Para muchos, el cambio climático es una realidad. Para otros, se trata sólo de un ciclo meteorológico al que no hay que darle mayor importancia. Sea cual sea la teoría, parece necesario diseñar un modelo de explotación ganadera respetuosa con la naturaleza, que además sea capaz de dar los mismos o mejores resultados biológicos.
La cría ecológica de ganado se ha de considerar en el marco de un agro-ecosistema en el que los animales representan un papel fundamental, cerrando los ciclos de producción, aportando el estiércol necesario para el abonado y permitiendo ampliar las rotaciones con cultivos forrajeros o praderas temporales. De esta manera, y según señalan los expertos, en la ganadería ecológica se rechazan los métodos intensivos de explotación del ganado (estabulación permanente, confinamiento prolongado, falta de libertad de movimiento) y además, esto es importante, las prácticas de manejo de los animales se han de encaminar a lograr la máxima resistencia a las enfermedades y a prevenirlas.
En síntesis, la yeguada ecológica está respaldada por una serie de justificaciones, como medioambiental; social, porque surge el interés por este tipo de producciones; científica, por la creación de un modelo de ecología de sistemas; empresarial, por la existencia de subvenciones; y legal, en cuanto a que está amparada por el Reglamento C.E.E. 2078/92, del consejo del 30 de junio.
Es importante señalar que en España, cada Comunidad Autónoma está obligada al control de estas explotaciones en su ámbito territorial. Este organismo dicta una serie de normas de obligado cumplimiento para las explotaciones que quieran acogerse a la denominación Agricultura o Ganadería Ecológica.
En este sentido, la integración entre agricultura y ganadería brinda una serie de ventajas muy a tener en cuenta. En primer lugar, un uso más racional de los residuos y rechazo de cosechas, vegetación espontánea y áreas con dificultad para la agricultura. En segundo lugar, la producción de estiércol unida a los residuos de cosechas vuelve a incorporarse al suelo gracias al pisoteo de los animales. Con esto se puede reducir o eliminar la compra de fertilizantes químicos de alto costo y se mejora el reciclado de nutrientes de la finca. En tercer lugar, la presencia de una colonia equina en las explotaciones agrícolas estimula el uso de policultivos, con el fin de producir alimentos para ello. Esto mejora, además, la productividad de las áreas agrícolas, el suelo, la sanidad vegetal, etcétera. Y en quinto lugar, los animales colaboran en el control de la vegetación espontánea.
Según nuestro veterinario colaborador de Trofeo Caballo, Jorge Carmona, y su equipo de la Universidad de Caldas, Colombia, en una yeguada se producen diariamente numerosos desechos biológicos y no biológicos que podrían deteriorar el medio ambiente local e incluso afectar a la salud de los trabajadores, de los propietarios y de la gente que disfruta del contacto con el campo y los caballos. El objetivo de este artículo es concienciar a los propietarios para que tengan una relación más amable con la naturaleza y prevengan el desarrollo de enfermedades de las personas y sus animales.
No hay que olvidar que el fenómeno de la destrucción ambiental de nuestro planeta es responsabilidad de cada uno de nosotros. Ayudemos a mantener vivo nuestro hábitat, que es el más grande del reino animal: el globo terráqueo.
Raquel Benjumeda
raquel .
benjumeda@eai.es