Un año más, y como viene siendo habitual desde hace más de tres lustros, el Salón Internacional del Caballo supone un importante encuentro social para los andaluces, una fuerte inyección económica y de marketing para Sevilla y el mejor escaparate del panorama mundial para el Pura Raza Española.
Esta es la primera lectura que habría que hacer del Sicab desde la barrera. Visto de este modo, lo lógico sería pensar que la muestra se ha vuelto a llevar oreja y rabo. Pues no, es más la última edición de la feria ha cerrado sus puertas con una unánime pitada que no recuerda antecedentes. Los motivos: una faena que no ha convencido a los profesionales del sector y que ha obligado a la Asociación Nacional de Criadores de Caballos de Pura Raza Española, organizadora del Sicab, a destituir a su presidente José Palma Moreno y a nombrar al hasta entonces vicepresidente primero, Javier Conde, nuevo presidente de la organización.
La propia Ancce asegura que han sido una serie de “irregularidades” los motivos que la han llevado a tomar semejante decisión, cuando lo que hubiera sido más sensato, dado que ya ha pasado más de un mes desde que concluyera el Sicab, es que se hubiese convocado una Asamblea General y nuevas elecciones presidenciales con carácter de urgencia.
Esta revista no va a entrar en valorar los hechos oscuros del Sicab, pues aún es demasiado prematuro y sería insensato por nuestra parte. Sin embargo, Trofeo Caballo sí va a elevar la voz a lo más alto para pedir un Sicab y una Ancce limpia, clara y honrada. Resulta bastante alarmante e incluso vergonzoso que los ganaderos de Pura Raza Española de Estados Unidos hayan roto relaciones con la asociación matriz Ancce después de la última edición del Salón del Caballo. No cabe duda de que algo está pasando y que está no gustando para nada al sector ganadero internacional. A ver si nos enteramos que el único perjudicado de las malas gestiones, el que paga el pato, dicho coloquialmente, no es otro que el caballo de Pura Raza Española, al que le respalda una historia milenaria, cargada de logros heroicos y de reconocimiento y prestigio en todos los reinos del mundo.
Otro apunte. Ni el Salón Internacional del Caballo ni la propia Asociación Nacional de Criadores de Caballos Españoles pueden ser el foro en el que escalar ni proyectarse socialmente. Son los únicos escaparates del caballo español, no el cortijo de nadie. Por favor, seamos serios y respetemos a nuestro caballo, que es nuestra cultura.
Desde estas líneas hacemos un llamamiento a los ganaderos clásicos (Oriol, Baones, Cárdenas, Ángel y Ana María Bohórquez Martínez…), a los que han dejado de asistir a los certámenes morfológicos y a los que se mantienen al margen de la colectividad para que no desaparezcan del panorama del Pura Raza Español. A muchos de ellos habría que escucharles y aplicar sus modelos de cría y de gestión del PRE. A lo mejor entonces se consigue oreja, rabo, aplausos e incluso el indulto.
Raquel Benjumeda
raquel .
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