Sensibilidad Ecuestre

Conrad Schumacher I/II


Birgit Popp

Este artículo está dedicado a la educación de la sensibilidad ecuestre, a la monta “fina“, sensible, a las ayudas invisibles y a todos los que piensan que hay que conseguir los resultados con los caballos y no a pesar de ellos.

Una de nuestras corresponsales alemanas asistió hace unos meses a un seminario de Doma Clásica en el cortijo Neuhof en Dreieich-Götzenhain (Alemania). La Asociación del Deporte Ecuestre de la zona Hessen junto con la Cámara Agraria regional habían organizado a finales de agosto este evento con el prometedor título “Del Prado al Gran Premio“.

El seminario estaba dedicado a la educación de la sensibilidad ecuestre, a la monta “fina“, las ayudas invisibles y a todos los que piensan que hay que conseguir los resultados con los caballos y no a pesar de ellos.

De este seminario resulta que la mayoría de los conceptos y ejercicios que nos plantea Conrad Schuhmacher parecen ser válidos tanto para los alumnos cuadrúpedos como los bípedos.

Sensibilidad Ecuestre


El desarrollo de la “sensibilidad ecuestre” en el jinete como base de cualquier monta armónica era el hilo conductor a lo largo de todo el seminario. Hablamos del arte de la equitación, observamos dos seres vivos bailando juntos. Todo parece fácil, movidos por unos hilos invisibles. Vemos a buenos jinetes y amazonas que son capaces de montar con un asiento independiente, que sienten a su caballo debajo, que saben en todo momento lo que piden, cómo y por qué y qué pueden conseguir con los ejercicios.

Es gente que logra la máxima expresión de sus ca¬ballos, e incluso algo más, ese ‘algo’ que los caballos regalan cuando trabajan con voluntad y corazón para su jinete, a favor. Pero esto no es algo que esté al al¬cance de cualquier observador, para ello hay que tener el ojo educado, lo que se dice en esta revista sobre haber educado la mirada, una expresión que me gusta especialmente y que quiere decir que se saber ver la calidad entre la cantidad, la verdad entre la simulación o la replica. La verdad siempre tiene una tensión única y original. Esto es lo que a veces podemos ver en de¬terminados binomios.

La verdad, por otro lado, a menudo es sencilla, no contiene artificios, y solo está al alcance de aquellos jinetes que conocen verdaderamente el uso de las herramientas de su oficio, que son maestros en el conocimiento de su área y que logran independientemente de las cualidades naturales de su caballo que este brille lo mejor posible, siempre mejorarlo, porque si no la intervención del jinete no tendría ninguna justifica¬ción y el caballo estaría mucho más en la libertad de su prado.

Cuando se da el caso, por ejemplo, de que en las competiciones otros binomio quedan por delante, lo que debe satisfacer a un jinete o entrenador a pesar de ello, es la verdad de haber trabajado con la seguridad de avanzar por el camino correcto y de haber conseguido la mejor presentación posible. No importa quedar muy por detrás del espectacular binomio, con un caballo de mucha calidad en los aires, con más equilibrio e incluso mejor montabilidad que el nuestro. La verdad del jinete es prepararse para cuando llegue ese caballo de pura materia bruta, llena de posibilidades. Hay que estar preparado para ese día y disfrutar del camino.

Conrad Schumacher


La presentación corrió a cargo del anfitrión de ‘Gut Neuhof’, el jinete y legendario entrenador de origen alemán Conrad Schumacher, representante muy acti¬vo del arte de la equitación clásica en el mejor de los sentidos y seguidor de la escala de formación alemana. La colaboración armónica entre el jinete y el caballo es una de sus prioridades. Absolutamente en contra del “Rollkur“ o de las ayudas duras.

“El Rollkur no existe en mis cuadras, no le veo nin¬gún sentido, además es contrario a mi comprensión del entrenamiento de un caballo.“ Además Conrad Schumacher es un gran defensor de una formación versátil tanto de los jinetes como de los caballos, y rechaza una temprana especialización como suele ser usual actualmente.