Juan Carlos Roman Postigo
Apellido vaquero
Este reportaje, quizás, ha costado hacerloun poco más que otros. Juan Carlos RománPostigo es una persona tímida y, siempre, muydiscreta. Llevaba ya tiempo detrás de él pararealizarlo, pero por unas circunstancias u otras nuncahabía manera de conseguirlo. En esta Candelaria nosvimos y conseguí comprometerlo un poco más. Ledije que para este número de Trofeo A la Vaqueralo teníamos que hacer. El mes está de agua, lloviendoun día si y otro también, cosa que me preocupabaporque el tiempo pasaba y el reportaje había quehacerlo como fuera.Un martes le di una llamada y le dije que “elviernes próximo se hace o se hace, si amanecelloviendo echas el capote”, lo cual acepto y medijo que él buscaría el sitio.
Me comentó le gustaríahacer un reportaje campero, nada de traje de corto nisombrero, él quería que se transmitiera en las fotoslas raíces del trabajo de campo. Acepté sus deseos sinproblema alguno.El día indicado amaneció con mucha niebla, enla jornada anterior había llovido “tela del telón”, yhabíamos quedado a las nueve de la mañana en laVenta “Los Cazaores” de Dos Hermanas, localidad ala que pertenecen la familia Román Postigo. La nocheanterior recibí una llamada de mi amigo Pedro Coletoque estaba en Sevilla, le comenté lo del reportaje aJuan Carlos y se apuntó al instante, así que iba a llevaruna buena ayuda.Al llegar a la venta, Carlos ya nos estaba esperando,y tras el cafecito me comenta que vamos a la finca “ElManzanilla”, que se encuentra en la carretera de La Isla,propiedad de D. Pedro Afán de Ribera y donde pastanlos caballos Pura Raza Árabe del hierro de Ybarra.Al llegar a la finca nos recibió Iñigo Fernándezde Peñaranda, sobrino de D. Pedro y amigo personaltanto de J. Carlos como mío. Tras los saludos, Iñigonos comenta que podemos empezar con las fotos allímismo, en la corraleta de las yeguas y de los potros,y que él acompañaría a Juan Carlos a caballo, almenos para esta faena, y así de paso daría el repasode diario.
Esperamos a que los jinetes se prepararan yaparejaran sus monturas. El protagonista de estereportaje preparó a Ultracan, caballo PSI de sobraconocido por todos los aficionados.Al entrar en la corraleta lo primero que vimos fuea un precioso potro P.R.á., de muy pocos días, que nosn Doma vaqueraALV-24.indd 14 10-02-2009 21:52:23miraba atentamente, como diciendo que aquello erasuyo y preguntándose que nosotros quienes éramos.Las yeguas, al entrar los dos jinetes en el cercado,emprendieron una veloz huida, apreciado la bellezade unos animales que prácticamente en su troteflotaban en el aire. Una vez tranquilizado el ganado,Iñigo aprovechó para repasar una a una, por si algunase hubiera hecho algo durante la noche; así quetranquilamente se metió entre los animales hablándolesy tranquilizándolas.En este repaso no apreció nada extraño,comprobando que todo estaba correctamente. Alterminar este reconocimiento se bajó del caballo y,nos comentó, que podíamos empezar el reportaje enun lugar de la finca donde había una antigua plaza detientas, que data del 1885, de cuando pastaban aquílos antiguos toros del hierro de Ybarra.Este paraje es de ensueño, al encontrarse sembradopara el ganado y rodeado de encinas.
Emprendimosel camino, nosotros guiados por Iñigo en el 4x4 ynuestro jinete, en la soledad de la dehesa, con unasvistas preciosas. Esta primera parte de las fotos fuetranquila, al paso, sin querer mover mucho al caballo,algunas medias, pero al paso.Cuando acabamos en este rincón de la finca, Iñigocomenta que pasaríamos a otra finca, de nombre “LasCuadrillas” y perteneciente a D. Pedro Domecq Ibarra,donde pastan alrededor de noventa vacas mansas cruzadas.Otro sitio de ensueño, con unas vistas preciosas y donde elganado pasta con la tranquilidad que da el campo.Aquí Juan Carlos se paseó entre el ganado conla garrocha, recortándose su silueta en el cielo comouna auténtica sombra de otros tiempos. El ganado loaceptó con total tranquilidad... todo muy despacio,como mandan las leyes del campo. Los únicos queponían algo de más movimiento eran los becerritos,que pingaban y correteaban alrededor de Ultracan.
