ESPECIAL Sanadores de caballos
En casa de José Manuel Cabezas (II)
En este número dedicamos un especial a los sanadores de ca¬ballos, concretamente a tratar algunos de los aspectos que pue¬den ayudar a que nuestro caballo adquiera una salud óptima para el deporte de la Doma Clásica. Empe¬zamos acercándonos a los test de evaluación, al herraje con rolling, a la electroterapia, a preguntar¬nos si nuestro atleta puede tener o no ataxia o enfermedades como el wobbler, a como no romper el ritmo durante el entrenamiento, a como apreciar la alimentación con piensos, y por último a cómo intentar criar animales top para el deporte usando las biotecnologías. Aspectos todos que influyen di¬recta o indirectamente en un con¬cepto amplio de la “sanidad” en nuestro deporte.categorías de adultos.
Han pasado dos meses desde que enviamos a “Coco” al campa¬mento de verano en el centro de entrenamiento de Zeta Horse Farm con Cristina Perregaard y José Manuel Cabezas en el entorno del Parque Natural de la Pedriza, un lugar donde la montaña juega un papel fundamental en el rendimiento de sus caballos de deporte.
Nada más llegar “Coco” a las cuadras, José Manuel y Cristina hicie¬ron una evaluación del estado del caballo. El resultado del primer test fue un poco desesperanzador. Se pensaba que las cosas se estaban ha¬ciendo bien, y así era en cierta forma, pero en seguida asumimos que el nivel de exigencia en el caballo de deporte puede ser abrumador.
Hacer las cosas bien exige no solo una estructura sino sobre todo un sistema de trabajo
Miguel Anacoreta que ha estado montando a “Coco” durante los primeros seis me¬ses del año había detectado una serie de problemas en su monta, muchos de los cuales hemos ido viendo número a número en nuestra revista. Resumidamente eran: gran asimetría, falta de fuerza, tro¬piezos inesperados, tensión en el dorso y problemas en el contacto. Miguel expuso a José Manuel la falta de elasticidad y flexibilidad natural de “Coco” así como su enorme voluntad de trabajo y concentración du¬rante la hora diaria de monta cinco veces a la semana.
Tras escuchar el informe de Miguel, Cristina se puso en manos de su equipo de profe¬sionales con los que colabora en Zeta Horse Farm. Los fue llamando uno a uno, y durante los primeros veinte días fue re¬cibiendo dictámenes sobre su estado.
Para Cristina Perregaard la atención constante a la salud física de sus caballos es imprescin¬dible. Desde niña en Di¬namarca aprendió que la regla número uno es siempre rodear¬se de los mejores profesionales posibles, independientemente de donde se encuentren; una vez localizados, no suele ser un problema conseguir su colabo¬ración. Hacer las cosas bien es algo que desde luego ayuda a convencer al más reticente. Así, su herrador viene de Di¬namarca; parte de la comida, de Alemania; el fisioterapeuta, de Canadá; el osteópata, de Suecia; el dentista, de Madrid; las sillas hechas a mano y a la medida de cada caballo, de In¬glaterra; las eternas cabezadas del mejor cuero, de Hamburgo; etc. “Es lo mejor que he podi¬do encontrar tras haber proba¬do mucho, y sin ellos, sin este equipo que somos no podría¬mos hacer bien nuestro traba¬jo. En principio mantener este nivel de calidad es muy caro, pero solo en principio, porque la compensación es que nues¬tros caballos llegan casi sin ex¬cepción sanos a Gran Premio.”
Hacer las cosas bien exige no solo una estructura sino sobre todo un sistema de trabajo sistemático que va más allá del tiempo material y de los conocimien¬tos de especialización del profesional. Hace falta un equipo de “profesionales top” que ayuden al jinete y/o entrenador a conseguir sus objetivos. Sin este equipo es cuanto menos aventurado esperar, del caballo y de su entrenamiento, un resultado realmente positivo.
Tras el primer mes de evaluación pudimos obser¬var cambios en diferentes aspectos básicos de “Co¬co”. La expresión del ojo era más tranquila y viva a la vez. Su pelo estaba más brillante, su manejo era más fácil; el caballo estaba más disponible, activo y focalizado hacia el jinete. A finales del segundo mes, el aspecto de su cuerpo cambió, ganando en volumen y en músculo.
Los paseos que ha dado “Coco” durante las úl¬timas semanas, siempre montaña arriba, sirvieron para desbloquear muchos de los tics de “Coco” y también para completar un análisis de sus puntos fuertes y débiles. Gracias a ello mejoró incluso el perfil de su dorso.
