El PRE de Deporte (I)

 


El Caballo Pura Raza Española, pese a la opinión de algunos, no tiene nada que envidiar a otras razas centroeuropeas. El único problema es que tenemos que trabajar, aún más y mejor, en la preparación de estos caballos, sobre todo en la preparación básica. Hay muy pocos caballos que llegan luego realmente al final y esto no es por culpa de los caballos. Si se instaurara un estructura¬do sistema de entrenamiento, y fuera seguido por la mayoría de ganaderos y jinetes, en pocos años la realidad del PRE sería muy competitiva.

Las posibilidades del PRE en el deporte
Los caballos españoles han mostrado en varias ocasiones que son perfectamente válidos para el de­porte. Desde Atlánta donde aparecieron por primera vez en unas Olimpiadas, siempre han podido llegar hasta la final, en Sidney, en Atenas y ahora en Hong Kong estuvimos una vez más en la final aúnque no la corrimos. Son hechos que respaldan claramente la ca­lidad de estos caballos.

La casualidad
Las voces que hablan de una casualidad respecto a los éxitos de los ibéricos notienenfundamento. No se puede hablar de casualidad después de haber estado, repetidamente, en tres ocasiones, en Finales Olím­picas. Esto es una demostración de la calidad de los caballos españoles.

Lo que dicen que falta
Cuando se dice que en el PRE falta fuerza, faltan palancas adecuadas, etc., lo que se están expresando son excusas. A mi entender no es así en absoluto. El problema de nuestro PRE es que hasta ahora la cría y la equitación en España no han estado orientado hacía el deporte de la Doma Clásica. Como por ejemplo en Alemania, donde llevan criando para la doma, donde montan y preparan caballos de Doma Clásica, desde hace cien años.
En España tenemos muchos caballos buenos, pre­destinados para la Doma Clásica como en otros países, igual que los hannoverianos, o los centroeuropeos. Los caballos españoles no tienen nada que envidiar. El úni­co problema es que tenemos que trabajar aún más y mejor en la preparación de estos caballos, sobre todo en la preparación básica. Hay muy pocos caballos que llegan luego realmente al final y esto no es por culpa de los caballos, la causa es la mala preparación de estos caballos.

Diferencias de entrenamiento
Las diferencias en el entrenamiento de un PRE y un centroeuropeo solamente existen en la práctica, porque hay demasiada gente que no hace una gimnasia adecuada con los caballos españoles. En consecuencia los caballos no pueden desarrollar su potencial. Me acuerdo, por ejemplo, que hace tiempo tenía una ye­gua que no andaba al paso, por lo demás era buena y finalmente ganó a nivel de GP. La yegua recibía buenas notas por el paso porque trabajábamos correctamente este aire. En España a menudo oigo “este caballo o es­te otro no tiene paso o tiene un paso malo”, y la actitud es aceptarlo en vez de trabajar y buscar una solución de cómo mejorarlo. Si el caballo tiene otras cualida­des para la Doma Clásica deberíamos intentar hacer la gimnasia adecuada para desarrollarlo. Los resultados casi siempre están ahí si se sabe dónde buscarlos y se pone mucha constancia en ellos.

Preparar un PRE
Para mí lo más importante de todo es crear la ca­pacidad física en el caballo y una montabilidad básica para poder presentar los caballos en sus aires básicos de la mejor forma. Los ejercicios los aprenden todos los caballos españoles, no tienen ningún problema con ello, los apoyos, piafé, passage, cambios, lo aprenden fácil en su mayoría. Pero las puntuaciones altas las recibes por la realización de estos ejercicios, por la calidad con la que se realizan los ejercicios, y aquí es donde juegan un gran papel los aires básicos. Por ello hay que trabajar correctamente en el desarrollo de los aires básicos para poder ejecutar una prueba correcta
y armoniosa. Es el principal problema aún en España, se practican demasiadas lecciones y no se trabaja sobre los aires básicos. Muchos jinetes en España creen curiosamente que lo están haciendo, y aún están muy lejos de aproximarse siquiera al mínimo necesario. Hablamos de años de rutina.
La preparación de un PRE o un caballo centroeuropeo es exactamente igual. Todos tienen cuatro patas, un maslo y una cabeza en el mismo sitio, no estamos hablando de un cebra, luego uno tiene más talento y otro menos, pero su fun­cionamiento es igual. Para mí la preparación de todos ellos sigue la Escala de la Formación, no hay diferencia. Luego cada caballo tie­ne sus problemas específicos pero que no dependen de la raza. Después, cada entrenador tiene su propio sistema. El mío, y el que recomiendo, se basa en hacer gimnasia, y en crear músculos adecuados, porque sin musculación no hay nada que hacer.
Los caballos tienen que ser montados hacia delan­te y hacia abajo, y tienen que dejar caer el cuello desde la cruz en cualquier momento. Se deben estirar hacia delante, hacia abajo, buscando el filete y adoptando una posición óptima de estiramiento. La energía pasa así por el dorso, desde el tren posterior al anterior. Por más que se trabaje en esta posición de estiramiento, más productivos serán los aires básicos. El posterior entra más debajo de la masa, permanece más tiempo en el suelo y de ahí viene la gimnasia correcta. Es algo que se puede comprobar rápido, si se eleva el caballo por delante, éste deja de empujar detrás, y se acorta automáticamente en el posterior, sin embargo cuando deja caer el cuello, estirándolo hacía delante y hacía abajo, el posterior avanza. Lo mismo ocurre en el alar­gamiento al trote, por más que se eleve delante, más se acorta en el posterior. Hay que dejarlo avanzar hacía delante, hacía abajo, pasando por el dorso, buscando el contacto, esta es la base, desde ahí desarrollamos toda la reunión y elevación del caballo por delante. Cuando se comienza directamente con la reunión, con eleva­ciones por delante, le estamos quitando cualquier base para el desarrollo muscular.

El sistema
El sistema no es tan fácil de explicar en un artículo tan breve como este. Lo que se puede decir es que el sistema se afianza con la práctica y así algún día se interioriza y es cuando el conocimiento se automatiza. Desde hace diez años entreno a jinetes españoles, y algunos han estado conmigo durante un tiempo pro­longado, practicando y comprendiendo el sistema es necesario mucho tiempo. Rafael Soto, Jordi Domingo, Juan Manuel Muñoz, etc., son sólo algunos de los que han podido aprender el sistema de entrenamiento, y son ellos ahora los que pueden enseñar a otros en Es­paña.

El PRE, un caballo tardío
Los Pura Raza jóvenes parecen a menudo muy nor­males, con poca alzada, sin grandes movimientos. Por eso hay que ser pacientes y dejarles su tiempo, espe­rándoles, sin avanzar rápido. El mejor momento para que un caballo joven aprenda siempre está a partir de los cinco años. A esta edad es cuando se tiene una bue­na base, entre los cinco y los siete, a más tardar a los ocho, para haber aprendido todos los ejercios. Es muy importante, que no exijamos demasiado al principio. Hay que pensar tan sólo en ir hacia delante, en línea recta, dejándoles tiempo para que maduren físicamen­te, para que desarrollen una buena musculatura. Pa­rece un poco aburrido en un principio, pero hay que hacerlo durante dos años, y después será mucho más agradable la monta y además se evolucionará más rá­pido y con muchas menos lesiones. Por otro lado hay jinetes que no son suficientemente conscientes de que lo que sus caballos han aprendido equivocadamente probablemente no lo olviden nunca. La experiencia negativa que nuestro caballos experimentan cuando se les enseña determinadas cosas demasiado pronto, son una carga explosiva que se acarrea durante toda su vida deportiva. La mejor manera de saber si nuestro trabajo está siendo correcto es observar el grado de acercamiento positivo que nuestro caballo tiene cada día ante el trabajo. Si se ve que claramente disfruta con la actividad es que todo parece ir bien.