Hemeroteca :: 01/12/2008
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Opinión/Editorial
Última actualización 26/11/2008@09:20:59 GMT+1
Foto: Alberto NEVADO (Agradecimientos Yeguada Cortiñal)

El principal reto al que se tiene que enfrentar cualquier
ganadero responsable es controlar y proteger el patrimonio
genético de su explotación. Una vez ha sido creada la yeguada
con un grupo de buenas yeguas, la adquisición o no de
sementales no determina la calidad de la ganadería, es importante
vigilar la alimentación y el trabajo diario de los animales.

La salud es primordial en la vida de cualquier ser vivo y el caballo no
es una excepción, sobre todo si se tiene en cuenta el importante
valor económico que en muchas ocasiones alcanzan los ejemplares.

Así pues, todas las etapas del ciclo de la vida son delicadas y deben
ser adecuadamente atendidas. Hay que partir de la dieta apropiada de
las yeguas madres, para lo que el ganadero cuenta con un amplio abanico
de productos alimenticios, piensos y forrajes. Este apartado está
perfectamente cubierto en el mercado alimentario equino y no conlleva
apenas dificultad. Además, el propio equipo médico de la explotación
ganadera, sabrá cuál es la dieta adecuada a cada yegua, en función de
la edad, la raza o el ejercicio físico al que sea sometida. Con todo, hay
yeguadas que cuentan con mayorales que en ocasiones saben mejor
que nadie lo que conviene a cada ejemplar que cuidan diariamente,
por lo que es apropiado oír su opinión si se trata de una persona
de confianza.

Más tarde llegará la cubrición, un momento que el ganadero vive
con especial ilusión y expectación. ¿Saldrá un buen potro? ¿Heredará
los movimientos de la madre o la belleza del padre?... Son cuestiones
naturales que cruzan la mente del propietario y que no encuentran
respuesta inmediata porque la genética es caprichosa e inexacta.

No obstante, todo el personal ganadero se vuelca en este especial
momento de la vida equina. La elección de la yegua y del semental es
una delicada etapa que hay que afrontar con ilusión y bajo el asesoramiento
de un equipo especializado.

La gestación es el momento más bello, tanto para la yegua como
para el ganadero. Por regla general, el ganado se exhibe exhuberante y
contorneado de redondas líneas que hace brillar la mirada del ganadero.

La llegada del buen tiempo marcará el inicio de los nacimientos,
pero para entonces a ninguna de las madres le debió faltar los nutrientes
y los suplementos necesarios para gestar potros sanos.

El nacimiento y el crecimiento de los nuevos miembros de la yeguada,
acontecimientos que empezarán a repetirse una y otra vez en las
ganaderías españolas a partir de los próximos meses, marcará el final
de un ciclo vital que alimenta la afición de los amantes de este mundo.

En este número, expertos veterinarios abundan en la importancia de
cada una de las etapas del ciclo de la vida equina, resaltando las
carencias y los excesos a los que se ve expuesto el ganado. A toda
la familia criadora, suerte y los mejores deseos para la próxima
temporada de cría.

Raquel BENJUMEDA
raquel .benjumeda@eai.es
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