Veterinaria
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Última actualización 10/01/2009@11:28:49 GMT+1
Ha llegado el momento más esperado por los ganaderos de las yeguadas, que se preparan para recibir los acontecimientos con la mayor atención, cuidando esos últimos meses de gestación de la yegua hasta la hora del parto, controlando el aporte de calostro de la madre al potro. Los primeros días de vida son los más importantes para el futuro del potro, es decir, la época de lactación hasta llegar al destete y, finalmente, a la fase de crecimiento.
Para que la crianza sea un éxito, debemos dedicar a cada fase su buen tiempo, analizando las necesidades en cada etapa de la yegua, el semental o el potro. El éxito no es fruto de la casualidad.
El Ciclo de la Gestación, Nacimiento, Crecimiento…
La Gestación
Al inicio de la gestación, la yegua debe alimentarse según sus necesidades de mantenimiento o en función del trabajo que realiza. Sin embargo, durante los últimos tres meses de gestación, a partir del octavo mes y los tres primeros meses de lactación, las necesidades nutricionales de la yegua cambian drásticamente. A partir del noveno mes de gestación, las necesidades de proteína y energía suben continuamente hasta ser máximas durante el principio de la lactación. También se debe ajustar adecuadamente el aporte de vitaminas y minerales de la ración.
Una ingestión suficiente y equilibrada de aminoácidos, lisina, metionina y cisteína de alto valor biológico, así como de calcio, fomenta la formación de los huesos, mejora la calidad del calostro e incrementa la producción de leche en las yeguas.
El Nacimiento
El potro nace sin ningún tipo de defensas, su organismo es totalmente vulnerable.
Como la madre es incapaz de transferir anticuerpos al feto durante la gestación, es fundamental que el recién nacido los adquiera a través del calostro durante las primeras 12 horas. El potro debe ingerir al menos 1,5 litros de calostro para asegurarse una fuente rica de nutrientes y defensas contra las enfermedades.
En ocasiones, en el caso de un potro huérfano, o por insuficiencia de la leche de la madre, o por ser el potro demasiado débil, se hace necesario el aporte de esta sustancia en forma de calostro concentrado y liofilizado, que contiene un alto nivel de inmunoglobulinas que suplementan o sustituyen al calostro materno.
En Europa se utiliza, tan pronto sea posible después del nacimiento, un suplemento nutricional rico en calostro en forma de pasta oral diseñada para estimular y proporcionar energía a potros débiles, de peso insuficiente, poca o baja calidad del calostro y potros huérfanos. Se recomienda aplicar una jeringa tan pronto sea posible después del nacimiento y repetir en los primeros días de vida hasta que se considere pasado el período de riesgo.
El resultado es sorprendente, la ayuda que podamos ofrecer al potro durante los primeros días es vital para su futuro y lo agradece con una demostración de salud y vigorosidad. También son de gran utilidad las leches en polvo maternizadas, como complemento de la leche materna o como sustituto en el caso de pérdida o rechazo de la madre.
La fórmula de la leche maternizada para potros debe llevar más del 50% de leche desnatada en polvo de alta calidad, lactosa, aceites vegetales, vitaminas, cobre y hierro, acompañado de una tabla de dosificación fácil de interpretar. Así evitaremos sustos y muchas diarreas.
Durante la primera semana, la frecuencia de lactación puede llegar hasta 17 veces por hora, con un consumo de leche promedio equivalente al 10% del peso vivo del animal. Con el paso de los días, el consumo aumenta, mientras la frecuencia disminuye.
La Lactación
Después del parto, debemos continuar proporcionando a la madre una alimentación de primera calidad, que aporte vitaminas y minerales y proteínas de alto valor biológico, puesto que esto asegurará la calidad y la cantidad de la leche.
Hay que tener en cuenta que las raciones de las yeguas deben ser especialmente controladas durante los 3 primeros meses de lactación, ya que las necesidades energéticas y proteicas son máximas. Por lo tanto, no es suficiente una alimentación a base de avena y alfalfa. Hay que añadir además un suplemento rico en vitaminas, minerales y aminoácidos y algo de pasto o heno.
La lisina es el aminoácido más esencial para las yeguas, tanto en gestación como en lactación. El suministro deficiente de lisina durante los dos últimos meses de gestación puede provocar irregularidades en el desarrollo del feto y una disminución de la producción láctea de las yeguas lactantes. Como la lisina no existe en la mayoría de los alimentos con cereales, es muy importante recurrir a una ingestión adicional.
El Destete
El destete tiene lugar entre los 4 y los 6 meses de vida, una vez que el potro es capaz de alimentarse por sí mismo. Cuando destetamos, normalmente a los 6 meses, el potro consumirá entre el 2 y 3% de su peso vivo en alimento diario, es decir entre 2 a 2,5 kilos de concentrado y unos 2 kilos de forrajes. El destete de un potro causa estrés tanto a la yegua como al potro, por lo que debemos mostrar un comportamiento especialmente afectuoso. Inicialmente le apartaremos de la madre durante intervalos cortos. Aprovecharemos los periodos de ejercicio de la yegua para mantener al potro en el box con alguna compañía y alimento abundante. Al cabo de cuatro o cinco semanas la separación será completa.
Los potros que se encuentran en la época de destete pueden sufrir ciertos trastornos peculiares, como la artritis infecciosa y la diarrea producida por bacterias, rotavirus, hongos o parásitos.
Crecimiento del potro
Durante la primera fase, desde el nacimiento hasta el destete, la principal fuente de nutrientes para el potro es la leche materna. Los potros, durante el tercer mes de lactación, sólo reciben un 37% de las necesidades de calcio, un 20% de magnesio, un 17% de fósforo y un 12% de hierro. Se produce un aporte insuficiente en la mayoría de los potros.
En ese momento, administrar un suplemento que optimiza el valor nutritivo diario y que aporta las principales vitaminas, minerales y aminoácidos en una base concentrada de suero de leche con una buena palatabilidad y en forma de pelets es ideal para la iniciación en potros.
Estudios realizados en prestigiosas universidades con potros muy jóvenes, han demostrado que algunas enfermedades óseas y alteraciones del crecimiento tienen su origen en dietas que aportan un exceso de almidón o que son excesivamente energéticas. Ello acelera la velocidad de crecimiento y puede causar un estrés sobre las articulaciones del potro.
Los desequilibrios en la alimentación del potro suelen manifestarse en forma de debilitamiento, elevada propensión a infecciones, problemas musculares, daños en los tendones y enfermedades de las articulaciones (osteocondrosis, epifisitis...).
Un desarrollo óptimo del esqueleto en equilibrada proporción al rendimiento muscular, es el requisito indispensable para un futuro éxito en el entrenamiento y la competición, reduciendo el riesgo de lesiones en huesos, articulaciones, tendones y ligamentos.