Conrad Schumacher, o la base de cualquier equitación armónica.
Conrad Schumacher, o la base de cualquier equitación armónica.
Por Birgit Popp
Este artículo está dedicado a la educación de la sensibilidad ecuestre, a la monta “fina“, sensible, a las ayudas invisibles y a todos los que piensan que hay que conseguir los resultados con los caballos y no a pesar de ello.

Hoy seguimos con la segunda parte de un tema interesantísimo, por no decir esencial para quien quiere llegar a ser un buen jinete o amazona, estamos hablando de la “sensibilidad ecuestre”, requisito imprescindible. El “arte ecuestre” para quienes lo queremos entender así es como cualquier otro arte, la pintura, el arte plástico, la música, el teatro, y requiere también de un conocimiento técnico y del dominio de la artesanía, es decir que solo desde el dominio absoluto de la técnica hasta el punto de la perfección uno puede empezar a crear, innovar y andar por caminos nuevos. La persona que ha adquirido la “sensibilidad ecuestre” puede sentir lo que le comunica su caballo si conoce el lenguaje no verbal y tiene además un dominio total sobre su cuerpo, solamente esta persona puede enseñarle al caballo una comunicación suave y sensible.
En este artículo acompañamos unas horas más a Conrad Schuhmacher maestro de la equitación de origen alemán, afincado en el cortijo Neuhof en Dreieich – Götzenhain. A finales del mes de agosto, el año pasado en Alemania, Schumacher impartió ahí en sus instalaciones este seminario dedicado al tema de la “sensibilidad ecuestre”, una jornada, organizada por la asociación del deporte ecuestre y la Cámara Agraria regional de la zona Hessen.
La sensibilidad ecuestre pese a que se pueda interpretar así, lejos de ser un “don” pese a que suene a talento y a algo innato, conlleva horas de sudor, dedicación y auténtica disciplina férrea por parte del jinete. Se trata de un “don” aprendido, aunque sin duda algunos nacen con el. Todos sabemos de Mozart que compuso sus mejores obras a los 14 años, pero se trata de casos privilegiados, gente que quizá haya podido nacer, crecer y vivir entre caballos desde su infancia. La mayoría de nosotros tienen que trabajar duro para adquirir un poco de sensibilidad ecuestre.
A continuación veamos lo que Conrad Schuhmacher recomienda para conseguirla y aplicarla tanto para el jinete como para el caballo. En esta segunda parte Schuhmacher se centra más en el desarrollo de la “sensibilidad ecuestre” en el caballo utilizando determinados ejercicios, lecciones y ayudas.
Parte II
La primera parte de este artículo, que publicamos en el número anterior, se centró en el entrenamiento hasta el nivel juvenil internacional, en esta segunda parte la temática versa sobre el entrenamiento y las lecciones que se deben esperar en las categorías de adultos al nivel S.
“En estos ejercicios de trote, parada y movimientos laterales no existe gran diferencia entre el nivel medio y el nivel avanzado. Es en el galope donde se da la gran diferencia, puesto que se deben hacer series de cambios y piruetas.“ Con esta introducción nos sumeRge Conrad Schumacher en el segundo método para trabajar las piruetas. “Cuando trabajamos las piruetas con jinetes profesionales renunciamos a la persona de apoyo pie a tierra. Lo que hacemos es enseñarle al caballo a hacer piruetas a partir de la grupa al muro“.
En este momento Conrad Schumacher pide al jinete que realice una diagonal al galope y luego que se mantenga en trocado. Es muy importante para realizar piruetas correctamente ser capaz de realizar diagonales al galope usando bien el asiento y, ser capaces de montar la grupa al muro. La grupa al muro se debe realizar en la parte larga de la pista, de modo que el tercio anterior se lleve hacia adentro y el tercio posterior permanezca en la pista. Cuando vayamos a galope en trocado a mano derecha, el caballo estará incurvado alrededor de nuestra pierna izquierda. Así el caballo estará avanzando a lo largo de la pista en grupa al muro. Esta lección tiene una gran ventaja en comparación con otras lecciones de incurvación: la tendencia o el deseo del caballo – de evitar la incurvación – algo cansado y molesto para él en un inicio, y que le induce a llevar su tercio anterior hacia la pared, lo que le permite al jinete usar la pierna interior con más fuerza (en este caso sería la izquierda) de lo que se podría en otras circunstancias. Gracias a ello se puede llevar al caballo simultáneamente mejor en la rienda derecha (exterior). Para poder hacer piruetas al galope es fundamental mantener la incurvación y el ritmo / las batidas del aire. Es por ello por lo que es muy, muy recomendable trabajar la grupa al muro a lo largo de la pista de cara al trabajo de las piruetas.
