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Última actualización 29/01/2009@12:43:29 GMT+1
Este excelente jinete canario se ha ido posicionando sin prisa pero sin pausa entre los mejores del palmarés español a base de lucha, entrega y compenetración con los caballos
Texto: Lucía CARRALÓN Fotos: Horse PRESS

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Comenzamos el año con un jinete que sabe lo que hace. Desde que tiene uso de razón, la pasión por los caballos ha dirigido su vida hasta llegar a ser un gran horseman. Trofeo Caballo compartió un día con el jinete canario y pudimos observar a un gran jinete que entiende a la perfección al espléndido animal con el que comparte su jornada de trabajo.
Pasión por el caballo
Todo aquel que tiene pasión por los caballos no olvida cuando descubre que se haya ante un animal maravilloso. En el caso de Aurelio, el hallazgo no ha sido diferente. Con sólo cinco años, y paseando por el Retiro de Madrid junto a sus tíos Ramón y Nieves, se topó con unos caballos que parecían estar preparados para ver nacer a un gran jinete. No pudo evitar la tentación de experimentar la grata sensación de montar a lomos de un caballo gracias a la ayuda de un guía.
Desde ese momento, su latente afición comenzó a salir a flote y a exteriorizarla, suplicando a sus padres un caballo. No fue hasta los ocho años cuando su sueño comienza a hacerse realidad al incorporarse a las clases de equitación del Real Club de Golf de las Palmas de Gran Canarias. Sus padres eran socios del Club, ventaja que nuestro protagonista aprovecha para visitar diariamente los caballos, llegando incluso a pasar horas y horas en las cuadras. Así que fueron sus padres quienes finalmente se doblegaron y decidieron apuntar al niño a las clases de tanda. Es su primera jornada ya destacó entre los demás. La asistencia a la hípica se convierte en diaria y según va pasando el tiempo, crece su afición. A los diez años participa en su primer concurso de Salto en el club canario. Esta experiencia le acerca aún más al mundillo hípico, vínculo que no pasa desapercibido para su padre, que viendo su gran potencial decidió comprarle su primer caballo. ‘Favorito’ se convierte desde ese momento en su gran compañero. Con él compitió por primera vez en un concurso nacional, imponiéndose los tres días al resto de participantes en la prueba de grupo IV. Es un momento de grandes nervios y asombro, pues está compitiendo con jinetes militares de Las Palmas de Gran Canaria que tienen gran experiencia. Pero quiere más y lo siguiente es la península, así que decide participar en el Circuito del Sur, que engloba concursos en Antequera, Baeza, Mérida... Los caballos pasaron dos días y medio en barco hasta arribar en el sur de la península, toda un aventura. Estabula los caballos en las cuadras del Club Pineda de Sevilla y comienza su particular aventura por tierras andaluzas.
A los 18 años decide instalarse en la península y, mientras estudia Derecho en Jerez, ciudad gaditana de gran tradición al caballo, monta con los hermanos Jacobo y Alejandro Maldonado en El Puerto de Santa María. En esta nueva etapa participa en Salto y en Doma Clásica, disciplina en la que incluso ganó un Gran Premio en la Feria de Jerez. Con todo, su corazón pertenece al Salto.
Combinando estudios y afición termina la carrera y vuelve a Las Palmas, donde se encuentra con un amigo alemán que monta en el Club y que siempre le aconsejó viajar a Alemania a continuar su formación en la equitación, así que se marcha a Hagen. Allí conoce a Peter Luther y se queda impresionado por su fuerza y su destreza. Al cabo de un mes regresa al país teutónico, esta vez para quedarse. Primero pensó en una estancia de tres meses, pero aquella pasión se estaba convirtiendo en profesión, por lo que se instala durante seis años y medio entre los mejores jinetes y profesionales alemanes.
Al principio, Aurelio Gutiérrez adopta el rol de mozo, recibiendo a cambio clases magistrales, pero con el tiempo se va abriendo camino y termina montando caballos a cambio de un sueldo. Su sueño de vivir de los caballos empezaba a hacerse realidad. Aurelio sólo guarda buenos recuerdos de aquella etapa: “Peter Luther era por aquel entonces uno de los mejores jinetes que había en Alemania; acababa de ser medalla en Los Ángeles y era un jinete bastante famoso”. Los años con este gran jinete alemán dejaron huella en el canario: “La mentalidad de Peter Luther, la manera de trabajar los caballos, su profesionalidad, me influyeron muy directamente. Realmente, marcó un antes y un después en mi manera de entender la hípica”.
Vuelta a España
Tras años de aprendizaje y perfeccionamiento de la técnica, vuelve a España y comienza su andadura como jinete y director de la Yeguada Westfalia junto a Eduardo García Otero, fundador de la misma. Han pasado catorce años desde que comenzó esta etapa y ahí sigue al pie del cañón, aunque desde hace diez años tomó el testigo Loli Reina, viuda de Eduardo, que quiso continuar con su maravilloso proyecto. Pero como buen conocedor de su trabajo, Aurelio sigue con afán de aprender para superarse día tras día; de hecho, no pierde oportunidades de perfeccionar su técnica. Por ello, hace unos años estuvo entrenando con Beat Mandil, y reconoce que “profesionalmente me ha ayudado mucho. Considero que su técnica y su manera de entender cómo deben saltar y trabajar los caballos han condicionado mi evolución en estos últimos cinco o seis años”.
Su día a día
Es un frío día de otoño y llegamos a la Yeguada Westfalia. Son las diez de la mañana y hay tiempo suficiente para conocer una jornada en la vida de Aurelio. Al bajar del coche, lo encontramos montando uno de los maravillosos ejemplares en el picadero cubierto junto a sus ayudantes. Él lleva ya un par de horas trabajando, pues su jornada comienza sobre las ocho y media de la mañana. Tras finalizar con el entrenamiento del caballo, nos enseña las instalaciones de la Yeguada y algunos de los caballos que tienen en entrenamiento. Mientras, observamos desde primera fila su gran pasión por los caballos. Entra en cada una de las cuadras y va comentando características y anécdotas de ellos. No es extraño, pues adora a cada uno de sus caballos, aunque, como es lógico, no puede montarlos a todos. Para ello cuenta con la ayuda de tres jinetes que montan a cambio de sus magistrales lecciones, al igual que él cuando daba sus primeros pasos en Alemania. Estas tres personas le ayudan con los caballos jóvenes, aunque también montan algún ejemplar adulto cuando hace falta.
El día avanza y con él se va despejando el cielo sevillano, que parecía dispuesto a mojarnos de un momento a otro. Aurelio tiene que continuar con su trabajo y decide mostrarnos sobre la pista la armonía de ‘Tío Pepe Life Style’, yegua de tan sólo ocho años con la que este año estuvo segundo en una gran prueba del CSIO de Madrid. De ella tan sólo tiene buenas palabras, al igual que del resto de caballos que entrena a diario. Al igual que ‘Goldengrass Krisna De Sisse’, ‘Tío Pepe Life Style’ es una yegua que está compitiendo en Grupo I y está dando muy buenos resultados a pesar de su corta edad. A Aurelio le gusta tener caballos para todos los niveles y de gran calidad, por lo que se centra en el caballo joven, en construir sus caballos, en llevarlos a la alta competición y en mantenerlos el mayor tiempo posible, como está haciendo con ‘Tío Pepe Life Style’.
A él, como a todo jinete de prestigio, le gusta tener a sus caballos en lo más alto, aunque esto no siempre sea fácil, pues “adquirir hoy un caballo de competición ya terminado a nivel de un metro cincuenta cuestan una fortuna”. Pero no se rinde, sino que forma sus propios caballos desde cero y los convierte en grandes campeones. Puede que esta sea una de las razones por las que cuando monta a un ejemplar que ha formado él desprenda esa magia y compenetración que tanto le caracteriza con sus caballos.
A Aurelio le gusta tener una “rueda de caballos”, es decir, que cuando el que está en lo más alto se retira o lo vende, su sucesor toma las riendas. Por ello, no hay que olvidar mencionar a ‘Tío Pepe Mister Night Gaigh’ y a ‘Tío Pepe Clinke’, también muy competitivos, y a ‘Tío Pepe Clinke’, que ha ganado este año dos pruebas de Grupo I.
Tras entrenar a ‘Tío Pepe Life Style’ comenzó a saltar a ‘Tío Pepe Cojonudo’, potro que adquirió en Alemania. “A mí este me gustó primero porque tenía un origen importante, tiene una carta de origen muy completa de caballos de Salto. Decidí comprarlo sin verlo saltar porque de entre una piara de cuarenta caballos en el norte de Alemania, él era el líder. Cuando corrían, todos iban detrás de él. Me dije: este tiene corazón, pues lo normal es que en manada se protejan unos al lado de otros. Me gustó su carácter, así que me lo traje”.
No pudimos evitar preguntarle por el original nombre del caballo: “Este caballo yo creo que va a ser cojonudo”, comentó cuando le preguntaron por el ejemplar.. Casualmente, estaban buscando un nombre que empezara por la letra C, así que el mozo sugirió: “Ponle Cojonudo”, y así se hizo. Hasta el momento, el espectacular alazán no ha competido mucho pero las veces que lo ha hecho en Pineda no ha pasado desapercibido, ni por el nombre ni por su gran destreza sobre la pista.
En Westfalia, Aurelio cuenta con una yegua de 5 años, ‘Tío Pepe Charca’, de la que dice va a ser una yegua del estilo de ‘Tío Pepe Cojonudo’. “Van a saltar a gran nivel, porque son dos caballos grandes, poderosos y con muchos medios”.
Pero no sólo tiene buenas palabras para sus ejemplares actuales, sino que sigue recordando con cariño a aquel primer caballo que montó en Alemania, ‘Cuper’, con el que hizo un Gran Premio de 1,50 metros, así como a ‘Tío Pepe Aristocratic’, primer ejemplar con el que empezó a tener éxitos en España, participando en su primera Copa del Mundo en Sevilla. Tampoco puede olvidar a ‘Tío Pepe Lord Sacramento’, caballo que le dio muchas satisfacciones tanto dentro como fuera de la pista de competición.
En la Yeguada no sólo tiene sus caballos de concurso, que suelen ser los adultos, a excepción de alguno joven que sea muy destacado, sino que también se preocupa de la cuadra de caballos jóvenes que se enfrentan a Ancades y al MAPA, así como de los caballos de comercio, caballos de otros clientes para vender.
Maestro y compañero
A la hora de determinar qué caballos monta cada jinete, Aurelio lo tiene claro: “Me gusta asignar a mis chicos algún caballo, porque así no solo los montan, sino que también los cuidan y son un poco responsables de los animales”. Viendo que es un verdadero experto en educar caballos y llevarlos a lo más alto, no pudimos evitar preguntarle por su método de trabajo con ellos. Nos comentó que lo más importante es entender que es un tema de educación. El jinete debe ser en todo momento consciente de que es un animal en formación, por lo que no hay que pedirle esfuerzos para los que no esté preparado. Aurelio recalcó que se debe construir su moral y su corazón, porque “aunque un caballo sea valiente y luchador de manera innata, es muy importante el adiestramiento que recibe durante su vida. Si con cuatro años lo empiezas a asustar, lo maltratas, lo llevas a competiciones para las que no está preparado y cada vez que entra en pista es una tragedia, te lo vas a cargar. Los caballos hay que construirlos desde el primer momento que llegan a tu cuadra”. “Para mí es muy importante el jinete profesional que es capaz de construir al caballo, año tras año, saber esperar, saber exigir en cada momento hasta el punto en que está preparado para hacerlo. Al final, cuando están listos, ellos están contigo, confían en ti. Es entonces cuando deben empezar en la alta competición”.
Aurelio comienza a entrenar sus caballos a los cuatro años, pero siempre con calma y sin exigirles mucho, pues dice que “no están preparados ni física ni mentalmente para determinados esfuerzos”. Según comenta, lo mejor es ir enseñándoles los obstáculos, que los vayan conociendo, sin prisa. A los cinco años, ya les va exigiendo algo más, pero le gusta que vayan aprendiendo sin hacer grandes esfuerzos, que ellos vean que el trabajar, el saltar, el competir, es una parte de su trabajo, de su esfuerzo, de su dedicación, pero que en ningún momento piensen que va a ser peligroso para ellos, ni que les va a ocurrir nada malo.
Aurelio Gutiérrez también hace hincapié en la importancia de que el jinete no sólo sea en este punto un piloto que entra en la pista y compite, sino que tiene que ser un hombre de caballo, un horseman. Tiene que saber qué tipo de herraje, qué tipo de veterinario, qué tipo de trabajo necesita ese caballo... “Hay muchos jinetes que son muy buenos pilotos en la pista, pero que después en el día a día no tienen ni ese sacrificio ni esos conocimientos técnicos para que ese caballo vaya hacia delante hasta el final de su carrera hípica o hasta que alguien lo quiera comprar”. Con estas palabras se describió a la perfección, él es un jinete que conoce sus caballos, que se preocupa por ellos y les acompaña en su día a día, no es un simple piloto que tiene buenos resultados en la pista de competición.
Tras unas cuantas montas, llega la hora de comer. Normalmente está hasta la una y media o las dos de la tarde y, tras comer algo, vuelve otra vez sobre las tres y media de la tarde para continuar la jornada laboral hasta las siete de la tarde, a no ser que venga algún cliente a ver un caballo. Al igual que el resto de jinetes profesionales, Aurelio no tiene un horario fijo, pues “cuando se trabaja con caballos, no se tienen horarios”.
Siempre que puede, después de trabajar, le gusta jugar al golf. Afortunadamente, vive en una casa que tiene cerca un campo de golf, lo que aprovecha para relajarse echando alguna partidita con los vecinos.
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