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Última actualización 24/02/2009@12:28:26 GMT+1
La situación económica actual está impulsando una selección de ganado y de ganaderos en la que solo sobrevivirán los mejores. La falta de liquidez hace limpieza en el mercado. Por su parte, el deporte ecuestre goza de buena salud. Los calendarios hípicos se mantienen intactos y con el mismo tirón popular.

Texto: R.B.
Fotos: Alberto NEVADO

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Paco lleva últimamente el mono más negro que hace unos meses. Y no solo él, también su chapista, Manolo, e incluso el mecánico, al que le acaba de endosar un ayudante. Los cigarros a las puertas del taller han sido sustituidos por el ruido de los destornilladores y los inconfundibles acordes de Radiolé, la emisora de música más popular de su zona. Y todo porque de unos meses a esta parte, la demanda para reparaciones en los vehículos se han duplicado. El análisis es el siguiente: el bolsillo del usuario ha sufrido un duro varapalo, por lo que no hay dinero para coche nuevo. O sea, hay que aguantar con el que hay hasta que pase la borrasca.

A José Antonio, el zapatero de barrio, le está ocurriendo algo parecido. Normalmente, su angosto taller no tenía un horario determinado y cuando tenía las puertas abiertas, apenas se vislumbraban colgados en la pared tres pares de zapatos de tacones lejanos a las modas, señal de que estaban listos para recoger. Allí solían acumular algo de polvo, pues era habitual la pérdida de interés de su propietaria. Ahora la cosa ha cambiado sustancialmente. José Antonio tiene el negocio abierto durante prácticamente todo el horario laboral y casi no cabe calzado en sus estantes. Dice que está comprando más clavos que antes y que también encarga más suelas, más cremas, más tapas, más cepillos… El motivo: no hay dinero para zapatos nuevos. O sea, hay que aguantar con los que hay hasta que pase la borrasca.

Mohamed regenta desde hace años su variopinta tienda de todo a un euro, un negocio que ha experimentado un inesperado revulsivo desde el último trimestre de 2008. Desde el recambio de una fregona hasta pantalones tejanos o chaquetas de punto, pasando por alfombrillas para coches. En casa de Mohamed hay de todo y, desde hace un tiempo a esta parte, más euros que nunca en la caja registradora. ¿Por qué? La economía doméstica está en pleno periodo de reajuste y hay que economizar en la cesta de la compra. Vamos, que hay que aguantar hasta que pase la borrasca.
Deporte hípico
Estos tres son solo algunos de los sectores por los que ni el epicentro de la crisis económica ni sus efectos están creando estragos. Es más, tres sectores a los que le soplan vientos favorables.

Bien, a primera vista, se podría decir que el sector hípico cabalga al margen de los dramáticos datos económicos que cada día arrojan hasta los más optimistas telediarios de la parrilla televisiva. Y no quedaríamos mal si incluso defendiéramos esta teoría en cualquier foro, profano o no al mundo ecuestre. Y verán porqué. Por un lado, hay que analizar el calendario deportivo federativo, tanto el nacional como los territoriales. El número de competiciones hípicas en ningún caso se ha visto reducido por falta de jinetes, amazonas o caballos. Es más, hay disciplinas que incluso han registrado un aumento de sus convocatorias, como el Salto de Obstáculo o el Raid. Pero no solo la hípica alimenta la afición de sus adeptos. El deporte en España en general está de enhorabuena, tanto que incluso desde el Gobierno central se ha propuesto la creación de un ministerio propio para el deporte. Ya se verá. Es cierto que la hípica es una práctica deportiva que requiere un cierto estatus económico a un determinado nivel, pero también hay que resaltar que a nivel de escuela de equitación, de ocio y de competición regional los números no asustan tanto.

Los datos hablan por sí solos. Las principales citas deportivas internacionales (CSI de Vigo, de Barcelona, de Santander, de Gijón o de La Coruña), así como las nacionales de primer nivel, cuentan con el respaldo de un generoso número de jinetes y amazonas nacionales que en la mayoría de los casos asciende a las trescientas salidas a pista.

Y sí, una primera lectura de la situación daría la razón a quienes piensan que estamos ante un deporte del todo elitista y que en las esferas más altas de la economía y las finanzas no se siente la crisis. Relativo…

Miedo a gastar
Aurelio Gutiérrez profesionalizó su afición y su pasión por este deporte hace ya más de una década y hoy es una persona con autoridad para hablar de la relación crisis-hípica. Jinete y coordinador de una de las yeguadas de deporte más arraigadas en la cría del caballo de deporte español, Yeguada Westfalia, el canario afirma que “la situación no es tan dramática como la pintan, lo que ocurre es que cuando se crea el pánico la gente se vuelve más reservada; se pierde la confianza”. Y puede que en parte sea así, porque a una persona que no ha perdido ni su empleo ni parte de su poder adquisitivo, ¿en qué le puede estar afectando la situación de recesión? “Hay miedo, precaución, nos volvemos más reticentes a la hora de gastar… Pero no responde a una situación real”, dice Gutiérrez.

Es más, si nos damos una vuelta por los precios de los productos de primera necesidad para que una explotación ganadera funcione descubrimos auténticas gangas. Por ejemplo, el precio del litro del gasoil (esencial para el transporte de los caballos) está alcanzando mínimos históricos en los últimos años. Otro caso: el precio del cereal marca unos valores muy inferiores a los de hace tres años, por lo que dar de comer a la cuadra sale mucho más barato. Y, para concluir, no son momentos para grandes beneficios ni para subidas salariales, por lo que se economiza el gasto del personal en cualquier ganadería o yeguada. “Es verdad que hay más paro, pero yo creo que a quien más está afectando la crisis es al que ha querido vivir por encima de sus posibilidades todos estos años. La gente se ha endeudado más de lo normal y ahora se han encontrado con un problema”, sentencia el jinete canario.

La otra realidad
De todas maneras, esta idílica situación que dibujan determinadas ganaderías del país se encuentra de frente con otra realidad, la que está viviendo el aficionado medio, aquel que está viviendo mermadas las posibilidades de seguir manteniendo estabulado a su caballo en la hípica que le exige mensualmente una media de 400 euros para la manutención del animal. ¿Quién pone rostro a este perfil? Pues gente joven, jubilados, padres de alumnos… De esta manera se entiende el fabuloso esfuerzo que algunos centros hípicos y de formación están haciendo para mantener el negocio a flote, abaratando el pupilaje e incluso las clases de equitación. Y de nuevo se cierra el círculo: lo que para unos es crisis, para otros es una oportunidad, la ganga.

Selección natural
El problema es que en España, a la crisis económica y financiera global, con su epicentro localizado en Estados Unidos, hay que sumarle nuestra particular crisis inmobiliaria, sector del que ha vivido, y de qué manera, buena parte de la sociedad española en la última década y que ha visto nacer a decenas de ganaderos, propietarios de caballos… Dicho esto, se puede decir que de alguna manera la dramática situación económica que está viviendo España está afectando al sector ecuestre, pero hay quien lo percibe de un modo más positivo. Aurelio Gutiérrez tiene su propia teoría, que desde luego coincide con la opinión de otros profesionales de su talla. “El mercado del caballo de deporte ha vivido en los últimos años una saturación insostenible ocasionada por la bonanza económica. Todo el mundo tenía dinero y todo el mundo quería criar caballos. Así que ahora se va a producir una selección, una criba, en la que solo habrá sitio para los mejores, para los que hemos estado criando caballos de deporte desde hace años y al margen del ladrillo”. Bien, ¿y dónde va a parar todo ese ganado mediocre excedente? Al igual que ocurre en el sector inmobiliario, pasará un tiempo hasta que el mercado logre reabsorber la desmedida oferta de caballos que inunda el sector, pero tampoco hay que descartar una mayor actividad en los centros destinados al mercado de la carne.

La crisis en el PRE
De una manera especial y destacada se está percibiendo esta situación en la cría del caballo de Pura Raza Española. Enrique Navarro, colaborador habitual de esta publicación y reconocido experto en el mercado del PRE, asegura que “el ganado de calidad media cuesta mucho venderlo en estos momentos. Existe una cierta demanda para el caballo bueno pero esto siempre ha existido porque la gente quiere exclusividad”.

Uno de los problemas con los que se encuentra el sector ganadero de PRE es la dificultad para llegar al consumidor final, un perfil de aficionado más modesto que podría asumir el coste del ganado excedente, el mediocre. Por ejemplo, las escuelas de equitación, los centros con rutas ecuestres… Hasta ahora, el Pura Raza Español era demandado en un alto porcentaje para la cría y los concursos morfológicos, y en menor medida para el deporte. En plena crisis, surgen oportunistas. Es lo que está ocurriendo en el sector del Pura Raza. “Ha aumentado de manera considerable el número de intermediarios dispuestos a vender caballos, y normalmente se trata de personas que no tienen nada que ver con este mundo”, señala Navarro.
Enrique Navarro coincide con la opinión de Aurelio Gutiérrez al señala que en época de crisis se produce una selección natural en la que indefectiblemente permanecen los ganaderos que crían bien y desde siempre. “En estas situaciones de malestar económico lo primero que caen son los hobbies y, no hay que engañarse, criar caballos es una afición muy cara”. Y como muestra un botón. En el último Salón del Caballo, Sicab 2008, había ganaderos dispuestos a deshacerse del negocio, un perfil que respondía al del constructor venido a más y que lo ha perdido todo. El nuevo rico que ha dejado de serlo. “Se mantendrán los de siempre, por eso no hay que ser pesimistas; esto viene bien al sector, que estaba algo saturado. Ahora será más fácil ver caballos buenos, que es lo importante”. Es lo que tiene aguantar hasta que pase la borrasca.
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