Otros reportajes
Última actualización 01/06/2007@00:00:00 GMT+1
‘Guizo’ no ha muerto. Sus hijos se van a encargar de mantener vivo el espíritu del olímpico. Nosotros queremos compartir esa filosofía con la puesta en escena de la nueva colección de DVDs de Juan Antonio Jiménez y con la prole del caballo que ha hecho soñar a nuestro deporte
Guizo’ es ya una leyenda en la historia de la Doma Clásica. Los que somos forofos de esta disciplina conocemos sus triunfos sin precedentes en las pistas internacionales de competición de la disciplina. Parte del legado que nos dejó está en sus hijos.
La herencia de la Lira
La Yeguada la Lira y la W, propietaria de ‘Guizo’, con la llegada de esta primavera, registrará aproximadamente los 40 hijos de este extraordinario semental lusitano. Y habrá que contar con más hijos aún en los próximos años, porque el patrimonio genético del olímpico está congelado. De momento, la yeguada cuenta con un 60% de hijas del semental lusitano. Este año se cubrirán ya algunas de ellas y, lo que aún es más interesante, ya se está comenzando el entrenamiento de algunas potras, hijas de ‘Guizo’. Pero de sus hijas hablaremos en el próximo número.
La mayoría de los machos está entre uno y cinco años. Tres potros han entrado este invierno en el centro de entrenamiento de la ganadería. ‘Volapié’, ‘Violín’, ‘Vesubio’, tres potros todos muy funcionales con un gran movimiento y un futuro prometedor.
La morfología de la prole
En un análisis morfológico podemos observar en todos ellos, caras secas, bien modeladas, con el perfil nasal recto o incluso ligeramente cóncavos. El engarce es correcto; aunque sabemos que con una monta correcta se afina y mejora considerablemente en cualquier caballo algún cuello, que nos gustaría algo más estilizado y más largo. Dada su tierna edad aún no vemos una cruz pronunciada, la línea dorsal es correcta con una buena inserción en la grupa. Solamente a través de sus grupas tan características se les podría detectar entre decenas de potros. Las grupas son inclinadas con una buena caída que les permite un remetimiento óptimo de los posteriores.
Los aplomos son sólidos, fuertes, y las medidas de cuartilla, caña y antebrazo son correctas. Las espaldas son largas y permiten un gesto grácil y amplio por delante. Los posteriores tienen palancas muy adecuadas y mucha fuerza, y entran mucho debajo de la masa y se les observa ya una fuerza de empuje y sostén fuera de lo común. La conformación de todos ellos es compacta, rebosan solidez y fuerza. Lo que no resta a alguno de ellos una elasticidad fuera de lo común, incluso en las líneas superiores y dorsos.
El motor de los potros
Nos gusta mucho la forma como mueven los posteriores de los vástagos de ‘Guizo’. El despegue es enérgico y fuerte. Los posteriores doblan sus palancas ya desde potros y, como decíamos, entran con suspensión debajo de la masa. Observamos un gran equilibrio natural.
En libertad los observamos cambiando de pie con facilidad; sus movimientos en general destacan por una gran regularidad. El balance y la suspensión caracterizan el trote. Gracilidad por delante y poder de fuerza y empuje atrás. En una palabra, son hijos de su padre y de su gran talento para la reunión.
Los que hay bajo la silla muestran enseguida unos movimientos cadenciados. Sin pedir mucho, ellos regalan gestos que dejan deducir la capacidad de piaffe y passage que hay dentro. Los galopes son muy saltados, no hay ni uno que no tenga amplitud en el tranco y un salto claramente hacía arriba. No puede haber problemas en los cambios en el aspecto físico y biomecánico.
Y, lo más importante, el carácter
Todos ellos son muy vivos y tienen una voluntad inagotable. El día que la pongan a disposición de su jinete no habrá quien los pare. Su buen nervio y la nobleza son de su “casta” de los Alter Real. Algunos de ellos son más tranquilos que otros, que necesitan un trato suave pero decidido. Todos tienen mucho corazón y la tarea que se les pone, la enfrentan. En general, mientras que nadie se mete con ellos, son fáciles en el trato. En la yeguada actualmente utilizan la técnica del imprinting desde que nacen los potros. El trato con ellos es siempre suave pero con disciplina, así llegan las próximas generaciones con una buena doma de cuadra a los jinetes.
Hay alguno de ellos que ya ha salido a competir, trayendo resultados de medias por encima del 70%, prueba de su buen hacer en los cuadrilongos. Pero en general la filosofía de la yeguada es la de sacar sus animales a la competición a largo plazo. Ellos saben más que nadie a qué altura brillarán los hijos de ‘Guizo’. Entre los proyectos inmediatos de la yeguada la Lira y la W está el de empezar a montar hijas de ‘Guizo’. Más en el próximo número…