Veterinaria
Última actualización 01/09/2005@00:00:00 GMT+1
Todo lo que se debe saber para paliar los efectos de la Dermatitis Estival Reincidente, una enfermedad que afecta a la piel de los caballos y que se recrudece en los meses estivales
Durante el verano se recrudecen las enfermedades de la piel de los caballos. La Dermatitis Estival Reincidente Equina, popularmente conocida como “Rasquilla” es la afección alérgica más frecuente de los caballos. Durante mucho tiempo ha sido una enfermedad ‘misteriosa’, aunque hoy se conoce mejor y se sabe que es el resultado de una hipersensibilidad a la picadura de los insectos. Esta afección causa problemas como mal rendimiento deportivo, incapacidad de la monta, además del las lesiones características. Es importante reconocerla, incluso en su forma atenuada, en los exámenes de compra.
¿Cómo se transmite?
A través de los insectos, principalmente los mosquitos Culicoides, que se encuentran en los prados, aunque también puede haber otras especies implicadas. Así pues, no se trata de una enfermedad contagiosa ni infecciosa. Aparece estacionalmente, al igual que los mosquitos que la transmiten. Lo importante es que si no hay picadura de insecto no hay enfermedad. En general los Culicoides son más activos cuando la temperatura ambiente supera los 10ºC, la humedad es elevada y no hay brisa. La expresión clínica de la enfermedad se atenúa, hasta desaparecer, en la mayor parte de los animales durante el invierno, y reaparece en la primavera siguiente con síntomas más graves que el año anterior.
De manera general aparece por primera vez en los caballos de 2 a 6 años y empeora con la edad, pues tiene que haber una sensibilización previa para expresar la hipersensibilidad a la picadura. No hay predisposición relacionada con el color de la capa o con el sexo del caballo. Todas las razas son susceptibles de padecerla, y aunque sabemos que unas más que otras no hay estadísticas españolas al respecto. El desarrollo de la enfermedad depende, sobre todo, de las condiciones de manejo de los animales.
Existe predisposición genética y familiar. De hecho, una de las formas de diagnosticar esta enfermedad es buscar padres, hermanos o hermanas que la padezcan.
Es decir, que los caballos que están “bajo amenaza” son los genéticamente predispuestos y que están expuestos a las picaduras de los insectos.
Y después de la picadura...
Normalmente los mosquitos pican en la crin, la grupa y la base de la cola. Al principio, y aunque no nos demos cuenta, la picadura es dolorosa para el caballo y conlleva una reacción inflamatoria con edema. Enseguida el prurito se intensifica y puede llegar a producir excoriaciones (erosiones, úlceras...), pérdida de pelo variable o alteraciones pigmentarias. Los animales se rascan, se muerden y se frotan contra objetos. Los caballos con enfermedad grave presenta “cola de rata” y “crin ausente”. También pueden llegar a presentar pérdida de apetito y cambios de conducta (ansiedad, nerviosismo, inquietud o agresividad) que les impide realizar su actividad normal. Las complicaciones de las heridas son bastante frecuentes en las formas agudas de la enfermedad.
Manejo de los animales. Qué hacer
Ayudaremos a los caballos alojándolos en lugares protegidos, desde el crepúsculo hasta al amanecer, que es el momento en el que los mosquitos están más activos. Tendremos especial cuidado con los caballos sensibles. Lo mejor sería desplazarlos a lugares alejados de zonas húmedas, donde se reproducen los insectos, y poco protegidas del viento, donde no puedan vivir los mosquitos. También podemos utilizar telas mosquiteras o cubrir a los caballos con mantas. Los caballos pueden salir normalmente los días cubiertos, con lluvia o viento. También podemos sanear los prados, eliminando zonas húmedas susceptible de contener los Culicoides. Se pueden efectuar drenajes de lugares donde se acumule agua, se evitarán las zonas de aguas estancadas. Se deben construir las instalaciones a más de 500 metros de toda fuente de agua (estanques, ríos...) y se eliminarán la acumulación de heces en los prados. Un cambio completo del lugar de pasto, a un pasto más seco y aireado puede ser recomendable.
Debido al carácter hereditario de esta enfermedad, los machos susceptibles deberían retirarse de la monta. En relación a la alimentación, parece que la utilización de complementos o dietas ricas en ácidos grasos esenciales omega 3/omega 6 es interesante para potenciar las reacciones antiinflamatorias.
Lucha contra los insectos
El olor de los caballos atrae a los insectos. La particularidad de los caballos es su intenso sudor, que elimina rápidamente todos los principios activos que ponemos sobre su piel. Por eso, por ejemplo, la permectrina, que dura 4 semanas en los rumiantes, sólo tiene una efectividad de 24 horas en el caballo. También hay una publicación que señala la efectividad contra la Dermatitis Estival Reincidente, del fipronil en spray en los caballos, pero solamente es eficaz durante 5 días. Esta particularidad hace que necesariamente tengamos que repetir los tratamientos, lo que resulta especialmente engorroso para los propietarios.
Hay otra posibilidad, que es colocar barreras físicas entre la piel del caballo y los mosquitos. Por eso, durante muchos años se han utilizado aceites o vaselina para recubrir la piel del caballo y, sobre todo, sobre las crines, el dorso y la cola. Este remedio es eficaz, pero no es muy práctico, ya que hay que aplicarlos frecuentemente.
Los repelentes o repulsivos son moléculas químicas que hacen huir a los insectos. Su eficacia es media, y hay que aplicarlas varias veces al día.
Los insecticidas propiamente dichos son interesantes ya que matan al insecto antes de que pique. Un problema relacionado con la especie equina es que faltan estudios sobre la eficacia de los mismos para los Culicoides, además de que la mayoría no están registrados para caballos. Los insecticidas más adaptados a los caballos son los piretroides. Una aplicación diaria, sin ningún otro tratamiento, muestra una mejora clínica en el 69% de los casos. Como pueden producir alergias o irritaciones, es mejor utilizarlos con sobre la piel seca y relativamente fría. En caso de sospechar de alergia a los insecticidas, es mejor probar en pequeñas zonas cutáneas y verificar la ausencia de reacciones 72 después de la aplicación.
Tratamiento
Cuando las medidas anteriormente descritas no funciones, su veterinario, tras su diagnóstico, le prescribirá un tratamiento durante un tiempo a base de corticoides. Sin embargo, debido a sus efectos secundarios, es mejor evitarlo en la medida de lo posible. Los tratamientos antihistamínicos permitirán potenciar el efecto de los corticoesteroides. Igualmente su veterinario detectará y tratará las infecciones secundarias.
¿Cuál es el futuro?
Se están realizando estudios de hipo-sensibilización de los caballos con una inyección dérmica del alérgeno en cantidades crecientes.
Pronóstico de la enfermedad
El pronóstico de esta dermatitis es, desgraciadamente, malo, ya que los resultados terapéuticos permiten mejorar las condiciones de vida del animal, pero no curarlo. La curación definitiva sólo es posible si el tratamiento se realiza con rapidez y si las lesiones todavía no son demasiado importantes.
En general, la solución reside en la combinación de tratamientos y de las medidas de manejo anteriormente mencionadas. De este modo, el rol de los propietarios o cuidadores en el tratamiento preventivo basado en insecticidas, manejo correcto de los pastos y protección de los caballos, es indispensable.