Ganaderías
Última actualización 01/11/2005@00:00:00 GMT+1
Viajamos hasta Polonia para conocer una de las líneas de caballos árabes más prestigiosas y antiguas del planeta. Estuvo especialmente protegida por los Romanóv pero la invasión rusa de la II Guerra Mundial supuso un fuerte varapalo para la cabaña europea de los caballos del desierto
A medida que mi coche se aleja de Varsovia (Polonia) y se acerca a mi destino el corazón se acelera. Una de las grandes mecas de los caballos árabes en el mundo va a abrir sus puertas. El gran interés que despierta la subasta anual de Janów Podlaski es la mejor prueba de reconocimiento a la influencia de Polonia en la cría del Pura Raza Árabe a nivel mundial.
Por lo tanto, no es de extrañar que la subasta que se organiza en Janów desde hace 35 años atraiga a muchos compradores, amantes de los caballos árabes, que están dispuestos a pagar miles de dólares para poder poseer un Pura Raza Árabe polaco, un pure polish. Ésta es la historia de la yeguada más antigua, sin duda la joya de la corona.
De Polonia no los moverán
En el caso de Polonia, se puede afirmar que se ha convertido en la segunda patria del caballo árabe. Para evitar la exportación de sus reproductores más destacados, se han promulgado leyes que aseguran su permanencia en el país.
La localidad de Janów se llamaba antes Porchów. Era un pueblo cuyos campos y praderas lindaban con la orilla oriental del Bug, componiendo un bello paisaje.
El príncipe Witold Wielki regaló el pueblo en el año 1423 al obispo de Luck. En el año 1456 y con un nuevo obispo al frente, Jan Losowicz, el pueblo obtuvo los derechos como ciudad y cambió su antiguo nombre por el de Janów Biskupi.
El destino quiso que Janów fuese el lugar elegido por el ministro Tadeusz Mostowski para llevar a cabo su proyecto. El 26 de octubre de 1816 se cerró el proyecto para la construcción de la yeguada, obteniendo el visto bueno del Zar Alejandro I mediante un decreto.
Un final común
La finalidad principal de la yeguada no ha cambiado. Hablando con el actual director, Marek Trela, queda muy claro. “Debemos velar por la cultura del caballo”, que es tan característica para el pueblo polaco y por su difusión.” El lugar es ideal para cumplir estos objetivos: el encanto de su paisaje natural y los monumentos arquitectónicos. Posee una interesante colección de coches de caballos, guarniciones, numerosos diarios obras de arte y documentos.
En Janów se organizan regularmente campeonatos para caballos árabes y subastas que atraen a aficionados de todo el mundo. También es un punto de reunión para artistas y para exposiciones de arte. Es la sede de la asociación polaca de criadores de Pura Raza Árabe.
La yeguada se distingue de las demás por haber compartido el destino del país. En el transcurso de casi dos siglos, ha desaparecido y vuelto a resurgir de sus cenizas igual que la república de Polonia. Janów fue un importante nexo en el renacimiento de la cría a nivel particular, cuyo desarrollo es palpable. El verdadero fenómeno del siglo veinte fue el ingeniero Andrzej Krzysztalowicz, que trabajó durante toda su vida para y por la yeguada.
El Pura Raza Árabe de Polonia
La cría del árabe comenzó a finales del siglo XVIII. Hasta entonces se había cruzado con razas autóctonas, importándose sementales de Próximo Oriente. Los principales centros de cría pertenecían a la nobleza.
En 1803 se creó el primer libro genealógico en la yeguada Szamrajówka, que era una delegación de la de Bialocerkiew. La primera potra nacida en 1810 fue llamada ‘Szamrajówka’, en honor a la yeguada. Esta yegua fundó una línea que llega hasta nuestros días, y de la que proceden la campeona del mundo ‘Pilarka’ (1975), el campeón del Derby Pierrot (1969), la yegua más cara del mundo, ‘Penicylina’ (1976), vendida por 1,5 millones de dólares, y ‘Palmeta’ (2001), campeona junior y mejor yegua del show en Janów Podlaski 2003.
La yeguada Slawuta existía desde el siglo XVI, pero no comenzó a criar árabes puros hasta finales del siglo XVIII. Las líneas de cuatro de sus yeguas llegan hasta nuestros días: Szweykowska (1800), Woloszka (1810), Milordka (1810) y Ukrainka (1815).
En Janów Podlaski se han hecho con un nombre propio las yeguas ‘Ellora’ (1950) y ‘Parma’ (1966). ‘Ellora’ pertenece a la línea Woloszka y es la madre de ‘El Paso’ (1967), vendido en su día por un millón de dólares. ‘Parma’, línea Milordka, es la madre de los prestigiosos sementales ‘Partner’ (1970) y ‘Pamir’ (1984).
El semental ‘Ilderim’, importado de Arabia en 1900, fue el fundador de una línea de machos, que se sigue manteniendo. De esta línea proceden dos sementales: el campeón de Polonia, ‘Eldon’ (1985), y el también campeón de Polonia y subcampeón de Europa, ‘Pesal’ (1991).
La yeguada Antoniny compró en 1907 el semental ‘Ibrahim’, fundador de otra importante línea de sementales. Su hijo ‘Skowronek’ (1909) hizo famosa la cría polaca en todo el mundo.
Los documentos de la fundación son el orgullo del país. La yeguada de Janów Podlaski se creó en 1817, pero tan sólo estaba compuesta por nueve sementales y cuatro yeguas, todos ellos árabes, destinados a ser cruzados con otras razas. Fue en 1919, después de que Polonia recuperara su independencia, cuando se creó en Janów una sección dedicada exclusivamente a la cría del Pura Raza Árabe.
Janów, centro de la cría
El 17 de mayo de 1817 se eligió a la ciudad de Janów como nuevo emplazamiento de la yeguada nacional. El zar Alejandro I era consciente de la precaria situación financiera del reino de Polonia, por lo que donó para la fundación de la yeguada 50 sementales y 100 yeguas de las cuadras reales de Rusia. Después de un viaje de seis meses atravesando San Petersburgo, Dubno, Orzel y otras muchas ciudades, el 18 de diciembre llegaron los caballos regalados por el zar: 54 sementales, 100 yeguas y 33 potros de tres años.
Entre los sementales había 25 PSI, 9 árabes, 6 persas, 5 turcos, 4 daneses, 2 Meklenburg, 2 caucasianos y un napolitano. Entre las yeguas había: 63 danesas, 30 PSI, 3 Meklenburg, 2 árabes, una turca y una napolitana. Los sementales se instalaron en las cuadras próximas al castillo de Janów y las yeguas y potros en la finca de Wygoda.
Desde 1822 tenían la obligación de proveer de caballos las cuadras de Belweder, propiedad del zar, por lo que se contrató a un preparador y director para Belweder y Lazienki, Fryderyk Trippenbach.
Los años treinta y cuarenta fueron la época dorada de Janów. Sus caballos consiguieron numerosos premios en el hipódromo de Varsovia, se crearon nuevas paradas de sementales y se desarrolló un tipo muy ansiado, “el caballo de Janów”.
La crisis del XIX
El siglo XIX tuvo también momentos de crisis. En 1881 mejoró la situación, gracias al nuevo director A. Nieroth, seguido por su pupilo Ryszard Zoppi, que le debía al primero su amor por el Pura Sangre Inglés llegó a Janów en 1899 y se quedó hasta la evacuación de 1915. Al comienzo de la primera guerra mundial, todos los caballos de Janów fueron evacuados a Charkov, donde se dispersaron durante la revolución, dejando así de existir “la manada de Janów”.
Después de que Polonia recuperara su independencia en 1919, las instalaciones de la yeguada estaban completamente arrasadas y vacías. Se comenzó a comprar caballos tanto en Polonia como en el extranjero para comenzar cuanto antes con la actividad de cría y selección. La cría se dividió en cuatro secciones: Pura Sangre Árabe, Cruzado Árabe, Cruzado Anglo-árabe y Pura Sangre Inglés, aunque esta última fue trasladada a la nueva yeguada de Kozienice en 1924.
La época dorada de Janów
El período de entreguerras fue de nuevo una época dorada para la yeguada. Los árabes de Janów gozaron pronto de reconocimiento nacional e internacional. Llegaron los primeros éxitos en las exportaciones. Los caballos de Janów estaban en Checoslovaquia, Alemania y Estados Unidos.
Sus Anglo-Árabes eran el prototipo de caballo militar. Janów celebraba sus éxitos en toda la cría polaca de caballos de élite, gracias a la acertada dirección de Stanislaw Pohoski, que se distinguió por ser un excelente criador.
La invasión y el expolio ruso
Cuando estalló la segunda Guerra Mundial, la yeguada estaba en pleno apogeo. El 11 de septiembre de 1939 llegó la orden de evacuación, perdiéndose durante este proceso una parte de los caballos. El 18 de septiembre llegaron a Kowel, una ciudad en guerra. Cuando Pohoski constató que la ciudad ya estaba tomada por tropas rusas ordenó volver a Janów, llegando de vuelta el día 24 (horas antes de que lo hicieran los rusos) en un estado lamentable, tanto hombres como caballos. El ejército rojo comenzó por saquear la yeguada de tal manera, que después de unos días no quedaba ni un solo caballo en ella. En octubre pasó a estar bajo soberanía alemana.
Los alemanes, que valoraban y conocían la importancia de Janów, comenzaron a buscar los ejemplares perdidos durante la evacuación y otros procedentes en origen de Janów y en aquel momento en otras yeguadas.
Mantuvieron el criterio de selección de antes de la guerra y en 1941 el número de activos era exactamente el mismo que el día en el que se declaró la guerra.
El avance del frente del este provocó una nueva evacuación, esta vez hasta Dresde, el 13 de febrero de 1945, sufriendo la manada el ataque aliado de la noche del 13 al 14 de febrero cuando estaba en las calles. Murieron 21 ejemplares, sin embargo los dos sementales más valiosos, ‘Witraz’ y ‘Wielki Szlem’, se salvaron gracias a que el jefe de cuadra Jan Ziniewicz, pudo sujetarlos. En 1946 volvieron a Polonia, pero dado el mal estado de Janów, fueron trasladados a Posadowo.
Desde 1938 la historia de Janów está estrechamente unida a la del ingeniero Andrzej Krzysztalowicz. Acompañó a los caballos durante la guerra, fue el artífice de los éxitos de cría después de la guerra y el maestro de las generaciones de criadores venideras. Durante sesenta años fue el alma de la yeguada, le dedicó toda su vida, hasta su muerte en 1998.
En los últimos decenios, son los Pura Sangre Árabes los que realmente le han dado prestigio a la yeguada, no debiendo olvidar los éxitos de sus Anglo-Árabes.
No es extraño que Paolo Gucci, Kenny Rogers y algún miembro de los Rolling Stones estén entre los clientes y amigos de este lugar mítico. Mantener las dos razas en el mismo lugar es una buena solución, teniendo una mejor perspectiva en el caso de que una de las dos entrase en crisis. Fotos, pinturas y otras obras de arte hablan del gran pasado de este lugar mítico.
Janów puede criar un máximo de 90 potros por camada. Si se tienen en cuenta las ventas anuales y las bajas naturales, estos potros corresponderían a 110 yeguas de vientre, de las cuales 70 son Árabes y 40 Anglo-Árabes.