Última actualización 25/06/2012@13:44:21 GMT+1
Hoy nos espera otro interesante caso, donde acompañamos, de nuevo, al equipo de veterinarios formado por William Manley y Gonzalo Marañón, en Horsepital, la clínica madrileña en la localidad de Villafranca del Castillo
Texto y fotos: Katharina Braren
Willy, como lo llaman los amigos, y Gonzalo están al frente de la clínica Horsepital, y ambos son todo un referente veterinario en las cirugías y el tratamiento de caballos de deporte. Agradecemos su hospitalidad, porque una vez más nos abren la puerta de su quirófano y nos dejan asistir a algunas de sus consultas. Así se difunde su conocimiento para que propietarios, ganaderos, aficionados y profesionales interesados se beneficien y vean algunas de las enfermedades y sus tratamientos más complejos, sencillos, novedosos, curiosos, etc.
Algo que hemos aprendido ya con ellos es que una llamada a tiempo al veterinario habitual de la yeguada puede evitar gastos innecesarios. En la mayoría de las situaciones, aún en el campo, se puede evaluar si es necesaria la intervención, si se ha cogido el problema a tiempo o si el ganadero se ahorraría costes importantes.
Precisamente hoy les entra uno de estos muchos casos que aparentemente llegan en el último momento, una auténtica urgencia. Estamos ante una yegua con síntomas de dolor abdominal, de cólico, un desgarramiento interior producido por una cubrición accidentada podría ser la causa, veamos los detalles en compañía de William y Gonzalo un día más en Horsepital.
Los hechos
Miércoles, primera hora de la tarde, una llamada desde una ganadería, viene hacía la clínica ‘Arundensis’, yegua española de cuatro años con claros síntomas de cólico.
El ganadero hace un breve resumen de la situación y nos pone en antecedentes. La yegua ya fue vista por el veterinario de la ganadería. Estamos en plena temporada de reproducción, ‘Arundensis’ se cubrió hace 14 días, no se observó ninguna anomalía hasta hace dos días, cuando el guarda habitual, al acercar el ganado a la nave central como cada día para que coman su ración de pienso con corrector, descubre que la yegua no se comporta como habitualmente. Las yeguas suelen encerrarse durante el invierno en una nave grande para protegerlas contra el frío. ‘Arundensis’, siempre la primera para colocarse en el comedero, una auténtica líder, aquel día llegó la última, al paso, sin mostrar ninguna cojera pero obviamente molesta. Con un brillo extraño en los ojos, el guarda no la pierde de vista y observa como se hecha al suelo y se revuelca.
La llamada al veterinario habitual diagnóstico un cólico, un hinchazón alrededor del ano le impide palpar la yegua por el recto. Al examinar la vagina detecta un desgarramiento, los veterinarios toman la decisión conjunta de ingresar la yegua. El propietario no autoriza ninguna intervención quirúrgica y opta por la eutanasia para que el animal no sufra. Así las cosas, llega la yegua, una hermosa potra castaña, muy bien hecha, con un magnífico paso, a la clínica, donde baja del van la misma tarde sobre las 18.00 pm.
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