La localidad segoviana de El Espirdo ha celebrado recientemente el I Campeonato de España de Caballos de Pura Raza Lusitana, un concurso que ha contado con la participación de ochenta ejemplares y más de cien salidas a pista. Las cifras pueden resultar modestas si las enmarcamos en un país con una antigua pero minoritaria tradición a la cría del caballo y del toro bravo, actividad en la que por naturaleza se ha encontrado más cómodo el caballo portugués. Pero en cambio, si tenemos en cuenta que España es el cuarto país del mundo productor de caballos portugueses y que la raza está de moda en nuestro país desde hace apenas una década, entonces la conclusión es otra.
Habría que hacer dos lecturas importantes del significado de este trascendente Campeonato de España. Por un lado, que con la cabaña actual lusitana se hace menos necesario buscar un buen caballo fuera de nuestras fronteras, lo cual refuerza la imagen de este país en el exterior. Y, por otro, una conclusión menos optimista, que el caballo lusitano va poco a poco ganando terreno al caballo de Pura Raza Española, quizá por la diferencia marcada en la funcionalidad con el PRE. En otras palabras, porque su paso es mejor, porque su galope es mejor y porque empuja claramente desde los posteriores.
También es verdad que el Lusitano es un libro cerrado “recientemente”, como quien dice. Esto ha beneficiado la entrada de otras sangres que no han hecho más que aligerar a un caballo barroco, antiguo pero que mantiene intacto su patrón racial, como se puede apreciar en cualquier caballo lusitano de categoría.
Y no podemos acabar este análisis sin nombrar a los artífices de la puesta en funcionamiento del PSL en España. En primer lugar, hay que recordar a ‘Cagancho’, el caballo negro que conquistó los ruedos con el jinete navarro Pablo Hermoso de Mendoza. El rejoneador es hoy un reputado ganadero de lusitanos, pues no en vano buena parte de su carrera y de su fama se lo debe a corcel negro.
Otro de los protagonistas ha sido ‘Guizo’, el castaño que mejor ha bailados tangos y fados sobre una pista de Doma Clásica con el jinete cordobés Juan Antonio Jiménez. El incontestable éxito del binomio en las pistas de competición de más alto nivel deportivo ha contribuido y mucho a la demanda del caballo lusitano en España.
No obstante habría que citar también a ‘Novilheiro’ y a ‘Opus’, dos ejemplares mucho más antiguos que estos dos y que comenzaron a abrir el camino hacia el éxito.
Raquel Benjumedaraquel .
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