Última actualización 21/02/2012@11:27:34 GMT+1
Esta técnica consiste en el traspaso del embrión de la yegua “donante” a la yegua “receptora”.
La transferencia embrionaria (T.E.) es una técnica que el hombre utiliza en la cría de la mayoría de los animales de las especies domésticas y en algunas salvajes.
En la especie equina se comenzó a aplicar en los años ’70; pero es en la última década que, gracias al convencimiento de ganaderos de sus beneficios, esta ha sido incorporada en programas de cría comercial.
Esta técnica consiste en el traspaso del embrión de la yegua “donante” a la yegua “receptora”.
La yegua candidata a ser “donante” de embriones es la que reúne uno o varios de los siguientes requisitos: que se ha destacado en la competencia, encontrándose activa o retirada; que ha producido algún descendiente de calidad superior; que procede de una familia de orígenes destacados; que por su edad de juventud o vejez, y que por algún impedimento físico o clínico, se encuentra incapacitada para la reproducción.
La yegua candidata a ser “receptora” del embrión, es simplemente aquella que tiene todas las características requeridas para ser madre, poder gestar, criar y parir a un potro, y que no está genéticamente relacionado con ella. Como el término lo indica es un “recipiente”, o para que se entienda mejor, “una madre de alquiler”.
La transferencia del embrión es llevada a cabo en el lugar denominado “Centro de transferencia embrionaria”. En este lugar se encuentran las yeguas “receptoras” listas para recibirlo. Sus ciclos sexuales han sido monitoreados diariamente y sincronizados con el de las “donantes”, para minimizar de esta forma el “stress del cambio” que el embrión sufrirá al ser movido desde un útero al otro.
Si existe la posibilidad de que ciclos de “donantes” y “receptoras” sean monitoreados y sincronizados por el Medico Veterinario a cargo del “Centro de transferencia embrionaria”, se incrementará entonces drásticamente la probabilidad del éxito de la transferencia y la consecuente preñez.
Las yeguas “donantes” se pueden encontrar en cualquier parte de la Península Ibérica, o residiendo en el mismo “Centro de T.E.” o en algún lugar adyacente al mismo.
El embrión, concebido después de la inseminación natural o artificial de la “donante”, se recupera mediante un simple lavado del útero entre 7 y 8 días post ovulación.
Si los espermatozoides de la inseminación fertilizaron “in vivo” al óvulo de la yegua “donante”, podremos entonces encontrar al embrión cuando filtramos la solución de lavado.
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