Acoso en Vicos


Los garrochistas de El Rocío arrasaron en Jerez


Texto y Fotos: A. Perez

Jerez es, como en tantas cosas relacionadas con el toro y el caballo, una de las cunas del Acoso y Derribo. No es, por tanto, extraño que el concurso de Acoso, que se celebra todos los años con ocasión de la jerezana Feria del Caballo en las instalaciones militares del Cortijo de Vicos, situado en la Autovía Jerez-Arcos, sea una de las pruebas de más significación en el mundo de la garrocha.

Organización

Jerez no deja nada al azar y eso se nota en la organización de este emblemático concurso celebrado este año durante los días 26 y 27 de abril. Huberto Domecq, Vocal de Acoso de la Feria del Caballo, auxiliado magníficamente por Rafael Ortiz, siempre están al tanto de todo para que nada falle y más, si cabe, este año en que el veterano garrochista jerezano no podía correr su prueba a causa de una lesión en la espalda. No obstante, montado en su caballo tordo del hierro de “Torrealta” con el que corre los concursos, como no podía ser menos en este magnífico aficionado, estuvo presente los dos días para solucionar cualquier situación. Sólo un objeción, dado el alto número de participantes en este concurso, sería conveniente adelantar algo el horario de comienzo, para no perjudicar a los últimos participantes que, por avatares del concurso, tuvieron que correr sus vacas de repetición del primer día prácticamente de noche. A nosotros también nos perjudicó enormemente, puesto que con esa escasísima luz es imposible desarrollar nuestro trabajo fotográfico.

Jurado de Campo

José María Pérez de Ayala Ortiz ejercía de Delegado Federativo y como Vocal, por la indisposición a última hora de Francisco de la Calle, junto con Gonzalo Argüeso. Estaba presidido por Rafael Iñiguez Hernández-Pinzón, actuando como juez de Carrera el garrochista Lorenzo Caro Herrera. Buena actuación en líneas generales y tan sólo alguna protesta de algún garrochista, sin consecuencias para la clasificación. Como suele ser costumbre la organización instala una cabina acristalada climatizada, situada a buena altura, para ofrecer al jurado una óptima visión del corredero y del cuadrilongo, dotada de todos los medios precisos para el buen desarrollo de tan importante labor y eso siempre se nota.

Corredero


El mismo corredero de todos los años, pero que en esta edición presentaba algunos inconvenientes agravados por la adversa climatología de semanas anteriores. Presentaba algunos agujeros, que fueron señalizados por la Organización y su piso yerboso, que escondía algunas zonas embarradas, fueron determinantes en el comportamiento del ganado.

Ganado

Como suele ser tradicional, la organización del concurso jerezano eligió un ganado con excelente presentación. El ganado manso, en su mayoría de raza limusina como es habitual aquí, con presencia, peso e igualado. Nada objetable a su presentación y comportamiento, aunque acusó el mal estado del piso del corredero. Las vacas bravas, murubeñas de Fermín Bohórquez, estuvieron magníficamente presentadas, con edad, peso y trapío, quizás excesivamente gordas, pero era una bendición verlas cuando, con la ayuda de los garrochistas participantes, fueron subidas a los corrales de contraquerencia. Pero su comportamiento fue imprevisible y por debajo de lo que se esperaba, con mucha tendencia a embrocarse y, lo que es peor, acusaron enormemente el mal estado del corredero, lo que originó muchas repeticiones ambos días.

Primer día

Las cuarenta colleras inscritas correrían una vaca brava, que se sacaría por punta, a dos echadas y otra mansa a tres, de las que pasarían a la final las dieciocho colleras mejor clasificadas para correr brava y mansa. Los cuatro primeros clasificados del segundo día correrían una vaca mansa final a tres echadas para dirimir quién sería el vencedor de este concurso. Dado el excesivo número de participantes, según el avance el máximo eran 35 colleras, se pidió autorización para que pudieran correr todos; pero esto, el desarrollo de la competición y lo tardío del horario de comienzo hizo que se finalizara completamente de noche y sin poder correr todas las repeticiones, dejando algunas para el día siguiente. La vuelta de vaca brava nos dejó once colleras con 12 puntos, los máximos posible, más dos con 11 puntos. Entre ellas estaban casi todos los favoritos, otros perdían parte de sus posibilidades debido al mal comportamiento de las reses que le tocaron en suerte. La vaca mansa, con un comportamiento mejor y más previsible, nos deparó dos grandes sorpresas, ya que los dos últimos campeones de España, Manuel Cañaveral del Cid y Fernando Castaño Castillo, hicieron los dos la misma puntuación, doce puntos negativos, perdiendo con ello toda posibilidad de clasificarse para el siguiente día. José Tirado Cerrada, que obtuvo seis puntos negativos, también perdió, con esta vaca, su opción de pasar a la final. Al final de la jornada eran cuatro las colleras con la máxima puntuación, 30 puntos, las integradas por Alberto Corres-Oscar Cavada, Juan Cañaveral-Antonio Cid, David Alba-Domingo Flor y Alfonso C. Fernández- Jaime Marqués. Con un punto menos se clasificaban Alfonso Martín-Luís Miguel Medina. Con 27 tres colleras más, las integradas por Luís Erquicia-Juan Cid, Miguel Cano-Diego Fernando López y Gonzalo Tortolero-Jesús Callejón y con 26 dos, Vicente Jesús Cid-Antonio Cid y José Antonio Asencio-José Mª García Jarana. El corte para entrar a la final se produjo en los 18 puntos.