Álvaro Sánchez Gómez
Un enorme garrochista en cuerpo de niño
Texto: L. Zoreda Fotos: A. Pérez
Valentín Sánchez es uno de los garrochistas
charros con más afición, propietario de la
preciosa finca de Pedro Fuerte. En ella se crían
caballos de garrocha, de su hierro Caño del
Valle, en gran medida con orígenes Peña Gutiérrez de
extraordinaria nobleza y facultades para la suerte de
la garrocha.
En esta finca, posiblemente la que más duende
tiene de Salamanca, gobernada por las vistas de la
Sierra de Gredos, pasta ganado vacuno con el principal
destino del acoso y derribo, pasión de esta casa.
Aprovechamos un día de campo, en la sobremesa
de la cena, para hacer una entrevista al primogénito
Álvaro Sánchez Gómez en su propia casa, a calzona
puesta, después de haber derribado unos becerros
en su finca. Los que conocemos a Álvaro antes del
estirón de la pubertad, cuando nos llegaba a penas por la cintura y pegaba volteretas de maestro, seguimos sus progresos con la misma ilusión que el que tiene un sobrino en el Real Madrid.
En Trofeo A la vaquera, creemos que ha llegado
el momento de darle a conocer a nuestros lectores del material que está hecho un campeón en sus inicios.
¿Cuando y donde naciste?
Nací en Salamanca en 1994.
Aunque la pregunta pueda parecer obvia,
debo hacértela: ¿Quién te metió este “veneno”
en el cuerpo?
Mi padre. Yo lo veía correr en los concursos y en casa, y
anhelaba el día de llegar a estar ahí con él. Yo ya lo acompañaba
desde los tres años, con mi caballo “Campanero” y ahí
fue creciendo mi afición hasta que empecé a derribar.
¿A que edad empezaste a correr?
Empecé a los once años, en mi finca, corriendo
algún becerro.
¿Prefieres concursar o correr en el campo?
Cada cosa tiene su gracia. Prefiero correr en el
campo, haciendo la faena de campo lo más fielmente
posible, como manda la tradición. Los concursos me
dan la satisfacción de competir con los adultos y
medirme con ellos de igual a igual.
¿Tus caballos, los domas tú?
Sí, es lo que más me gusta. El primero que puse
a soltar fue “Zacateco”, una jaca castaña de nuestro
hierro de Caño del Valle, que tiene ahora diez años.
Luego vino “Caramelo”, también de nuestro hierro,
una jaca alazana, careta y cuatralba, la cogí “echada
palante”, le hice apoyos, cambios de pié y lo puse a
soltar. Otro fue “Rayo” que también fue arreglado por
nosotros y actualmente corre mi padre con él.
¿Cual es tu caballo favorito?
Sin duda “Zacateco”. Fue el primer caballo de mi
padre, le enseñó a él y después a mí. De toda la cuadra
es sin duda con el que más compenetrado estoy. Es un
caballo de gran corazón, gracias a ello, hoy mismo pude
quitarle una vaca a un compañero que corría peligro.
¿Cuales son a tu criterio, las tres principales
cualidades de un buen caballo de garrocha?
Agilidad, para hacer una buena carrera, sorteando
todos los obstáculos que pueda presentar el corredero y así
responder ante imprevistos. Otras cualidades necesarias
son que tenga corazón, bondad, nobleza y entrega a su
jinete. Algo que me parece importantísimo es que el caballo
tenga técnica, es decir que esté “arreglao” de verdad, que
se desplace, que galope a la mano correcta, etc. Llevo años
viendo que el caballo de amparar tienen que estar aún más
domado que el de soltar, ya que tiene que ir ejecutando
órdenes continuamente en toda la carrera.
¿Te pones nervioso antes de concursar?
Sí, confieso que me pongo muy nervioso, lo que
más me pesa es la responsabilidad de no defraudar ni
a mi padre, ni a mí mismo.
Cuando te vistes de corto, ¿Cuál es tu mayor
preocupación? El comportamiento del ganado,
el estado del corredero, no poder ver la echada,
que se vayan por pies…
El estado del corredero es algo que me preocupa mucho,
temo que haya agujeros, que esté demasiado seco, etc.
la seguridad del caballo es lo que me preocupa en definitiva.
Sobre el ganado, solo pido que sea “ganado de garrocha”
y que tenga buena querencia. Los pies no me preocupan
en absoluto, Zacateco le llega a todas.
En acoso ya sabemos de tu efectividad, pero
¿eres tan efectivo con los estudios? ¿Logras
compaginar ambos con éxito?
Hago lo que puedo (je, je, je). En invierno estoy
centrado en los estudios de lunes a viernes y los fines
de semana me vengo al campo. En verano aprovecho
las vacaciones en la finca, tomo clases de equitación
de un profesor particular de Doma Clásica que viene
a casa tres días a la semana y los fines de semana los
dedico al campo y los concursos.
Tus amigos, tus compañeros de clase, ¿que
opinan de que tu practiques este deporte?
Les gusta mucho. La mayoría de ellos montan a caballo,
pero algo que les sorprende mucho es que concurse
con adultos, les parece increíble.
En el acoso de competición ¿Cómo ves
tu futuro, hasta donde te gustaría llegar?
A ser Campeón de España lo antes posible. Me gustaría
batir el record de José Luís Cañaveral y ser campeón
de España antes de los 16 años.
¿Te atrae alguna otra disciplina de equitación?
La Doma Clásica. Creo que un buen caballo
de garrocha debe estar al menos iniciado en ella.
Los caballos sin doma no sirven aunque consigan
derribar, no podrán resolver el mínimo inconveniente
y por tanto no serán regulares para la competición de
acoso y derribo. La Doma Clásica es la base de todo
en equitación, apoyos, cambios, espalda adentro,
piruetas….todo ellos es necesario para tener un
caballo completo para cualquier otra disciplina.
