III CGN EL ROCÍO
Se impusieron los hermanos Daza Vergara
Texto y fotos: A. Pérez
El III Concurso de Garrocha Nacional de El
Rocío se ha celebrado, en esta edición, durante
los días 31 de mayo y 1 de junio, organizado
por la Asociación de Garrochistas de El Rocío,
en el nuevo corredero de La Palmosa, propiedad del
garrochista Alfonso Carlos Fernández González, dado
que el tradicional de “Tierras Tiesas”, como nuestros
lectores conocerán, desaparece por la construcción
del desdoble de la carretera de Matalascañas
auspiciado por la Junta, con total falta de respeto al
incomparable y único Paraje Natural de La Rocina,
e inexplicablemente apoyado por el Ayuntamiento
de Almonte, donde parece que sólo prevalecen
criterios de “pelotazos urbanísticos” y expansión
desmesurada, destruyendo parajes naturales de tanto
valor ecológico y cultural.
Con la participación de veintiséis colleras, el
concurso era muy bien acogido por los participantes,
puesto que todos los inscritos correrían ambos
días un becerro manso a tres echadas y una vaca
mansa a cuatro.
Corredero: La Palmosa es un corredero con unas
particularidades muy acusadas que pueden decidir el
resultado de un concurso. El suelo es llano y arenoso,
como corresponde a su situación aledaña al Coto
de Doñana. Además de ser excesivamente corto y
estrecho, el rodeo está situado en una posición que no
se controla desde el remolque de los jueces, ya que el
corredero describe una “L”.
Sabemos que Alfonso Carlos pretende adquirir
una parcela colindante para agrandar el corredero,
aunque son muchas las dificultades para conseguirlo,
por el alto coste de todos los terrenos
situados en pleno Parque de Doñana, pero la
enorme afición del garrochista hará que sortee
todos los obstáculos y hará todo el esfuerzo posible
para conseguirlo.
Estas características hicieron que, al tener
excesivos pies los becerros corridos, tras observar los
garrochistas que las primeras colleras tenían muchas
dificultades para soltar sus becerros (hubo alguna
collera que pasaron las 4 banderas sin soltar), optaran
por darle vueltas a los mismos en la zona de la “L” y
que los estrellaran contra las vallas para quitarles los
pies a los becerros. Debido a ello, el jurado de campo,
al final de la vuelta de becerros, optó por avisar a los
garrochistas que al día siguiente penalizaría con tres
puntos por cada vuelta que dieran a los becerros (El
reglamento establece que el Acoso se efectuará siempre
ganando terreno, quedando prohibido dar hacia atrás
a la res de forma manifiestamente intencionada).
A pesar de las protestas de algunos garrochistas, el
jurado no hizo otra cosa que aplicar el Reglamento.
Primer día: Como resultado de los pies de los becerros
corridos, la vuelta de estos hizo criba entre los
primeros participantes, en el tramo final de la vuelta,
los garrochistas, entre las vueltas y los encontronazos
contra las vayas, “hicieron”, mejor a los becerros y
ello se tradujo en que fueran catorce las colleras que
hicieran pleno en el becerro (18 puntos). En esta
vuelta el buen garrochista Benito Carrasco Barba
sufrió una espectacular caída, afortunadamente
sin consecuencias para el jinete ni para el caballo,
que no le impidió hacerle todos los puntos
al becerro.
Las vacas mansas, bastante parejas y con peso,
como viene siendo habitual en todos los concursos,
ponen las cosas en su sitio y establece la verdadera
criba. En esta ocasión, al final de la vuelta de mansa,
sólo tres colleras realizaron cuatro volteretas.
Tras finalizar la 1ª jornada encabezaba la clasificación
con 42 puntos, todos los posibles, la collera formada
por los hermanos Pablo e Ignacio de la Puerta García-
Corona, seguidos por la integrada por Ignacio Molina
Candau amparado por José María García Campillo
con un punto menos (41 ptos). A continuación, con
39 puntos, se clasificaban los hermanos Teodomiro
y Antonio J Daza Vergara, con 38 puntos Alfonso
Martín García amparado por Luís Miguel Medina y
Francisco Chavero Caro con Luis Jiménez Márquez
que conseguían 27 puntos.
