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TOMÁS TERRY
Última actualización 31/01/2008@10:23:28 GMT+1
En la finca Espanta Rodrigo (entre Jerez y El Puerto, Cádiz) pervive una leyenda del mundo ecuestre. Una magnífica colección de carruajes y jóvenes caballos que llevan en la nalga uno de los hierros con más solera de los libros de razas: Terry
Decir Terry es sinónimo de historia, caballos, carruajes y vino. La historia de Bodegas Terry tiene su remoto origen en una región de Irlanda. Desde allí partió esta noble familia para establecerse en Cádiz a principios del siglo XVIII. Poco después los Terry se establecieron en El Puerto de Santa María (Cádiz), donde participaron activamente en las actividades comerciales de la ciudad.
Además de por sus vinos y brandies de Jerez, Terry es internacionalmente conocida por sus caballos cartujanos del Hierro del Bocado. En 1948, la familia Terry se hizo con una magnífica punta de estos hermosos caballos, consiguiendo dar adelante la raza con toda su pureza hasta nuestros días. La imagen de Terry está indisolublemente asociada a la malla amarilla de su brandy Centenario y a los caballos cartujanos del Hierro del Bocado. Visitar este bello conjunto de jardines, patios y bodegas de nombres como El Carmen, La Tribuna o Maruja es evocar anécdotas y leyendas ancestrales, recuerdos del romanticismo y esplendor que vivió este enclave de la Bahía de Cádiz en los siglos XVII y XVIII.
Los caballos cartujanos de Terry son mundialmente conocidos y admirados por su belleza y por la pureza de su raza. Presenciar una exhibición en las propias bodegas, con estos caballos y los carruajes que Terry alberga en su colección es una experiencia memorable.
La colección centenaria
Además de los magníficos caballos cartujanos, las Bodegas Terry cuentan con una magnífica colección de carruajes impecablemente conservados. La mayoría de ellos data de principios o mediados del siglo XIX.
Terry alberga en su Museo de Carruajes una exposición permanente de los coches de usos y diseños diversos que la empresa ha ido restaurando y cuidando a lo largo del tiempo. Todos ellos están en perfecto estado de uso, de hecho, son los carruajes que, junto a los caballos cartujanos, componen los renombrados enganches de Terry. En periodo estival las Bodegas Terry se engalanan y ofrecen a sus visitantes espectáculos nocturnos donde el flamenco más puro se funde con el caballo cartujano de Terry, así como visitas nocturnas con flamenco y exhibiciones matinales.
Terry, el mito
En 1948, Fernando C. de Terry compró a Curro Chica y a Roberto Osborne los caballos que habían sido divididos anteriormente en varias ocasiones y decidió marcarlos todos con la C. Desde esa fecha, la familia Terry se dedicó a mantener la pureza de la raza y a asociar en su propia imagen a la de estos hermosos caballos cuya fama alcanza cotas cercanas a lo mítico. Podemos afirmar que es el momento a partir del cual comienza a gestarse el palmarés de éxitos y reconocimientos a esta raza caballar que hasta entonces era conocida y apreciada sólo por los más entendidos en las disciplinas ecuestres.
De todos los cartujanos de Terry, el que más fama ha alcanzado fue ‘Descarado II’, al que todos conocían como el caballo de la televisión. Además de los magníficos caballos cartujanos, las Bodegas Terry cuentan con una magnífica colección de carruajes impecablemente conservados. La mayoría de ellos data de principios o mediados del siglo XIX.
El carruaje en España
La historia del carruaje en España comienza en el siglo XVI, estando éstos a disposición de la Corona y su servicio, exclusivamente. Ya en el siglo XVII, el uso de carruajes se va extendiendo a las clases altas sociales y en el XVIII aparecerán los coches de viaje y los dedicados a transporte de mercancías.
En el siglo XIX, el coche o carruaje alcanza un gran apogeo en Inglaterra, pasando a ser más cómodo y resistente, gracias a los avances de la industria metalúrgica. De esta época son los breaks, sociables, jardineras o landós.
Terry alberga en su Museo de Carruajes y en la finca Espanta Rodrigo una exposición permanente de los coches de usos y diseños diversos que la empresa ha ido restaurando y cuidando a lo largo del tiempo. Todos ellos están en perfecto estado de uso, de hecho, son los carruajes que, junto a los caballos cartujanos, componen los renombrados enganches de Terry.
Trofeo Caballo ha podido contemplar los excepcionales y maravillosos carruajes que la familia Terry Merello conserva hoy en la finca Espanta Rodrigo, situada entre Jerez y El Puerto, donde los más de veinte carruajes se encuentran en perfecto estado de conservación y algunos de ellos con mucha historia, dado el tiempo que tienen algunos que sobrepasan más de un siglo de existencia.
Allí nos recibió Tomás Terry Merello, que amablemente va explicando la historia de este emblema y reliquia familiar. Una vez en la finca y mientras llegan los propietarios, vamos retratando los diferentes espacios dedicados al caballo. En seguida Tomás Terry va indicando todos y cada uno de los rincones de esta singular finca donde ahora tiene la familia veinticinco carruajes y una ganadería de ejemplares que siempre caracterizó a esta importante ganadería con el sello de Terry del Cuvillo, el fundador de esta significativa ganadería.
Algunos de los coches que están expuestos en Espanta Rodrigo son coches de la familia, otros son regalo de amigos a la familia Terry, como un landó que los duques de Peñaranda regalaron a la familia Terry Merello. “Estos coches están hoy día como en una exposición pero se han utilizado muchísimo. Algunos de ellos han salido a ferias como la de Jerez y la de El Puerto y otros se han utilizado para bodas”, apunta Tomás Terry.
El fundador
La ganadería la fundó Fernando Terry del Cuvillo pero al morir el legado ecuestre pasó a su viuda, Isabel Merello. La familia Terry tuvo en propiedad la ganadería del hierro de El Bocado hasta que la expropiaron, momento en que pasó al Estado. “Nosotros con este hierro hicimos una ganadería con menos cabezas y tenemos un movimiento de ganado que vendemos algunos a América, México y otros países de habla hispana y también en España”, apunta Terry. Aunque también en Espanta Rodrigo se puede disfrutar de la belleza de los carruajes y de sus incomparables caballos, la finca también es explotada para la celebración de bodas, gracias a un convenio con el restaurante gaditano El Faro.
Tomás Terry señala que en la yeguada de La Cartuja existen algunos de los carruajes que en su día pertenecieron a la familia Terry. Pero los carruajes que actualmente hay en casa de la familia Terry son de campo y de ciudad; en las caballerizas hay una gran variedad de carruajes, como las victorias, los landós, la manola, la araña, los faetones o las jardineras. Y cuenta Tomás como anécdota curiosa que cuando su hermano Fernando y él eran pequeños iban al colegio a Jerez desde El Puerto (20 kilómetros) en coche de caballos. Una manola los llevaba todas las mañanas. “Siempre había alguien que se agregaba al viaje y tardábamos una hora y media en llegar, pero era muy divertido, porque éramos unos niños”, cuenta con añoranza Tomás Terry.
Cuenta Tomás que los carruajes que actualmente se encuentran en las caballerizas de Espanta Rodrigo son reproducciones originales y que algunos coches tienen más valor que otro.
Por ejemplo, la araña es un coche muy antiguo americano; el sociable, la victoria y el landó son coches originales que han sido de donaciones de amigos o de algún pariente, como piezas de Rosario Osborne Domecq, que estaban en muy mal estado y nosotros lo compramos y lo restauramos.
La utilidad que hoy día tiene los coches de Terry es conservar una tradición que “nos vimos obligado a mantener”, apunta Terry. Por otro lado, existe un filón comercial, como la celebración de bodas que no conviene olvidar. Además, la soberbia colección es decorativa y es un atractivo más de las visitas a las bodegas Terry.
Los carruajes de Terry siempre han cosechado muchos éxitos allí donde han ido. Las mujeres de la familia Terry Merello fueron de concurso en su juventud y eran bastante aficionadas. Ganaron muchos premios y el mayoral, Sebastián, muy querido por la familia, ganó también numerosos premios con los carruajes de Terry.
Texto: Verónica BENJUMEDA
Fotos: Monse AMODEO
Isabel Merello, viuda de Terry, obtuvó el Caballo de Oro y Campeón de Campeones en 1869
La ganadería de Isabel Merello, viuda de Fernando Terry, cuenta con un extensísimo palmarés de premios, entre los que destacamos en afamado premio concedido por el Ayuntamiento de Jerez “Caballo de Oro”, que se otorga en la Feria del Caballo anualmente y que recae en personas o instituciones dedicadas al mundo del caballo. En el año 1969 este premio recayó en la ganadería de Isabel Merello, viuda de Terry, por su labor en pro del caballo, la “Copa de Oro” y “Campeón de Campeones” fue ganada por ‘Descarado II’, en la I Semana del Caballo de Jerez de la Frontera.
Tomás Terry, el buen gusto
Decir Tomás Terry es sinónimo de elegancia, buen gusto y saber estar. Pertenece a una de las familias con más solera de El Puerto de Santa María, el segundo de los hijos de Fernando de Terry del Cuvillo e Isabel Merello Álvarez-Campana. Su infancia transcurrió en la casa familiar de la Plaza de los Jazmines, lo que hoy es el hotel Duques de Medinaceli. Era un niño tímido y retraído, pero que disfrutaba junto a sus hermanos Fernando, el mayor, Isabel, María Cristina, Jesús, Inmaculada, Ignacio, Gonzalo, Rafael y Santiago. Creció en el seno de una familia numerosa distinguiendo el olor del vino desde pequeño y jugando en la bodega y los jardines de su casa. A los catorce años perdió a su padre y descubrió de golpe el sentido de la responsabilidad. A partir de su adolescencia comenzó a desarrollar su gran capacidad como anfitrión y relaciones públicas, especializándose en Enología y Publicidad. Trabajó muchos años en la empresa familiar dedicada al vino, las Bodegas Terry, la agricultura y la ganadería. Tomás ha viajado por todo el mundo, su gran patrimonio son sus amigos y relaciones, entre las que se encuentran Cayetana de Alba, Isabel Preysler, Gunila Von Bismarck, Bo Derek , Isabel Sartorius, Pitita Ridruejo, Gina Lollobrígida o Sofía Loren. Por encima de su habilidad para moverse en el mundo de los negocios está su sentido de la amistad. En la actualidad asesora con su exquisito criterio a Silvia Peris, propietaria de la empresa Evento 10.