Formación

“LOS RENDAJES”

que nos ayudan Claves para el trabajo a la Cuerda

 

Mar Echevarría | Fisioterapeuta Equina | FOTOS: topiberian.com


“El objetivo del trabajo a la cuerda es complementar el trabajo montado. Durante el trabajo a la cuerda el caballo trabaja sin montura y sin jinete, lo que puede incrementar el empleo y musculación del dorso. Es muy importante conocer el objetivo y mecanismo de acción de toda la variedad de rendajes para saber escoger el adecuado para cada caballo en cada momento.”


El trabajo a la cuerda siempre ha formado, y de­bería ser, una parte esencial en el entrenamiento de cualquier caballo con independencia de edad o disciplina. De ahí que numerosos “artilugios” para el trabajo a la cuerda sean fáciles de encontrar y de ver en nuestras hípicas. Es muy importante conocer el objetivo y mecanismo de acción de toda esta variedad de rendajes para saber escoger el adecuado para cada caballo en cada momento. Los rendajes son también una forma de introducir variedad en el trabajo de nuestros caballos y evitar así desmotivación y aburrimiento.

Las doce claves del trabajo a la cuerda
1. Correcto ajuste del equipo básico; cabezada, cabezada de trabajo a la cuerda y cinchuelo. Hay que prestar especial atención a que el ahogadero esté bien colocado para evitar cualquier acercamiento al ojo del caballo. Igualmente es muy importante colocar la muserola de trabajo a una altura en la que la función res­piratoria no se vea coartada.

2. Evitar cinchar al máximo el cinchuelo desde el primer momento, se ha de hacer de forma progresiva.

3. Ningún rendaje será colocado previo al calentamiento, que se hará sin rendaje alguno.

4. Se trabajará en un círculo de no menor de entre 15 y 20 cm de diámetro.

5. La posición de la persona que trabaja al caballo nunca será estática y seguirá al caballo tanto de forma circular como longitudinalmente en caso de pretender un trabajo en tramos por derecho. Su posición será perpendicular al cuerpo del caballo y la mano de la cuerda y la dirección de la tralla formarán un triángulo hacia al cuerpo del caballo.
Así guiaremos al caballo en sus movimientos.

6. La tralla nunca ha de ser interpretada por el caballo como un castigo, y será junto con la voz un estímulo.

7. Es conveniente entrenar a los caballos de ma­nera que entiendan su nombre, para captar su aten­ción en ciertos momentos, y con sencillas palabras que sean identificables para cada aire. Cuando queramos un aumento de ritmo o el cambio a un aire superior emplearemos un tono de voz alto, seco y ascendente; mientras que si queremos disminuir el ritmo o cambiar a un aire inferior, el tono será suave, pausado y bajo.
El empleo de la voz es absolutamente necesario si queremos un caballo que responda de forma rápida y precisa a las transiciones y paradas.

8. Se introducirán abundantes cambios de mano y transiciones para evitar sobrecargas y elongaciones musculares prolongadas. No se recomienda un trabajo superior a 20 minutos en caballos no entrenados en este tipo de trabajo ni superior a 35-40 minutos en ca­ballos entrenados. Para evitar la sobrecarga propia del trabajo en círculo se introducirán abundantes tramos por derecho.

9. Se recomienda empezar por el lado que consi­deremos el lado fácil para el caballo, de manera que cuando cambiemos de mano, el caballo estará más caliente y le será mas fácil trabajar su lado menos flexible.

10. No se debe confundir el valioso trabajo a la cuerda con el “desfogar” a los caballos a la cuerda. Esto puede ser peligroso y merece la pena soltarles en un paddock unas horas a diario a (en vez de) tener que recurrir a este tipo de “desfogue.”