Veterinaria
Última actualización 01/10/2007@00:00:00 GMT+1
Hay que ser realistas: eliminar los millones de ácaros de parásitos alojados en los pastos es imposible. La mejor arma para la lucha contra las tenias es el antiparasitario y ningún caballo se salva de la infesta.
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El parasitismo digestivo ocasionado por tenias es más frecuente de lo que se pensaba. Durante mucho tiempo no se le ha dado suficiente importancia a este grupo de parásitos por considerarlos poco frecuentes y de menor importancia. Estudios recientes demuestran la implicación de las tenias en el origen de algunos cólicos a veces violentos, de problemas diarreicos, e incluso se les relaciona con el desarrollo de tumoraciones en el intestino.
Características de las tenias
De todas las especies de tenias en los caballos, destaca Anoplocephala perfoliata por su mayor prevalencia ó frecuencia (90%) y gravedad. A. perfoliata se localiza en el intestino, principalmente en una zona denominada válvula ileocecal, y es en esta localización donde los parásitos provocan mayor daño si su número impide el paso del alimento. En cuanto a otras especies, Anoplocephala magna (menos frecuente) se encuentra habitualmente en la parte media o posterior del intestino delgado, y Paranoplocephala mamillana (extremadamente rara) en el intestino delgado y en el estómago.
A diferencia de los nematodos, las tenias son parásitos aplanados, de color blanco y visibles macroscópicamente. A.perfoliata es pequeña, tiene una longitud de 4-8 cm y 1 cm de anchura; A.Magna es la más grande, mide 20-80 cm y tiene una anchura de unos 2 cm; P. mamillana tiene una longitud de entre 1 y 5 cm y mide 0,5 cm de anchura. Estas tres especies no poseen boca y su fijación en el aparato digestivo se realiza mediante ventosas, originando inflamación en la zona donde se anclan.
Su morfología es muy característica. Están compuestas por decenas de segmentos o anillos aplanados. El extremo anterior o cabeza se denomina escólex, y allí se localizan las ventosas que son los órganos de fijación al intestino. Los primeros segmentos se producen continuamente. Van aumentando de anchura rápidamente hasta la mitad del cuerpo de la tenia, para disminuir seguidamente.
Ciclo parasitario
Las tenias son parásitos hermafroditas, con ambos aparatos reproductores en cada anillo. La fecundación puede darse mediante la intervención de los aparatos reproductores de un mismo individuo o mediante una fecundación cruzada entre individuos distintos. Tras la fecundación, el útero degenera para dar cabida a entre 100 y 4.000 huevos por segmento. Estos últimos segmentos se van desprendiendo del parásito y, de este modo, los huevos se liberan al exterior. Su eliminación al medio ambiente es irregular siendo uno de los motivos por los que se aconseja la realización de coprológicos (análisis de heces) repetidos para un diagnóstico más seguro.
Los huevos liberados al exterior pueden ser ingeridos por un pequeño ácaro coprófago presente en los pastos. Estos artrópodos, de gran importancia ecológica, presentan de 0,2 a 1mm de tamaño, y se alimentan de musgos, líquenes y de materia orgánica favoreciendo el enriquecimiento del suelo. Estos ácaros son resistentes al frío invernal y no se destruyen por el frío o las heladas. Durante este periodo reducen su actividad hasta la primavera.
Una vez que el ácaro ingiere el huevo de la tenia, la fase larvaria de la tenia se desarrolla en el interior de éste durante 2-4 meses y, ya infectante, permanece viva tanto tiempo como el ácaro, entre 10 y 18 meses. Los ácaros parasitados representan la fuente de contaminación para los caballos.
De esta forma, la infestación del caballo se produce por la ingestión de ácaros infestados presentes en los pastos o en la hierba que consume el animal. Los caballos no pueden infectarse si ingieren huevos directamente del medio ambiente. Por esta razón, el periodo de riesgo de infestación de los équidos coincide con el periodo de actividad del ácaro, iniciándose a principios de la primavera y continuándose a lo largo del año hasta el invierno. En primavera y otoño se pueden encontrar millones de ácaros por hectárea. Así, el parasitismo por tenias en el caballo alcanza un máximo en octubre o noviembre al ir acumulándose el número de parásitos desde la primavera. El periodo de desarrollo de las formas adultas de las tenias en el caballo tiene lugar en 6-10 semanas, localizándose principalmente en la válvula ileocecal (A.perfoliata) y cerrándose de nuevo el ciclo parasitario al iniciar la eliminación de huevos al exterior.
Un parásito patógeno
El poder patógeno de las tenias depende de la cantidad de adultos presentes e implica cambios estructurales y funcionales del intestino. La cantidad de tenias está en relación sólo con la ingestión de ácaros infectados.
o Menos de 25 tenias: problemas digestivos discretos y adelgazamiento, aunque frecuentemente no se apreciará ningún signo clínico.
o De 25 a 200 tenias: los signos clínicos son más perceptibles. Puede producirse inflamación intestinal y cólicos.
o Más de 200 tenias: fuerte inflamación de la mucosa intestinal y cólicos muy graves.
El diagnóstico mediante la identificación de los signos clínicos es imposible de realizar, puesto que los síntomas no son característicos. Las tenias deben formar parte del diagnóstico diferencial de los cólicos del caballo.
Distribución geográfica
Las tres especies de tenias tienen una distribución cosmopolita y son frecuentes en la mayoría de los países. Un estudio de prevalencia de parasitosis por nematodos en équidos en diferentes países europeos mostró que un 46% de los caballos están parasitados por nematodos. Aunque en muchas ocasiones no se ha mostrado tanto interés en las parasitosis originadas por tenias, este mismo estudio reveló una prevalencia de un 10% de infestación por estos parásitos, y un 16% estuvieron parasitados por nematodos y por tenias (Villard et al., 2001). Otros estudios muestran una tasa de prevalencia de infestación por tenias superior al 60%, tanto en Europa como en América del Norte. En Europa, los niveles de infestación se sitúan en torno a un 69% en Gran Bretaña, un 51% en Irlanda, un 65% en Escandinavia y un 62% en Francia (Barret et al., 2004). Las diferencias entre los resultados mostrados por los diferentes estudios pueden corresponder a la técnica de diagnóstico aplicada.
Los análisis de heces que se suelen realizar habitualmente como método de diagnóstico dan un gran número de errores, pues se requiere un elevado número de parásitos para detectar las tenias (mínimo, 200). De hecho, la realización de coprológicos se aconseja para evaluar el estado global de parasitación en una población de caballos. En casos individuales es recomendable la realización de al menos dos diagnósticos en heces separados por unos 10-14 días.
Merial Laboratorios, en colaboración con algunos veterinarios clínicos de caballos, realizó en España un estudio de prevalencia de tenias, aportando más datos a otros estudios ya publicados que sitúan la prevalencia en un 39% en animales sacrificados en matadero (Meana et al, 2003).
Para la realización de este estudio se utilizó una nueva técnica (denominada ELISA) basada en la respuesta inmunitaria inducida en los caballos por la infección por tenias. Esta técnica es muy especializada y está limitada, de momento, a algunos laboratorios de experimentación.
Así, se analizó el suero de los caballos muestreados para conseguir una detección más fiable del parásito en comparación a los resultados que pueden obtenerse por un análisis coprológico.
De los 132 caballos controlados en distintas yeguadas de España, un 56% de los mismos fueron considerados como positivos a una infestación de tenias. Analizando los resultados en función de la distribución geográfica, se comprueba que las regiones situadas en el Norte, Centro y Este de España muestran prevalencias más elevadas y superiores al 50% en las muestras analizadas. En la zona Suroeste las prevalencias fueron inferiores, aunque elevadas, manteniéndose entre un 20% y un 30% (Tabla 1 y Figura 1). Este hecho puede corresponder a la propia distribución natural que presenta A. perfoliata en su medio natural. En general, el ciclo biológico del parásito cursa mucho mejor en condiciones ambientales con humedad relativa alta. Esta circunstancia favorece la infestación de caballos en pasto libre o de aquellos que son alimentados con hierba procedente de estas zonas con una mayor carga parasitaria.