Temas de Doma
Los Mozos que están detrás
Ser un mozo asistente implica mucho más que cepillar caballos y limpiar cabezadas y monturas. Su labor es vital a la hora de mantener sano y bien cuidado al caballo competidor, especialmente en los concursos.Laura Reija
Amazona de Jov. Jinetes
Es fácil olvidarse de las personas que hay dtrás del escenario cuando un jinete o amazona celebra una victoria galopando en la vuelta de honor con su medalla colgada del cuello y con la escarapela que acredita al caballo como uno de los mejores; pero normalmente detrás de un gran jinete siempre hay un gran mozo. Aunque puedan ser subestimados por algunos, son una pieza esencial para cualquier equipo, e incluso la columna vertebral de una cuadra. Ser un mozo asistente implica mucho más que cepillar caballos y limpiar cabezadas y monturas. Su labor es vital a la hora de mantener sano y bien cuidado al caballo competidor, especialmente en los concursos, donde se trabaja con más presión y atención de lo habitual. Pero no estamos todos los días en competiciones importantes; aunque pueda ser duro o agotador, hay mucho trabajo que hacer en el día a día para conseguir el producto final que se presenta ante los jueces en las pistas.
El trabajo de un mozo de cuadra y de competición es una ocupación sacrificada, pero al mismo tiempo muy gratificante cuando su caballo y su jinete van bien. Trabajar con caballos requiere gran dedicación, atención al detalle y seguir una rutina diaria imprescindible: hacer las cuadras, dar agua y pienso, limpiar y organizar el equipo, entre muchas otras tareas. Pero como en todo, hay personas y personas; algunos de los que se dedican a esto, lamentablemente lo hacen solo porque necesitan el dinero para llegar a fin de mes y trabajan con caballos porque “es lo que han encontrado”. Se limitan a hacer lo que se les manda durante su horario, pero no se involucran de la misma manera que los verdaderos mozos, que viven su profesión; quieren a los caballos y llegan a establecer un vínculo afectivo con aquellos que cuidan. Ponen entusiasmo en su oficio y se sacrifican cuando hace falta, porque tienen pasión por los animales, por la doma y por el papel tan importante que ellos mismos tienen en él, trabajando tanto como “free-lancers” para distintos jinetes como formando parte de un equipo o en nombre de una cuadra. Y aunque el trato hacia los caballos sea lo primordial, ser una persona fiable y fiel al jinete para el que se trabaja son virtudes más que valoradas, al igual que tener iniciativa propia y habilidad para trabajar sólo, además de contar con la ayuda de otros compañeros.
