Formación

Claves nutricionales II

A la Carta

 

Luis Poveda | Veterinario y Nutrólogo | FOTOS: PAULA DA SILVA


“Saber qué hacer, qué decisiones tomar antes, durante y después del entrenamiento y de la competición ...”

Antes de iniciar una nueva temporada es fundamental que realicemos una programación, en particular, de las pautas de alimentación y manejo que debemos aplicar al caballo para obtener su máxima condición física sin que se alteren ninguna de sus funciones, ni metabólica, ni digestiva, ni muscular, ni locomotora y tampoco la psíquica, tan maltratada frecuentemente

1. Pre-Entrenamiento
Lo dos puntos principales son:

-Realizar una correcta y completa desparasitación:
Lo más amplia posible sobre los parásitos potencial­mente infestantes de los caballos, no solo los clásicos de la zona de ubicación del caballo, sino aquellos que tienen una mayor incidencia en diferentes zonas del país, ya que la ingesta de henos o pajas va a provenir en la mayoría de los casos de henos y pajas de zonas alejadas a los centros donde se ubican normalmente los caballos, y son muchos los parásitos que pueden venir con dichos henos y pajas muy difíciles de detectar pero fáciles de preveer.

-Realizar una profunda y correcta revisión de la boca:
Lla aprensión del alimento y la masticación de la porción de fibra larga (henos y pajas) es fundamental para que a lo largo del aparato digestivo se vayan cum­pliendo las distintas fases – mecánicas, químicas y fer­mentativas – que completen el proceso digestivo de una forma óptima.

Situaciones de cambio y procesos respiratorios
Cuando se inician los entrenamiento suelen produ­cirse situaciones de cambios de cuadras, traslados desde las fincas, parcelas o padocks de descanso, intercambio y contacto con otros ejemplares, cambios de temperatura (más comunes en primavera y otoño), etc.. Todos estos factores son determinantes en la aparición inmediata, o tras períodos de 40 a 50 días posteriores a la situación de cambio producida, de incidencia de procesos respirato­rios de origen bacteriano fundamentalmente, que pueden dar al traste con la mejor preparación y pautas de manejo que podamos y queramos dar a nuestros caballos, y en ocasiones dan al traste con el propio comportamiento di­gestivo (gases, diarreas, impactaciones, cólicos, etc.) del caballo y que muchas veces achacamos a los alimentos que en ese momento están ingiriendo los caballos, sean piensos o cereales, henos o pajas. Es por eso que preve­nir estas situaciones mediante una profilaxis adecuada y acorde con el técnico responsable, junto con las pautas de desparasitación, manejo y nutricionales, las que ele­varán, a niveles óptimos, el sistema inmunitario de los animales, preparándoles para hacer frente a las situacio­nes de esfuerzo físico, stress y cambios que van a padecer durante las competiciones.

Período de adaptación a la alimentación
Desde un punto de vista nutricional, es necesario acoplar el sistema digestivo a la alimentación que va a necesitar el caballo. Desarrollar todas sus capacidades digestivas requiere un período mínimo de tres semanas durante las cuales hemos de tratar de optimizar:
- La capacidad de secreción de estómago, hígado y páncreas.
- La capacidad de filtración del riñón así como su capa­cidad de rehidratación.
- El correcto peristaltismo intestinal (tránsito).