Hemeroteca :: 01/01/2009
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Opinión/Editorial
Última actualización 22/12/2008@22:47:39 GMT+1
El 21 de diciembre de hace veinticinco años, España salió al césped
del estadio Benito Villamarín (hoy llamado Manuel Ruiz de
Lopera), en Sevilla, con el encargo de encajarle doce goles a
Malta si quería clasificarse para la Eurocopa de 1984. El encuentro,
que se saldó con el surrealista resultado de España
12-Malta 1, fue tildado de “gesta” por la prensa de la época, que también
se hizo eco de la cara de (piensen lo que quieran) que se les quedó
a los jugadores del equipo de la isla mediterránea. Pero, sobre todo,
lo que quedó muy claro en 1983 fue nuestro orgullo español y nuestro
espíritu de lucha, el mismo que debe permanecer para que España
pueda ser alguien en la hípica mundial.

Existe unanimidad al considerar el 2008 como un año inolvidable e
irrepetible para el deporte español. La “borrachera” de éxitos ha llevado
a plantear incluso la creación de un Ministerio del Deporte, una
idea que desde estas líneas no compartimos. El Campeonato de Europa
de Fútbol, los repetidos triunfos en grandes premios de Tenis, las
medallas olímpicas... Tan acostumbrados estamos a quedarnos a las
puertas de la gloria que cuando llegamos queremos permanecer para
siempre. Pero para ello hay que trabajar, y mucho. Lamentablemente,
en esta histórica lista de logros deportivos no encontramos rastro alguno
de huella equina. En las páginas del número de enero que ahora
tienen en sus manos se subrayan las carencias españolas en las tres
disciplinas olímpicas. En la sección de “Cartas al director”, la Fundación
de Equitación de Base anima a deportistas y a organismos ecuestres
competentes a salir del callejón en el que se encuentra atrapada
la disciplina de Concurso Completo. Por su parte, el jinete canario Aurelio
Gutiérrez reconoce que España será un país competitivo en Salto
de Obstáculos cuando tenga una cría nacional competitiva y, para esto,
hay que criar mucho y muy bueno. Y, por último, el gran maestro alemán
Jean Bemelmans sigue defendiendo la presencia del Pura Raza
Española en la disciplina de Doma Clásica pero no en el contexto actual.

Es preciso trabajar mucho más, ser más constantes y seguir puliendo
los defectos del caballo español para que pueda llegar a ser un
gran caballo de deporte.

Así pues, mientras otras federaciones deportivas se congratulan y
descorchan botellas de cava para celebrar el nivel en el que se encuentran,
la nuestra, la hípica, no puede más que pensar en cómo mejorar la
calidad de un deporte que goza de muy buena salud en lo que a afición,
a deportistas y a equipamiento se refiere. No debemos conformarnos
con ser mediocres ni con pensar que nunca podremos competir con
Holanda o Alemania. Hay que aspirar a todo, hay que tener espíritu de
lucha, orgullo español. Feliz 2009 a toda la familia ecuestre y los mejores
deseos para el año que empieza.

Raquel Benjumeda
e-mail : benjumeda@eai.es>raquel .benjumeda@eai.es
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