Hemeroteca :: 01/07/2007
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Opinión/Editorial
Última actualización 01/07/2007@00:00:00 GMT+1
Científicos del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en colaboración con veterinarios y Cría Caballar, han descubierto en el corazón de Doñana una raza equina única, salvaje y antigua, más aún que el propio caballo árabe o inglés. Después de más de veinte años estudiando el árbol filogenético de la colonia de ejemplares de Retuerta, como así se llama la nueva raza, y de compararla con más de una docena de razas europeas, americanas y asiáticas, han llegado a la conclusión que son fuera de serie.

El hallazgo en sí hay que considerarlo de especial calado científico, sobre todo por la naturaleza salvaje de la manada. Se trata de ejemplares cuya selección corre exclusivamente a cargo de la naturaleza, cuyo hábitat se antoja inhóspito en determinadas épocas del año y que han conseguido escapar a los caprichos del hombre, a la domesticación en sí en el sur de nuestro país. Los genes de estos caballos, castaños en su mayoría, han revelado a la ciencia que no están emparentados con ningún caballo actual. Esto es incontestable. Y es esto precisamente lo que le ha dado categoría de rigor científico a la noticia.

Ahora bien, el CSIC debe comenzar a trabajar cuanto antes en la segunda etapa del proceso científico. En cada célula de cada caballo existen dos fuentes de información: el ADN mitocondrial, que viene por la vía materna, y el cromosoma Y, que lo aporta el padre. La ciencia tiene catalogados los resultados de los estudios de las razas equinas actuales, con resultados radicalmente opuestos. Resulta que las madres son muchas y diferentes y que padres sólo hay unos pocos. Esto sugiere que históricamente ha sido más fácil someter o domesticar a las hembras que a los machos, que parece han ofrecido una oposición más fuerte a la doma.

Bien, la siguiente etapa va a ser estudiar el ADN mitocondrial y el cromosoma Y de los caballos de Retuerta. Si del estudio se desprende que el ADN mitocondrial es distinto y que el cromosoma Y es igual al de resto de las razas, estaríamos ante una nueva raza que ha permanecido salvaje, se supone, por el lugar que habita, la marisma de Doñana, cuyo acceso es complicado y difícil. Si por el contrario, las células manifiestan que el cromosoma Y es distinto al resto de los caballos actuales, nos encontraríamos ante un hallazgo de inconmensurable importancia. Habría que hablar de una nueva especie, situar al Retuerta en la base de la familia equs. Para ello habrá que esperar algunos años, pero mientras aprovechamos para felicitar a los científicos y colaboradores implicados en el estudio y para animarles a seguir trabajando con la familia equina.
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