Cto de España de Acoso y Derribo 2008
Alfonso Martín y Luís Miguel Medina campeones
Texto: José Mª Pérez de Ayala Fotos: A. Pérez
Tras varias invitaciones por parte de la revista
Trofeo A la Vaquera, he aceptado escribir
el artículo sobre dicho Campeonato para
explicar a los lectores lo acontecido con la
mayor objetividad posible, no sólo como Delegado
Federativo del mismo, sino como aficionado y defensor
de esta disciplina que practico y con la que me siento
plenamente identificado.
El aplazamiento de la fecha inicial fue el primer
motivo que enrareció el ambiente, la huelga general de
transportes fue la causa que alegaron los participantes de
varias Asociaciones de Garrochistas y que, tras realizar un
escrito firmado que enviaron a la Real Federación Hípica
Española, ésta determinó su aplazamiento por causa de
fuerza mayor, asumiendo el gasto de mantenimiento del
ganado y todo lo que lleva consigo una semana más.
Este aplazamiento motivó que se ocasionaran bajas
de algunas colleras inscritas en primera convocatoria,
que al cambiar de fechas no pudieron asistir. No
obstante entraron los reservas y la asistencia se
completó con 41 colleras, pasando a la final las 21
mejor clasificadas.
Fase preliminar: El comienzo de la primera jornada
fue a las 9,00 horas y las vacas bravas, con la buena
querencia que caracteriza a este corredero, dieron
como resultado un gran número de empates con la
máxima puntuación. Conforme iban quedando menos
vacas, la cosa se fue complicando y los embroques
comenzaron a surgir, la temperatura subía y la fluidez
del Concurso se perdía.
Llegado el momento de empezar la vuelta de
vacas mansas, comenzaron nuevos problemas. Este
tipo de ganado tiene que ser escogido por la collera y
las vacas bravas se sacan por punta (la que esté más
próxima a la puerta). Como no se subieron todas
las vacas, porque el Comité Organizador estimó que
sería mejor llevarlas en dos veces, ya que los corrales
del rodeo no eran lo suficientemente grandes para
el volumen del ganado, y dadas las circunstancias
de calor y tantas colleras, el desarrollo se estaba
prolongando y el ganado planteaba más problemas.
Por este motivo vinieron a protestar varias colleras,
con razón, alegando que no es igual escoger entre
40 vacas que entre 18. El jurado permitió esta
circunstancia velando por el buen desarrollo de la
prueba, pero sabiendo que las cosas no iban muy
bien y había que resolver sobre la marcha.
Cuando se subió el segundo lote, con el resto del
ganado, hubo percances con resultados varios: Vallas
rotas, vacas escapadas y más pérdidas de tiempo, el
ganado más caliente en el rodeo y las consecuencias
de retraso en cada actuación.
