COPA ANCCE 2008
Espectáculo con aditamentos
Lo de la Doma Vaquera en SICAB se está convirtiendoen una exhibición de alto riesgo paratodos –fotógrafos, jueces, secretarias…-, y lode este año ya ha sido el remate. Empecemos,aunque no voy a profundizar mucho pues creo que nobeneficia a nadie. En primer lugar decir, que quedebien claro y vaya por delante, que el público llevaba larazón, pero lo que jamás y digo jamás, se deben perderson las formas.El problema vino por lo siguiente: este“miniconcursito”, quizás no llega ni ha eso, en unprincipio y según palabras de los jueces, la inscripciónfue de doce jinetes; pero poco a poco, se fueroncayendo del cartel hasta llegar a un total de cincocaballos listos para concursar. Durante el primer día sedescalificó a uno de ellos por el artículo doce, o sea porsangre, quedándose dicho concurso en cuatro jinetes.
Como el horario era bastante malo –hay querecordar que la prueba se realizaría los dos días a las15.30- a la finalización del primer día se decidió porunanimidad cambiar el horario del segundo día yponerlo a las 16.30 (cosa que no veo bien) con ideade que tanto el público, como jinetes, jueces etc, notuvieran que correr tanto. Y a partir de ahí vinieron losproblemas, el cambio de horario se puso en un papel enla oficina de la ANCCE, pero solo allí, y por megafoníase avisó, pero se hizo el mismo día del cambio, es decirel viernes, y por lo tanto el público del segundo día, eldel sábado, o bien iba a la oficina de la ANCCE, cosaque no tenia porqué hacer, o bien preguntaba, cosa quetampoco tenia porqué hacer, cuando en el programavenía a una hora prefijada. Todo ese público, queno se había enterado del cambio se presentó a las15.30 en la pista, con lo cual se llevó una hora justasentado allí esperando el inicio de la prueba.
Cuandoa las 16.30 entró el primer juez en la pista se desatóla ira en bastantes personas del público allí sentado,y con razón, repito. Pero aquí viene mi queja y miopinión personal, lo que nunca se debe perder son lasformas y allí hubo personas que las perdió con creces,insultando a todos los que allí estábamos –fotógrafos,jueces, encargados de pista, secretarias…El “numerito final” vino cuando un individuo secuela en la pista -¿Dónde estaban los de seguridad?-se va para la mesa de jueces (a esa hora ya estabantodos en la pista) y se pone a insultar a todo el quepor allí estaba, dando porrazos en la mesa del jurado,gesticulando, volviéndose para el público, arengando alas personas y metiendo cizaña; hasta el punto que seenfrentó a una persona (estuvieron apunto de llegar alas manos, si no lo separamos algunos de los que allíestábamos) que no tenía nada que ver ni con ANCCE,ni con el concurso, ni siquiera con los caballos: Era unapersona de la televisión interior del SICAB, o sea, quele daba igual lo que estaba pasando allí. Este “señor”,después de montar el “numerito”, se fue a las gradasa recibir las palmas de algunos de los que lo habíanalentado anteriormente.
En fin, lo dicho anteriormente,el público llevaba la razón, pero creo que esa forma deactuar de algunos no es la más adecuada. Si no estásde acuerdo vas a las oficinas y expones tus quejas conun escrito, pero jamás hay que llegar al insulto gratuitoy, mucho menos, a las manos, como pretendía eseindividuo para obtener, él personalmente, su minutode “gloria”.
