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CABALLO MARLBORO
Última actualización 01/10/2007@00:00:00 GMT+1
Este caballo tiene un prado de dos mil metros, pero lo que más le gusta es la cocina y el comedor del chalé de su dueña. El pan y la fruta, su debilidad
‘Marlboro’ tiene 30 años, vive en un chalé con un jardín de dos mil metros cuadrados con Patricia, tres perros y un loro y acaba de estrenar la esperada jubilación. La cocina y el comedor son los espacios donde mejor se desenvuelve. De hecho, nada más levantarse, lo primero que hace es buscar la bolsa del pan, aunque si ve a mano el frutero no lo duda: sandía y manzanas son su debilidad. Cada semana se somete a una exhaustiva sesión de acupuntura; cada quince días, fisioterapia; dos veces al año, chequeo y analítica; dos veces al día, baños con arcillas y champú hipoalergénico; y boldo y alcachofas para limpiar el hígado. Este perfil encajaría en la sección de salud de cualquier medio especializado en belleza de no ser porque ‘Marlboro’ es un caballo.
Un pasado de alquiler
‘Marlboro’ es un ejemplar Quarter Horse y Árabe que hasta hace tres años lo alquilaban para rutas y clases. El lomo lo tiene endurecido de enseñar a jinetes sin experiencia que lo elegían por su docilidad en una hípica de Valencia hasta que se encontró con Patricia.
En realidad, su propietaria, amazona de Rodeo (monta western), conoció a ‘Marlboro’ hace quince años, de la mano del dueño de la hípica donde empezó a montar, entonces propietario de nuestro protagonista.
Hace tres años, este amigo le propuso montar a ‘Marlboro’ y llevarlo a competir a las pruebas de velocidad del Campeonato de España de Rodeo, un eslalon de conos y obstáculos que ejecutó sin problemas. Resultado: segundos, por detrás del campeón de España de la disciplina, muy popular en la zona de Cataluña y Levante. Caballo y amazona no se han separado más. Al año siguiente llegaron más logros deportivos: el subcampeonato de Cataluña, el subcampeonato de España y el Campeonato de Francia. Todo ello, enfrentándose a ejemplares a los que le duplicaba la edad.
De caballo a compañero
Patricia no ofrece una explicación científica al extraño vínculo que se ha creado entre ambos, pero de manera modesta reconoce que “los animales me han gustado de toda la vida y con el caballo he conectado desde el primer día. Él estaba muy estresado, era un caballo de alquiler y la verdad es que ahora tiene muy buena calidad de vida”. Y tanto.
Enfermedades a raya
‘Marlboro’ llegó a casa de Patricia hace tres años con serios problemas en su pelaje. Cada verano, un tipo de alergia dejaba su piel sin protección, en carne viva, atrayendo así a insectos y convirtiendo en un infierno la poco atractiva vida de ‘Marlboro’. Patricia se encarga ahora de que cada verano las pupas no aparezcan. Para ello, baña al caballo dos veces al día, una por la mañana y otra por la noche, con un champú que han fabricado expresamente para él y aplicando unas arcillas que le protegen la epidermis. Gracias a este casero tratamiento dermatológico, ‘Marlboro’ ha conseguido olvidar esta dolencia cutánea que tanto lo amargó en su pasado, aunque arrastra los achaques propios de su avanzada edad.
Tiene 30 años, una edad que supera con creces la media equina mundial, aunque según Patricia, “esto es sólo el DNI. Tiene un espíritu joven y se mantiene muy activo”. No obstante, su entrenamiento diario ya sólo se limita a sosegados paseos por el monte levantino y por supuesto sin montura ni brida. Qué lujo.
Engrasar el esqueleto
Dos veces al mes, una fisioterapeuta belga visita a ‘Marlboro’ para aplicarle sesiones de quiropráctica a fin de ‘engrasar’ el esqueleto del caballo. Además, esta experta ha enseñado a Patricia la técnica oriental de acupuntura para mantener a raya los dolores de ‘Marlboro’. “Esto hay que hacerlo cada semana y no hay ningún problema porque él no opone ninguna resistencia. Ni para esto ni para nada”, afirma su propietaria.
Hay más. Los veterinarios se pasan por las instalaciones dos veces al año para revisar el estado de salud de ‘Marlboro’: analítica, cascos, dentistas... “Si se cuida más que yo. Yo tardo cinco minutos en arreglarme y él, ¡tres horas!”, exclama Patricia.
Todo es poco
El esmero en el cuidado de ‘Marlboro’ se puede antojar excesivo para cualquier profano, pero para Patricia existen dos motivos fundamentales en la desmesurada entrega con la que vive para el caballo. En primer lugar, todo este lujo asiático es el regalo que Patricia ha preparado para el atardecer de la vida del caballo. “Ha vivido para los demás; ha sido un caballo de alquiler que ha estado siempre dispuesto a enseñar a los demás y creo que se lo debemos”. En segundo lugar, Patricia no soporta la idea de que la ley de la vida los separe, así que de alguna manera quiere dilatar los días de ‘Marlboro’. “Para mí, el caballo es mi vida; él me ha enseñado mucho sobre los caballos. Para mucha gente, el caballo es la manera de hacer deporte. Van a la cuadra, lo ensillan y a trabajar. Y ahí se queda el vínculo. Pero para mí, ‘Marlboro’ es más que un caballo, es un compañero. Cuando llego a casa, viene hasta el coche a recibirme y comienza a empujarme. Es su manera de saludarme. Me sigue hasta casa y entra en la cocina y en el comedor. Para esto tiene que subir ocho peldaños. El primer día que llegó a casa observó que yo entraba en casa y él no se lo pensó. Luego para salir da marcha atrás y ya está. Lo tiene todo controlado. En la cocina se encuentra muy cómodo porque es un glotón. Coge todo lo que ve: pan, galletas, patatas, frutas... Hasta el pienso de los perros. Esto no puede ser y, por eso, ahora lo encierro en el prado un rato mientras los perros comen; luego, en cuanto le abro la puerta, va derecho a la cocina”.
El caballo mediático
En su tierra, ‘Marlboro’ es un caballo mediático. Su historia ha llegado a las televisiones y a los periódicos regionales, y a nadie deja indiferente. “Todo el mundo quiere a ‘Marlboro’. Es único. Ahora en casa tengo otro caballo, un ejemplar joven que estoy domando, y no tiene nada que ver. ‘Marlboro’ es especial. Es un gran compañero. Moriría por mí. Estoy segura”.
Fotos: Alberto NEVADO