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Veterinaria
Última actualización 01/08/2007@00:00:00 GMT+1
LOS CÓLICOS SON LA PRIMERA DOLENCIA EQUINA. AL
MALESTAR INTESTINAL LE SIGUEN LOS PARTOS Y LAS
ORTOPEDIAS. ASÍ ES UN DÍA EN EL HOSPITAL


Texto: Marta BEZUNARTEA LÓPEZ
(Hospital Equino de Aznalcóllar. Ctra. de Escacena Km. 1, Aznalcóllar 41.870, Sevilla).

Telf: 34-954 134 007
Fax: 34-954 134 128
martab .vet@aznalcollarhe.com
www.aznalcóllarhospitalequino.com
El rango de emergencias equinas está representado en un 61 por ciento por cólicos, los neonatos en un 8 por ciento, las urgencias ortopedias en un 7 por ciento, las heridas en un 5 por ciento, los casos neurológicos en un 4 por ciento, las distocias en un 4 por ciento, los procesos respiratorios graves en un 4 por ciento, y las obstrucciones esofágicas en un 4 por ciento. Además de estas emergencias más comunes hay un 2 por ciento restante que engloba las urgencias por problemas oculares, rupturas rectales, hemorragias postcastracción, encefalopatias hepáticas… En este artículo vamos a definir alguna de estas emergencias.

1. Emergencias que cursan con cólico. El cólico es considerado por los propietarios de los caballos y los veterinarios de equinos el más importante problema médico. El término cólico engloba todas las causas que pueden causar dolor abdominal independientemente de la víscera que esté afectada.

El dolor de cólico más común es el que afecta al aparato gastrointestinal. A pesar de que es la primera causa de muerte de los caballos conocemos relativamente poco de la causa que lo provoca.

Hay una serie de factores predisponentes, según la raza el sexo y la edad. Por ejemplo, uno de los cólicos más graves, como es la torsión del colon, parece tener mayor prevalencia en las yeguas, así como que múltiples estudios epidemiológicos hallaron que la raza árabe tiene mayor riesgo de cólico.

También hay una serie de factores de manejo que predisponen a esta patología, como no dar suficiente cantidad de fibra diaria, no tener acceso a agua fresca, alimentar con un exceso de concentrados, hacer cambios bruscos de régimen alimentario o de ejercicio... La dieta es el factor de riesgo más importante y es posible modificar las prácticas alimentarías para reducir el riesgo.

Existen también unas series de medidas de medicina preventiva que ayudan a disminuir su incidencia, como una adecuada atención dental y el uso de los desparasitantes de manera correcta.

Pero, ¿qué signos tendremos que observar para pensar que un caballo tiene un cólico? Los signos dependerán en gran medida de la intensidad del dolor y de la personalidad del caballo. Estos signos varían desde el caballo que simplemente está triste, escarba de manera ocasional en el suelo, se mira estoicamente los flancos, se estira, se mantiene tendido más tiempo de lo habitual, está inapetente, se apoya contra la pared, está inquieto, se revuelca adopta una posición de perro sentado; hasta los más graves en los que exhibe uno o varios de estos signos, como sudoración, se revuelca con violencia, se tira constantemente al suelo y tiene una inquietud extrema.

Debemos tener cuidado al suponer que un caballo ya está bien después de un proceso como el descrito. Después de un episodio grave de cólico, cuando la necrosis intestinal avanza junto con la autointoxicaciónquesta, el caballo aparecerá como tranquilo y deprimido.

En términos generales, cuanto más grave es la enfermedad más intenso es el dolor. El veterinario nos dará qué pautas debemos seguir hasta que llegue, pero debemos evitar dejarlo en la cuadra porque se puede lesionar más, retirarle el agua y la comida y pasearlo si el dolor nos lo permite.

El examen del veterinario consistirá en una serie de pruebas como temperatura rectal, frecuencia respiratoria, frecuencia cardiaca, color de mucosas y tiempo de rellenado capilar, auscultación abdominal, intubación nasogástrica, examen rectal. Todo esto le ayudarán a decidir el mejor tratamiento para el caballo. Después del examen decidirán si mantener el tratamiento en la cuadra o mandarlo a un hospital cercano.

2. Urgencias neonatales. Las primeras horas de vida de un potro son fundamentales para su normal desarrollo. Cualquier signo anormal que detectemos en estas primeras horas debe ser consultado con su veterinario. Los cuidados en las primeras horas y días del potro son fundamentales para su normal desarrollo y para su supervivencia. La rápida detección de los problemas permite evitar duras pérdidas a los criadores. Si se produce alguna de estas situaciones de riesgo, el potro debe ser puesto en cuidados intensivos.

Tras el parto, debemos comprobar que el potro respira correctamente y que se pondrá de pie, unas dos horas después de nacer. Si no intenta levantarse pasado ese período, debemos acercarlo a la madre. Si no pudiera mantenerse de pie es necesaria la intervención de un veterinario. En cuanto a la respiración del potro, los problemas son frecuentes en los neonatos. Pueden ser debidos a problemas congénitos, neumonías adquiridas en el útero, durante el parto o después del mismo. Pueden deberse a infecciones víricas o bacterianas. Para prevenir buena parte de las infecciones víricas que pueden afectar a los potros, se debe vacunar a la madre durante la gestación.

En cuanto a la primera alimentación, el potro se levanta a mamar de una manera constante y consigue quedarse mamando un tiempo, que puede rondar unos 5 minutos entre las dos mamas. A diferencia de otros animales, los potros toman en general volúmenes más pequeños y con mucha más frecuencia.

Estos primeros momentos de alimentación son fundamentales, ya que el animal recibe de la leche materna en las primeras 24 horas el calostro, en el que una gran cantidad de anticuerpos le ayudarán a defenderse de todos los microorganismos a los que va estar expuesto en los primeros momentos de vida. Si no mama una cantidad suficiente de calostro o su madre lo ha perdido antes del parto, sus defensas se verán comprometidas y podría llegar a necesitar una transfusión de plasma para recibir los anticuerpos que le falten.

Además su reserva de energía es muy limitada, por lo que un potro que no mama en ese tiempo puede desarrollar una falta de glucosa fatal.

Por otro lado, es necesario realizar un control y seguimiento de la orina del potro. Se debe comprobar que orina bien y que además no lo hace por el ombligo. El ombligo puede ser la vía de entrada de infecciones al resto del organismo que le pueden provocar una infección generalizada e incluso la muerte. Cualquier anormalidad detectada debe ser revisada por su veterinario rápidamente.

Asimismo, las roturas de vejiga que afectan más frecuentemente a potros macho, se presentan entre las 24 ó 48 horas de vida y se detectan porque el potro adopta la postura de micción y hace grandes esfuerzos por orinar, pero produce poca cantidad de orina. Se irá deprimiendo progresivamente y se notará que empieza a distenderse el abdomen. Es muy urgente tratarlo a la mayor brevedad posible.

Las últimas consideraciones están relacionadas con la neurología y las dolencias articulares. Existen problemas neurológicos, que se caracterizan por un comportamiento anormal del potro, como la pérdida de interés por la madre, ceguera, pérdida del reflejo de succión, convulsiones... Pueden aparecer el primer día o varios días después. Y son una urgencia grave. Y en cuanto a las articulaciones, la infección de las mismas aparece normalmente a los pocos días. Este síndrome provocará una cojera aguda o grave o la inflamación de las articulaciones afectadas. Requiere de un diagnóstico y de un tratamiento rápido, para hacer posible la curación. Cualquier medida profiláctica es mejor que un tratamiento tardío, tanto en coste como en resultados. Una detección precoz de muchos de los problemas que acompañan esta etapa tan importante en la vida del caballo va a determinar siempre su futuro.

3. Urgencias ortopédicas. La infosura o laminitis es la urgencia ortopédica más común. El caballo presentará más o menos signos dependiendo del grado y de si afecta a los miembros anteriores, a los posteriores o a ambos. Debemos mantener el casco lo más frío posible con hielo o agua antes de que venga el veterinario y a ser posible lo debemos mantener en arena. Las urgencias ortopedias más comunes tras la infosura son la penetración de estructuras sinoviales como articulaciones y vainas tendinosas.

Siempre que tengamos una herida profunda cerca de una articulación o estructura sinovial debemos atenderla de inmediato porque su supervivencia dependerá en parte de la celeridad con la que lo tratemos. Cualquier herida que provoque una cojera sin apoyo, aunque aparentemente no esté cerca de ninguna de estas estructuras, deberá ser atendida con urgencia.

Las fracturas representan un porcentaje menor y requieren también de una rápida intervención por parte del veterinario. El facultativo tendrá que inmovilizar la zona afectada antes de su traslado al hospital más cercano para su tratamiento.

4. Urgencias reproductivas. Estas situaciones de riesgo pueden venir arrastradas por la propia yegua, si ha tenido problemas en anteriores partos o bien si durante la gestación ha tenido alguna enfermedad, especialmente cólico en las últimas etapas. Asimismo, es necesario contemplar si durante la gestación la yegua ha tenido una secreción vaginal purulenta indicativa de infección intrauterina.

En cuanto a los tiempos, los factores de riesgos más notables vienen dados por haberse producido una gestación demasiado corta y que se adelante el parto más de 15 días.

Es difícil que logremos presenciar el parto de nuestras yeguas, ellas esperan a estar tranquilas y solas para parir. Sólo en el caso de que mantengamos una vigilancia de 24 horas en un centro especializado con paritorio conseguiremos presenciar el nacimiento de nuestro potro y corregir con éxito los problemas en el caso que se produzcan. El parto es un proceso muy rápido y los problemas pueden aparecer también rápidamente. Problemas que aunque sólo se dan entre un 4% y 6 % de los partos, son de vital importancia para la supervivencia del potro y de la yegua. Debemos tener muy en cuenta que la segunda fase del parto, es decir cuando se produce el nacimiento del potrillo, no debe superar los veinte minutos de duración, es decir un tiempo superior puede estar indicándonos un problema.
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