I Campeonato de España de Acoso y Derribo Intercomunidades
José María Fernández, amparado por Antonio Montes, venció con brillantez y solvencia
Texto y fotos: A. PÉREZ
Tras la salida de la Real Federación Española
de Hípica (RFHE) del Acoso y Derribo como
disciplina adscrita a la misma, en acuerdo
tomado el 13 de junio del pasado año por la
Asamblea General de la RFHE, la garrocha tenía
que solventar la papeleta del campeonato nacional.Tras muchos dimes y diretes, reuniones, principios de acuerdo, bulos, desmentidos y desacuerdos, finalmente, se llegó a un acuerdo el 10 de abril del 2011, solo veintisiete días antes de la fecha en principio programada para la celebración de este campeonato, entre las tres Federaciones Territoriales implicadas –a saber, Andaluza, Extremeña y Castellanoleonesa- en el que los presidentes de dichas territoriales llegan a la única solución legal posible, celebrar un Campeonato Interautonómico de España, que se redacta literalmente así: “acordar unas normas conjuntas para regular la participación de los jinetes de las distintas autonomías que pertenecen a las federaciones territoriales firmantes de este acuerdo, en otras federaciones distintas a la suya” (…) “Se podrá celebrar anualmente una prueba interautonómicos pudiéndose denominar Campeonato de España de Acoso y Derribo Intercomunidades (CEGI)”.
Asimismo, “se acepta como reglamento, para todas las pruebas interautonómicas, por parte de las tres federaciones firmantes de este acuerdo, el aprobado en Asamblea General Ordinaria de la FHA (Federación Hípica Andaluza) el 5 de febrero de 2011”.
Por lo tanto, ya tenemos Campeonato “oficioso” de España, participando en él garrochistas de las tres federaciones territoriales que acogían, desde siempre, los concursos y tenían licencias de garrochistas, y que tiene la misma validez y el prestigio de los anteriores campeonatos nacionales. Por otra parte, también tenemos un reglamento que aplicar en dichas pruebas y que, ahora, solo queda aplicarlo y, si se encuentran deficiencias en él, se mejore en lo necesario, para lo que deseamos que se utilice la cordura, la serenidad y el consenso entre todos. Nuestra sincera enhorabuena a todos los que han hecho posible desenredar la madeja que, como todos nuestros lectores saben, estaba bastante liada.
Prolegómenos. En esta primera edición del Campeonato de España de Acoso y Derribo Intercomunidades estaba programada inicialmente su celebración durante los días 7 y 8 de mayo; pero debido a que las previsiones meteorológicas daban mal tiempo para esas fechas, el Comité Organizador, acertadamente, aplazó su celebración hasta los días 21 y 22 de mayo.
Según el Avance Oficial, ambos días correría cada garrochista una vaca brava a dos echadas y otra vaca mansa a tres echadas; de las cuarenta y una colleras participantes en la primera jornada, se clasificarían las veintidós colleras con mayor puntuación para la final; y, en esta, de un mínimo de cuatro a un máximo de seis de las colleras clasificadas con mayor puntuación, correrían entre ellos una añadida “vaca mansa de la final”, para dilucidar quien ocuparía los tres primeros puestos del medallero.
Como es habitual en Jerez, las vacas bravas eran “murubeñas” de Fermín Bohórquez Escribano, las mansas limusinas de distintos ganaderos de la zona, y las vacas “grandes” de la final eran de raza retinta. El jurado estaba presidido por el andaluz Rafael Iñiguez Hernández-Pinzón, actuando como vocales la extremeña Esther Massot Pérez y el castellanoleonés Antonio González de Pedro. De Delegado Federativo actuó Carlos Cid Begines y en las labores de spiker colaboró Gonzalo Argüeso.
