La fuerza de la historia de Holanda se ha escrito sobre el lomo del caballo frisón, la raza pura más antigua de cuantas existen en los Países Bajos. Los orígenes de este soberbio caballo negro se remontan al siglo XIII y se localizan en la región holandesa de Friesland, la provincia más distinguida y bella de cuantas existen en este pequeño país. La elegancia de los movimientos, la fuerza, la potencia y, lo más importante, su dócil carácter, hicieron de este animal la herramienta de trabajo perfecta para la rudimentaria agricultura y el primitivo transporte de la Edad Media. La cría del caballo frisón se hizo pues tan popular en todo el país que no se tardó en adoptar el nombre de su lugar de origen para denominar a la raza: Frisian Horse.
Décadas después llegó el irrefrenable avance: la máquina de vapor... La tecnología. La humanidad daba un importante paso hacia adelante pero el caballo frisón, al igual que otras muchas razas y especies animales de la tierra, lo daba hacia atrás. Comenzaba pues un galope hacia la extinción.
En 1879 se registró la Asociación de Criadores del Caballo Frisón, en holandés Het Friesch Paarden Stamboek (FPS), aunque no sería hasta bien entrado el siglo XX (1960, concretamente) cuando se da la voz de alarma. Es justamente en este año cuando la cría del caballo negro por excelencia toca fondo: en estos años se registra el nacimiento de unos pocos centenares de caballos de Friesland y la desaparición sobre la faz de la tierra estaba cada vez más cerca.
La FPS comienza así una ardua campaña de promoción y concienciación social que acaba por convencer a la tradicional sociedad holandesa. Las décadas siguientes sirvieron para alejar a este singular caballo del umbral de la desaparición hasta que en el año 2003 los datos de la asociación de ganaderos derrumban al fantasma de la extinción: en total se registraron 40.000 caballos frisones y se contabilizaron 12.000 socios de la FPS, 7.000 en toda Holanda y 5.000 en el resto del mundo.
Friesland en EspañaPues bien, la única representación ganadera del caballo frisón en España la encontramos en la Sierra Suroeste de Madrid, concretamente en el término municipal de Robledo de Chavela. Ismael Pérez Villena puede presumir de ser el único ganadero de caballos frisones en nuestro país (hay que decir que en Levante existe otro núcleo de caballos de Holanda pero no es una explotación ganadera. Se trata de una empresa que compra y vende frisones con papeles auténticos pero que no nacen en España). Durante años, Ismael Pérez Villena ha estado criando caballos españoles hasta que se aburrió. “Yo adoro los caballos de Pura Raza Española pero la disciplina que me gusta es el Enganche. Pensé que el caballo idóneo para ello era el caballo frisón y en ello estoy”, apunta el ganadero.
Este madrileño lleva año y medio dedicado a la cría del frisón, un animal al que define como “el caballo más bello y noble que haya visto jamás”. Lo que empezó como una aventura en 2004 es hoy toda una industria que encuentra su hábitat en Robledo de Chavela. En la actualidad, los establos de Ismael Pérez Villena albergan a medio centenar de ejemplares: 9 yeguas de vientre y el resto, potros de 2, 3 y 4 años de edad que ya están totalmente domados para la disciplina de Enganches.
Una estricta selecciónEl ‘comité de sabios’ de la FPS acordó por unanimidad en la década de los sesenta, cuando el caballo frisón se precipitaba hacia el vacío, que para vender calidad ganadera a Holanda y al mundo era necesaria una rigurosa y estricta selección. Tanto es así que el procedimiento por el que un ejemplar es actualmente considerado en Holanda apto para reproducir puede resultar sorprendente para la mentalidad española. Esto hace que de los 40.000 caballos frisones registrados en la FPS sólo unos pocos estén autorizados para racear, es decir, para
procrear. El esquema es simple: si las yeguas, que también han de ser aprobadas, son cubiertas por sementales considerados aptos para reproducir por el Tribunal de Reproductores, los futuros ejemplares tendrán papeles de caballo frisón. De lo contrario, no serán admitidos en la FPS y su valor genético y económico será prácticamente nulo. Con este panorama, los miles de ganaderos de la raza frisona no tienen más opción que recurrir al semen de los caballos catalogados, material genético cuyos precios se mueven en una amplia horquilla en función del número de productos y la edad del semental.
Pues bien, dentro de las dos categorías existentes para clasificar a los sementales frisones (Semental Calificado y Semental De Por Vida), la elegida por Ismael Pérez Villena ha sido la segunda. “Todas las yeguas de casa son inseminadas por Sementales De Por Vida”, apunta. De esta forma, este ganadero se asegura futuros caballos que están dentro del patrón racial, aunque hay que decir que en un futuro podrán ser o no considerados Sementales Calificados por el Tribunal de Reproductores. “Lo que está claro es que de esta forma compro garantía”, señala.
Con todo, dos de los caballos jóvenes que tiene estabulados Ismael Pérez Villena en casa están incluidos en el catálogo de Sementales Calificados, pues ya cuando los compró habían aprobado el examen. El siguiente paso será la prueba de acceso a Semental De Por Vida, aunque este ganadero tiene claro que no va a presentar a ninguno de sus ejemplares. “Es que este examen es un arma de doble filo. Si el caballo es admitido pues su valor se multiplica directamente pero si por el contrario no es considerado De Por Vida su valor cae en picado, aunque previamente tuviera el título de Calificado”, explica el madrileño.
Con las yeguas se sigue un procedimiento similar. Todas ellas deben ser consideradas de raza frisona para comenzar a reproducir, un trámite que no es ni mucho menos inaccesible. Basta con presentar que es hija de caballos frisones. Esto es, de madre frisona y padre Calificado o De Por Vida. Con todo, existen tres modelos de yeguas de vientre, aunque bien es verdad que “se puede criar desde el momento en que te dan la carta”, sostiene Ismael Pérez Villena. El título Básico, el título Estrella y la categoría Modelo, en la que el animal debe demostrar sus aptitudes para la Doma o el Enganche.
El precio de la selecciónEl caballo frisón está en auge. Ésta es la tesis que mantiene este ganadero español, pero que está abiertamente aceptada si se tienen en cuenta las cifras del registro de nacimientos anuales de la Asociación de Criadores de Caballos Frisones. La moda del caballo de Holanda está muy extendida por Europa y, sobre todo, por Estados Unidos, pues hay que señalar que una buena parte de los socios de la FPS encuentra su sede en América. También en España existe una importante demanda del caballo negro de largas crines y poblada cola. El precio de un caballo joven, con papeles y con una doma de iniciación puede oscilar entre uno y dos millones de las antiguas pesetas, unas cantidades nada despreciables si se tiene en cuenta que se trata de una raza minoritaria y muy localizada.
Ismael Pérez Villena cuenta con una nutrida cabaña de ejemplares de calidad: con orígenes de Sementales De Por Vida. La importante demanda en nuestro país hace que a este joven criador le quiten los ejemplares de las manos, pues los tiene a todos totalmente domados para el Enganche y la Doma. Uno de sus más inmediatos objetivos es contratar a un profesional holandés para que dome los caballos a partir de ahora, pues “siempre va a ser mejor que lo que yo les pueda enseñar”, concluye. Más información en
www.fps-studbook.com o en Ismael Pérez Villena: 629115050