Ganaderías
Última actualización 01/01/2008@00:00:00 GMT+1
El ex jinete, criador, promotor y empresario alemán Paul Schockemöhle tiene en funcionamiento probablemente la mayor y más poblada yeguada del mundo, Lewitz. Mil yeguas están en continua actividad reproductiva bajo la supervisión del experto ganadero. Aquí está el caballo de sus sueños.
Hay lugares que merecen una visita para los aficionados a los caballos. La yeguada Lewitz es uno de esos lugares donde los caballos se convierten en protagonistas. Casi un millar de yeguas y los mejores sementales del mundo para un gran mercado de caballos deportivos para los mejores aficionados.
Formando parte del bello paisaje de la reserva natural en Mecklenburgo, Baja Pomerania, encontramos la yeguada Lewitz. Para los que todavía no lo conocen, es un gigantesco muestrario de caballos de deporte creado por Paul Schockemöhle, a partir de los antiguos edificios de una ganadería de vacas, que contaba con seis mil cabezas. Posiblemente, cuando el proyecto esté finalizado se habrá convertido en uno de los más grandes y modernos criaderos de caballos de Europa.
El lugar es impresionante. En tiempos de la vieja RDA, con aquellos tiempos del partido único, toda la zona fue drenada para conseguir un mayor aprovechamiento agrícola. El resultado es un fantástico espacio natural, protegido, producto de la acción del ser humano y muy conocido entre los amantes de la naturaleza por la gran variedad de su fauna y su flora.
Un “mercadona” hípico
Sobre la zona fluvial del río Nurtiz Elda se extienden los pastos de la yeguada, que está formada por, aproximadamente, ochocientas yeguas, que llegarán al millar. Miles de animales dispuestos a ofrecer toda su capacidad deportiva. Para Paul Schockemöhle es la realización de un viejo sueño, aparte de sus muchas otras actividades empresariales. Su empresa de transporte, sus negocios inmobiliarios, la gran tienda y exposición en Mullen, cerca de Vechta, su éxito como entrenador, organizador y promotor de concursos hípicos son un añadido a la cría de caballos. Aquí se cierra el círculo: cría, deporte, entrenamiento, venta y promoción, todo llevado de su misma mano. Posiblemente, su hiperactividad se dosifica en sus muchas horas de trabajo.
El hombre de confianza
El activo “Möhlinez” (Paul Schockemöhle) ha encontrado en la yeguada otro campo de acción, siguiendo sus elaborados conceptos de alojamiento, manutención y mantenimiento de los caballos. La hacienda está administrada por aproximadamente 70 empleados, que cuidan sus casi 3.000 hectáreas. Posiblemente, la cabeza más visible en toda la explotación es Philipp Baumgart. Con su paso ligero y su efectiva manera de enseñar las cosas, uno entiende varios de sus problemas. Máquinas, camiones, preparación de alimentos y otras muchas labores logísticas… “Con estas dimensiones, tenemos que ser muy efectivos”.
El equipo médico
El núcleo de la cuadra es el departamento ginecológico, aquí es donde las yeguas son atendidas por un competente equipo médico. Roberto Sánchez e Isabel Gómez se sienten orgullosos de su pasado colombiano y dan un toque latino a los fríos inviernos alemanes. Su trabajo de inseminación e implantación de embriones demuestra por dónde van las nuevas tendencias de cría en el mundo. Alta tecnología y mucho criterio para criar los caballos más valiosos.
Madera de campeonas
Las yeguas son seleccionadas para la cría bajo un concepto estricto, éxitos en el deporte o un rendimiento en el salto en libertad, superior a la media, son requisitos indispensables. Además, hay que buscar un pedigrí de primera clase. Para producir una descendencia de alto rendimiento, se utilizan tanto esperma fresco como congelado de los mejores sementales de todo el mundo. Reproductores de salto como ‘Baloubet du Rouet’ o ‘Cartago’, pueden encontrarse en estos linajes, así como los de ‘Donnerhall’, ‘Sandro Hit’, ‘Rubinstein’ y otros excepcionales sementales para la doma. El éxito en la reproducción está casi asegurado, como demuestra un éxito en la fecundación de más del 90%.
La suerte de cara
Paul Schockemöhle realiza personalmente la selección de sementales para las yeguas de Lewitz, basándose en los factores genéticos, según la ascendencia y los propios logros mostrados en el deporte o en su capacidad de trabajo en libertad. También es determinante sus cualidades como madre.
En la yeguada Lewitz se utiliza el método de la transferencia de embriones, de modo que las yeguas de más alto rendimiento deportivo estén en condiciones de traer más de un potro al año. Este método hace posible una perfecta transmisión genética y el emparejamiento adecuado. La temporada de nacimiento de potros en la yeguada Lewitz se extiende de febrero hasta finales de agosto. Repartidos en manadas iguales, los caballos comienzan un proceso de manejo y crecimiento en libertad.
El censo exacto de yeguas y potros recién nacidos de cada generación es archivado en un sistema de ficheros. Poco después de su nacimiento, los potros son evaluados por Paul Schockemöhle, quien determina el nuevo cubrimiento de la yegua. Su larga experiencia en la selección de caballos, le permite hallar, casi siempre con éxito, los linajes apropiados. El resto es la suerte del criador, pero con el adecuado savoir affaire, la suerte está de su lado.
Prevenir mejor que curar
Para garantizar un crecimiento saludable del potro, en la yeguada Lewitz es primordial la prevención médica. Desde el nacimiento se realizan continuos controles de salud. Cada semana, a los potros se les extrae sangre para prevenir posibles enfermedades, principalmente de las vías respiratorias. Además, un equipo de veterinarios mantiene 24 horas de vigilancia sobre los caballos en una clínica integrada en la yeguada. Hasta ocho doctores de la Escuela Superior de Veterinaria de Hannover trabajan mano a mano en estos controles.
Aquí el manejo es fundamental. Desde su nacimiento, los potros están acostumbrados a relacionarse con los seres humanos. En los controles diarios de los pastos, cada animal es observado detenidamente en el entorno de la manada. Las yeguas necesitan, especialmente en los primeros meses, mucha fuerza física para criar sus potros, gracias a una especial dieta alimentaria se garantiza el permanente importe de nutrientes y minerales.
Mil hectáreas de cultivo propio suministran gran parte del forraje que se consume en la yeguada de Lewitz. Después del destete, los potros y potrancas son repartidos en grupos iguales y permanecen en la misma manada durante el periodo de crecimiento. A partir de este momento, los clientes interesados ya pueden echarles un vistazo.
Después de este apacible periodo de cría, empieza para los animales el proceso de adiestramiento. Se les prepara poco a poco para la vida como caballos de salto, doma u ocio. La mayoría de los caballos que se crían aquí, están criados para el salto. Por eso, es importante comprobar las capacidades de salto de cada uno. Durante los entrenamientos de salto, los clientes pueden elegir entre muchos caballos jóvenes de gran calidad, con un precio razonable. La idea es producir animales para casi todos los presupuestos.
Preparación para la selección
La siguiente etapa para los jóvenes caballos es el proceso de formación. Aquí se les da a los caballos una instrucción básica, las prisas no son buenas consejeras. A los tres años, son adiestrados tranquilamente. Cuando se consolida el entrenamiento con la silla, los jóvenes ejemplares inician su primer viaje. El destino es la cuadra de Paul Schockemöhle en Mullen. Aquí en una amplia instalación, bajo la atenta mirada de los expertos, se aprecian las posibilidades para su desarrollo.
Sean caballos de Mullen, ya montados, o caballos sin domar, los ejemplares de Lewitz están saludablemente criados y tienen casta de comprobada capacidad. Lewitz tiene el caballo de nuestros sueños...
Texto: Rafael NEIRA y Manuel HORCAJO