Hemeroteca :: 01/06/2005
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Ganaderías
Última actualización 01/06/2005@00:00:00 GMT+1
La centenaria raza cruzada entre el español y el árabe escribe las peores páginas de su historia. En casa de Soberbina, en Sevilla, se es fiel a la historia y a la indiscutible utilidad y capacidad deportiva de este caballo
El caballo hispano-árabe es una raza que existe en España desde 1883. Fue precisamente en el seno de la Yeguada Militar donde se modificó la genética de una punta de ganado de Pura Raza Española en busca de una mayor versatilidad que fuera útil en las campañas militares.

Es pues en la Yeguada Militar cuando en la última década del siglo XIX comienza un plan progresivo de recuperación de la raza hispano-árabe, considerada desde entonces de protección especial, según en el vigente catálogo de razas de ganado de España.

Nadie como el ganadero jerezano Álvaro Domecq Díez ha sabido definir de una forma tan acertada la particular y polivalente raza hispano-árabe. El caballero jerezano dijo en el prólogo del libro ‘Caballos de España’ que “el caballo español cruzó a la perfección con el árabe y se consiguió una obra maestra: el hispano-árabe, que aligeraba la raza y la dotaba de mayor velocidad, sin perder ni un ápice de arrogancia”.

Pues bien, dicho esto vamos a repasar una de las principales ganaderías de esta sangre existentes en este país: Soberbina, la cual la hemos encontrado en el término sevillano de Sanlúcar la Mayor.

Ubicación y origen
La ganadería Soberbina, dedicada exclusivamente a la cría del ganado hispano-árabe, está situada en la finca El Palmar, en el término de Sanlúcar la Mayor (Sevilla). Se trata de una finca que cuenta con una extensión aproximada de 500 hectáreas de dehesa y tierra calma de las cuales 100 hectáreas se han convertido en el hábitat de las yeguas.

El primer cruce de ganado lo realizó el abuelo de los actuales propietarios. Consiguió mezclar la sangre de sus yeguas españolas, de orígenes diversos, con distintos caballos de Yeguada Militar de origen puro árabe. Estos ejemplares fueron ‘Obito’ (‘Marouf’ y ‘Palmira II’, por ‘Senglaoui’) y un hijo del famoso caballo árabe de origen ruso que importó la Yeguada Militar y que tanto aportó al Pura Raza Árabe Puro Español: ‘Wandyck’, ejemplar que ya ocupó las páginas de la sección Sementales Históricos de esta revista.

El motivo que llevó a este primitivo ganadero a cruzar la sangre de su ganado con el ganado árabe militar no fue otro que la necesidad de buscar un caballo más versátil para la ganadería brava que
poseía este ganadero. De esta forma obtenía una montura que le facilitaba las tareas camperas y, como no, el manejo con las reses bravas: apartado, acoso… Es decir, fueron las propias circunstancias de la ganadería las que obligaron al creador de Soberbina a fundar la actual yeguada, pues el toro bravo necesitaba de un caballo rápido y ágil capaz de burlar las embestidas de los astados.

Yeguas y sementales
Soberbina cuenta actualmente con un total de treinta yeguas madres de las diferentes capas (torda, negra, castaña y alazana con todos sus accidentes: calzadas, caretas, luceras…), de forma que existe una piara cargada de variedad cromática. Esto en realidad supone una ventaja, pues hay que resaltar que a la hora de la comercialización esta casa es capaz de satisfacer las necesidades más vanguardistas del mercado. Es decir, es la despensa de la moda extendida de la búsqueda de unas capas por encima de otras. Por lo general las yeguas son de buena talla, fuertes en su constitución, apreciándose en ellas la influencia de los rasgos españoles sobre los árabes.

Cuando se observa la piara de yeguas de Soberbina se aprecia el entronque racial, característica apreciable por la similitud de la gran mayoría de los animales que integran esta ganadería.

Varios son los sementales que en la actualidad se están reclamando para la continuidad genética de Soberbina. El director general de la ganadería, José Luis Diz, vuelve una vez más a confiar en el ganado de Yeguada Militar para refrescar la sangre de las yeguas madre. Uno de estos ejemplares es ‘Ranchero’ (‘Shafeek y ‘Gaeta’, por ‘Xunansolo’), un hispano-árabe militar al 75 por ciento el cual ha sido llamado por Soberbina “para refrescar la sangre de la ganadería, para dotarla de más funcionalidad y belleza”, ha explicado José Luis Diz, el director de esta yeguada.

Entre las características principales de esta raza destaca su fortaleza, lo que le hace el ejemplar idóneo para determinadas disciplinas ecuestres, como el Raid.

La ganadería Soberbina tiene en estos momentos unos objetivos claramente diferenciados en cuanto a la crianza de sus caballos. Entre estos retos destacan la creación de una línea de enganches y otra de silla, de forma que se pueda ofrecer al cliente un caballo personalizado. De entre todos estos destaca el caballo de Acoso y Derribo, disciplina para la que el caballo hispano-árabe está muy capacitado. El caballo hispano-árabe es, básicamente, un caballo de ocio, útil tanto para el disfrute del mismo durante los fines de semana como en las fiestas populares muy frecuentes en Andalucía.

Pero además es justo reconocer otro de los principales dones de este bello animal: su inigualable nobleza. Este rasgo ha llegado a unas cotas tan insospechadas que incluso esta yeguada llegó a presentar a un semental en una media potencia acompañado de yeguas de su misma estirpe durante la exhibición de enganches que cada año tiene lugar durante la Feria de Abril.

La raza en la actualidad
La raza hispano-árabe se puede considerar como el caballo de silla español. Es un caballo que se puede utilizar tanto en las faenas del campo con el ganado como en deportes tan diversos como el Acoso y Derribo, la Doma Vaquera, el Raid, el Enganche e incluso el Salto. Pero hay más. En la actualidad, la Yeguada Militar cuenta con ‘Ultraje’, un ejemplar que suma ya notables éxitos deportivos en la exigente disciplina de Completo.

El hispano-árabe cuenta en estos momentos sus días. Es la cruz de esta historia. Está abiertamente aceptado por el sector que se trata de una raza en peligro de extinción, pues se calcula su cabaña en unos cuatrocientos ejemplares registrados en el libro de la raza. La buena noticia es que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ya contempla una subvención para su conservación y defensa. Por esto, el sector espera que esta inyección económica revitalice el mercado y su cría, claro está.

La raza hispano-árabe no es ajena al problema de la cabaña equina en general, como es la regularización del mercado y las problemáticas de la comercialización.

Todas estas medidas esperemos que den los frutos esperados y beneficien a la raza, pues de esta forma se mejorará el panorama equino español y se incrementará el patrimonio ecuestre, el cual no debe prescindir de una raza que ha sido un referente en el campo español.
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