáucaso, fundando la yeguada de Tersk. Shamborant creó el Akhal Teke ruso, con productos tan famosos como ‘Yuldús’, ‘Gundogar’, ‘Guneshli’, ‘Guldshaján’ y ‘Adat’.

Las yeguadas de Lugovskoi y Terks marcaron el desarrollo del moderno Akhal Teke deportivo: el objetivo de estas yeguadas era producir caballos que, aún guardando el tipo exótico del Akhal Teke, fueran fuertes y grandes, bien dotados para los deportes clásicos.

En 1959, Krushev introdujo un plan de mecanización combinado con un proyecto de cinco años que preveía alcanzar a los Estados Unidos en la tasa de producción de carne. Esto llevó a muchísimos Akhal Tekes al matadero. Esta medida, que muchos denominaron la matanza de la salchicha, motivó que en 1960 quedaran aproximadamente una docena de sementales Akhal Teke en Turkmenistán, junto con 200 yeguas de cría.

Se cuenta que durante la época de la matanza, muchos koljosniks soltaron a sus equinos en el desierto, arriesgando su vida cada vez que alguna noche se deslizaban para soltar unas balas de forraje a los ahora libres caballos. María Cherkesova (conocida seleccionadora y estudiosa de la raza) perdió su empleo durante dos años por enfrentarse a esta medida.

Tras la carnicería, con el cambio de política del gobierno, el control de la cría y selección se trasladó al Instituto de Cría Caballar de la Unión Soviética (VNIK). El Libro de Registro fue trasladado al Instituto que diseñó las modernas regulaciones para la conservación de la raza. El programa de cría del Akhal Teke continuó. En 1978 se calcula que había en el mundo unos 1.352 Akhal Tekes.

El Akhal Teke actual
La extinción de la Unión Soviética y la crisis de los primeros tiempos produjo una auténtica espiral de caos que afectó gravemente a hombres y a bestias: nuevos estados y gobiernos, nuevas autoridades de las que depender, yeguadas suprimidas de los paupérrimos presupuestos públicos, sueldos sin pagar durante meses o años, falta de medios para alimentar a los caballos y proveer los mínimos cuidados (veterinarios, equipos, herradores…). En definitiva, el desmoronamiento del estado.

Se desconoce el número total de pérdidas (en cientos de cabezas) de las yeguadas causadas por la muerte por inanición, los robos y ventas subrepticias para carne, corrupción... Lo único que tristemente se puede anunciar es que esta coyuntura motivó el canto del cisne para algunas de estas yeguadas. De esta forma, en Kazajstán, ‘Deguerés’ desapareció. En cuanto a Lugovskoi, si bien al final la solución se encontró a través de la privatización, gran parte del prestigio y la riqueza se ha perdido… Por desgracia, puede que para siempre.

La misma situación de crisis se vivió en los nuevos estados independientes surgidos tras la caída de la Unión Soviética. No obstante, en algunos de ellos, como Turkmenistán, se reaccionó relativamente rápido. El flamante Estado, consciente del papel del argamak en el desarrollo de los pueblos turkmenos, y deseoso de fraguar símbolos que conformen la identidad nacional, encontró en el Akhal Teke el perfecto componente de la historia y grandeza del país. Así, un Akhal Teke (el semental ‘Yanardag’, propiedad del presidente), está ubicado en el centro del escudo del país. El Akhal Teke es venerado y protegido oficialmente. La yeguada de Konsomol (la antigua Majtum Kala) se transformó en la yeguada Nyazov, bajo protección del presidente. La sociedad estatal Turkmen Atlary, cuyo director posee rango de ministro (el único ministro del caballo en el mundo), vela por el desarrollo de la raza. Lástima que su primer director, Geldy Kiarizov, considerado como uno de los mejores conservadores de la raza, haya sido encarcelado, por lo que la mayoría consideraba motivos políticos.

En Rusia, algunas yeguadas estatales (principalmente en el Cáucaso, continuadoras del legado de Vladimir Shamborant) sobrevivieron a la crisis y pudieron continuar sus programas de cría y selección. El surgimiento de una nueva clase social con sobrados recursos económicos (los nuevos rusos) y la fundación de yeguadas privadas fueron un apoyo fundamental en el desarrollo de la raza, aunque hay que señalar que su poder adquisitivo, junto con el valor intrínseco del Akhal Teke, disparó los precios. Lo que pasó en Rusia se está repitiendo, afortunadamente, en Kazajstán, en Azerbaiyán, en Ucrania y en Uzbekistán.

Direcciones de interés
www.akhalteke.org

www.akhaltekeranch.com
Akhal-Teke Horse Riding Center
Camikebir Mah. Kadi Sok. No:1 50500
Avanos, Cappadocia, Turquía
Tlf : 90 384 511 51 71
Fax : 90 384 511 33 70
mail@akhal-tekehorsecenter.com
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