Lo primero que debe reafirmarse de este caballo son sus raíces eminentemente españolas. Con otras palabras, el Paso Fino refleja a la perfección su herencia hispánica. Gracias a su orgulloso paso y elegancia se ha convertido en un animal polivalente y sumamente atractivo. Los cuidados modernos y la cría selectiva han mejorado su belleza y su refinamiento. Por eso, no es de extrañar que sea éste un animal excepcional, deseable para muchos aficionados. Por desgracia, su implantación en España es muy escasa pero la demanda nos está llevando a una nueva valoración de esta raza.
Un caballo colonial
Con la llegada de Colón a América, un Nuevo Mundo se abría para la vieja Europa. Hace la friolera de 500 años, con la exportación de los caballos andaluces hacia América, se inició la creación del Paso Fino para el Nuevo Mundo. Existen varias líneas de caballos de paso, que descienden del caballo colonial español. Por ejemplo, el peruano y el paso fino colombiano. En general, los expertos coinciden en que por el tipo de mejoramiento genético, que se ha seguido en su desarrollo, algunos de ellos carecen de la fuerza, velocidad, resistencia y versatilidad para trabajar que tenían sus ancestros coloniales, aunque lograron una estampa muy bella y un paso muy cómodo para el jinete. Evidentemente, hay opiniones muy enfrentadas sobre la evolución de la raza.
Básicamente, todo comenzó durante el segundo viaje de Cristóbal Colón, en 1493, cuando una suma total de veinte caballos y cinco yeguas desembarcaron en la Bahía de Añasco, en lo que actualmente es Puerto Rico. En aquella época, los criterios de raza no estaban tan claros. Muchos de esos caballos eran berberiscos y vinieron de Andalucía gracias a Juan Ponce de León que con el tiempo se convertiría en gobernador de Puerto Rico.
El caballo berberisco se adaptó rápidamente y bastante bien al clima y a la naturaleza de Puerto Rico. El caballo se convirtió rápidamente en un arma de guerra. No es de extrañar que Pizarro y sus hombres montaran estos animales para acometer la conquista de Perú, posterior a la exportación de Ponce de León. En aquel periodo, el uso de los animales era muy polivalente. El Paso Fino, en sus orígenes en el Nuevo Mundo, fue utilizado como animal de carga y transporte y no fue hasta el siglo XVIII cuando era común contemplarlo en las típicas fiestas patronales. Un siglo más tarde ya competía este caballo en carreras de “escape, andadura y sobretrote”. Cada criador enfocaba sus animales hacia las necesidades de su zona.
En 1898, el Paso Fino resultó ser un activo económico bastante importante porque ayudaba en labores de transporte. Además, su cría daba importantes beneficios en una época en la que el caballo reflejaba en gran medida la importancia social del propietario. Cualquier persona de prestigio tenía una docena o más de caballos de esta raza, seleccionados por su andar confortable, con elasticidad y armonía de movimientos.
El trabajo de Genaro Cautiño
Este importante hombre de empresas fue, entre otras cosas, el artífice de la mejora de la raza y el dueño del más famoso caballo de Paso Fino que se recuerda, ‘Dulce Sueño’, considerado como el patriarca de esta raza. Este caballo es un verdadero símbolo de lo que debe ser un Paso Fino. El equino nació en la hacienda de La Runa, en Guayama, propiedad del propio Genaro Cautiño.
Desde allí se llegó a promover los méritos de este animal que nació gracias a la unión de las mejores y más elitistas familias de caballos de silla que pululaban en pueblos de Guayama: Salinas, Coamo Caguas, Río Grande, Manatí y el valle de Lajas.
‘Dulce Sueño’ simboliza como ninguno las características del perfecto Paso Fino. Las crónicas lo dejan claro: su ritmo sedante, su cadencia ininterrumpida se configuran como marcas de la casa de un caballo al que se le llama el “Más Fino del Mundo”.
Un andar muy especial
El nombre de la raza tiene razón. La característica más importante de la raza de caballos de Paso Fino Puro es su forma particular de andar. Si tuviéramos que describir el movimiento de este caballo, tendríamos que emplear términos como cadencia, ritmo, isocronismo, suavidad, naturalidad, sostenimiento, colección, rapidez, brío, finura, etc.
El movimiento básico de un ejemplar de Paso Fino se divide de cuatro tiempos iguales que se pueden describir como:
- (1) pata izquierda,
- (2) mano izquierda,
- (3) pata derecha,
- (4) mano derecha.
Cada uno de estos movimientos transcurre en un espacio de tiempo igual. A esa cadencia de movimientos igualmente espaciados se le denomina isocronismo.
Los jueces del paso tienen unos parámetros muy estrictos. Tradicionalmente siempre se ha afirmado que el Paso Fino es un movimiento en “cuatro tiempos laterales” debido a que, visualmente, da esta impresión. Pero en la realidad, al analizar la mecánica del movimiento, encontramos que el Paso Fino no es lateral (como es la ambladura), ni es diagonal (como es el trote), sino que es lo que en inglés se conoce como un square gait.
Este caballo, cuando avanza, lo hace con un movimiento rápido, levantando los cascos solamente pocas pulgadas, con un movimiento de muñequeo con los menudillos y sin desviaciones laterales. Su avance es lento, pero el movimiento de las patas es de gran rapidez. Esto crea un andar de paso corto, rítmico y cadencioso, único y distintivo de su raza. Este paso es el resultado de una selección genética cuidadosa.
Un curioso ejemplo de lo que representa esta raza lo encontramos en la típica prueba de la copa de agua. Un jinete montado en un Paso Fino debe ser capaz de llevar en la mano una copa con el líquido elemento sin derramar una sola gota. Esa es la verdadera prueba del algodón que demuestra la suavidad y sutilidad que desprende este equino. El Caballo de Paso Fino debe ejecutar su paso con naturalidad y fluidez, no de manera forzada, y su pisada debe ser clara y precisa.
Por ello, el Paso Fino es armonioso, se ejecuta con gracia y delicadeza, pero a la vez, con energía y gallardía. Esa voluntad de trabajar, ese corazón que empuja a seguir, ese vigor en el espíritu, es lo que se conoce como brío que debe ir acompañado de un buen temperamento, de mansedumbre y deseos de complacer.
De Colombia Puerto Rico
Dentro de las razas hay una serie de diferencias en función de los orígenes. La pisada del Caballo de Paso Fino Puro contrasta con la pisada del Caballo de Paso colombiano en cuanto a que se prefiere que este último sea sonoro, esto es, el Paso Fino Puro puertorriqueño prefiere una pisada suave y delicada; mientras que el Caballo de Paso Colombiano prefiere una pisada más fuerte y sólida. No es sólo una cuestión sonora, sino de gesto a la hora de apoyar sus extremidades.
El Paso Fino en el mundo
El Paso Fino tiene repartidas por el mundo muchas asociaciones que con el objetivo primordial de promover los intereses de esta raza. Una de las más importantes es la United States Paso Fino Horse Association (PPFTA), que tiene como fin principal beneficiar a los miembros de la asociación y propietarios de este caballo, así como ofrecer un lugar de encuentro para aquellos que busquen entrenadores cualificados. Funciona como una verdadera bolsa de trabajo.
También se debe destacar la Asociación Nacional de Criadores de Caballos de Paso Colombianos y Fomento Equino, Asdepaso, que está considerada como la más antigua del gremio caballista en Colombia. Esta institución tiene un gran prestigio en su país. Fue fundada el 16 de noviembre de 1946 por un grupo de criadores de caballos criollos, que lo denominaron Paso Castellano; hoy conocido como Paso Fino Colombiano y arranca oficialmente el 30 de abril de 1947 con la resolución número 49 del Ministerio de Justicia.
No se puede pasar por alto otra importante asociación colombiana de caballos, Fedequinas, que intenta velar por el fomento, mejoramiento, desarrollo y fortalecimiento de todas las actividades vinculadas con el enaltecimiento y promoción tanto a nivel nacional como internacional del caballo criollo colombiano de paso, como el mejor caballo de silla del mundo, en sus diferentes aires o andares criollos: el paso fino, el trote y galope reunido colombiano, la trocha pura colombiana, la trocha y galope colombianos.
El auge del Paso Fino
Una apuesta de futuro. Ni qué decir tiene que el Paso Fino es reconocido mundialmente por su elasticidad y por una suavidad congénita, así como por la exactitud de sus movimientos y porque con cada una de sus batidas logra hacer de este andar uno de los mejores. Los expertos consideran al Paso Fino, como el Rolls Royce equino. Por tal motivo, incluso Estados Unidos ha querido adjudicarse el copyright de su paso.
Montar un Paso Fino
Desde tiempos ancestrales existe la creencia de que para poder montar un Paso Fino, el jinete debe tener en cuenta tres reglas primordiales.
La primera es que debe poseer “fuerza en las piernas”, para requerirle al equino energía y rapidez en su ritmo. La segunda es que debe tener “delicadeza en sus manos”, para así poder regular su desplazamiento en perfecta coordinación con la mayor o menor velocidad del animal y, la tercera, debe tener “oído en rabo”, esto es, cerciorarse de que las dos reglas anteriores están debidamente cumplidas.
Curiosidades
El Paso Fino no solamente destaca por su peculiar forma de andar que lo hace fácilmente reconocible a lo largo y ancho del mundo equino, sino que también es un animal muy unido a personajes ilustres. Por ejemplo, el príncipe Felipe de Edimburgo de Inglaterra acudió a Puerto Rico para ver de cerca estos caballos únicos. También, en 1960, en la parada del Día de la Constitución de Puerto Rico, el presidente norteamericano Lyndon Jhonson se llevó un ejemplar a su país, impresionado por su belleza.
Algunas cuadras presumen de que el Rey de España, Juan Carlos I, adquirió un Paso Fino en 1987 para su establo privado. Por último, en 1986, el presidente de Costa Rica cuando fue de visita a Puerto Rico, se llevó un par de equinos a su país para así poder cruzarlos.
Texto: Manuel HORCAJO y Rafael NEIRA
Fotos: Nauta PRESS