Lo que para unos significa crisis para otros son oportunidades.
Esta es una expresión que circula en general por todos los sectores
sociales y económicos y, la verdad, no está exenta de razón.
En estos tiempos nada favorables, sobre todo para el ministro
de Economía y Hacienda, hay sectores que ven reforzada
su cartera de negocio y que ejercen una enérgica presión sobre la parte
positiva de la balanza económica de un país. Además, hay otros negocios
que, según el cliente al que están dirigidos, notarán en menor medida
la sacudida financiera, a saber: el arte, las joyas de lujo... El caballo,
como elemento dinamizador de la economía y como deporte de élite,
está experimentando su particular cruzada en estos momentos,
aunque en líneas generales se puede decir que la ya gastada palabra
crisis no le está afectando de manera virulenta. Es más, hay foros que
se aventuran a afirmar que incluso está sirviendo para limpiar el mercado
de advenedizos que han venido a saturar de animales la cabaña nacional
en los últimos años.Trofeo Caballo ha hecho un análisis de la situación hípica actual, es
decir, ha rebuscado entre los posibles efectos negativos que la falta de
liquidez está ocasionando en nuestro deporte, con resultados muy poco
pesimistas. Por un lado, el deporte ecuestre, tanto a nivel internacional
como nacional, sigue contando con el mismo respaldo deportivo que en
temporadas anteriores. Por poner un ejemplo claro y cercano. Las cinco
semanas que dan contenido al Circuito Hípico del Sol, competición
que abre el calendario hípico en España y en Europa, han vuelto a desatar
la demanda de alojamientos en la comarca gaditana de La Janda
(Vejer de la Frontera, Conil de la Frontera, Zahara de los Atunes...), lo
que significa que las cifras en las diferentes pistas de competición de la
Dehesa Montenmedio serán igual o semejantes a las de otros años.
Por otro lado, la cría ganadera española sí está escribiendo un cambio
en su historia reciente aunque, como se ha señalado anteriormente,
en general es una transición que se mira con muy buenos ojos. El caso
es que en los últimos años, razas como el Pura Raza Española han visto
desbordadas sus cifras de nacimientos, un aumento desmedido de la
natalidad que no ha hecho más que devaluar la calidad de nuestro caballo.
A esto hay que sumarle otras variables más complejas, como el
aumento de ganaderos de escasa formación ecuestre, un perfil que irá
despareciendo poco a poco hasta dejar al sector con lo mejor, que es lo
recomendable en cualquier raza moderna.En síntesis, y barriendo para casa, todo apunta a que el sector hípico
va a sufrir o está sufriendo una profunda limpieza de mediocridad, lo que
además servirá para sanear la imagen del caballo, asociada en los últimos
años al blanqueo de dinero. La hípica debe volver a ser lo que ha sido toda
la vida y lo que es en Europa: amor al caballo, sacrificio, afición y entrega.
El que aspire a hacer dinero fácil, mejor que no esté.
Raquel BENJUMEDAraquel .
benjumeda@eai.es